| Argentina. 6 años por prostituir y golpear a su mujer
El hombre fue condenado por lesiones graves, promoción a la prostitución y privación de la libertad, entre otros delitos.
Comenzó como una historia de amor. Se conocieron en un bar del centro de la ciudad de Córdoba. El solía vender ropa cerca de Tribunales. Ella, divorciada y madre de dos hijos, se ganaba la vida como empleada de supermercado y en un bar. Pronto quedó en la calle y decidió irse a vivir junto a su novio. Las cosas empezaron a andar peor y él comenzó a prostituir a la mujer con otros hombres. Mientras se apoderaba de su dinero, la golpeaba ferozmente y la amenazaba para que no se fuera de la casa. En varias ocasiones la quemó con un cigarrillo, le tiró una plancha y llegó a cortarla con una navaja.
La mujer huyó, lo denunció y el sujeto fue detenido. Ahora, en un juicio abreviado, una jueza lo condenó a seis años de prisión.
Héctor José Riveros, de 54 años, fue condenado recientemente por los delitos de privación ilegítima de la libertad, lesiones graves, amenazas, promoción a la prostitución y entorpecimiento funcional.
La pena fue impuesta por la jueza Graciela Bordoy de Pizzicari en el marco de un juicio abreviado en los Tribunales II. Esto significa que se leyó la acusación, el acusado confesó los hechos y pidió disculpas.
Además, hubo un acuerdo de partes entre el fiscal de la Cámara 10», Diego Albornoz, y los abogados del acusado, Hugo Luna y Nicolás Moyano.
Historia de terror. Según la causa, en febrero de 2002, Riveros conoció en la ciudad de Córdoba a una mujer divorciada, madre de dos niños de 7 y 9 años, que era oriunda de Río Cuarto.
La mujer se trasladó a Córdoba junto a las criaturas y empezó a trabajar como empleada de supermercado y en un bar de la calle Tucumán, pleno centro cordobés.
En ese lugar, ella conoció una noche a Riveros y de ahí surgió un amor. En junio de ese año, comenzaron a vivir juntos en la casa de él.
Según comentaron fuentes del caso, a raíz de la imperiosa necesidad económica de la mujer, Riveros le ofreció que se prostituyera. El hombre incluso le dijo que le conseguiría clientes, a cambio de cuidarla y de manejarle el dinero.
En julio de ese año, según consta en la causa judicial, la situación de la mujer se tornó crítica, por lo que terminó prostituyéndose en una pensión del barrio Alta Córdoba.
Al poco tiempo, el hombre comenzó a golpear a la mujer, obligándola a que no lo abandonara y siguiera en lo que hacía. La golpeaba a diario.
Y llegó a decirle que si quería escapar, debía abonarle una altísima suma de dinero, lo que obviamente era imposible. Además, la amenazó con que si huía, iba a matarle a sus dos hijos.
"Era un rufián. Llegó a golpearla con una plancha y a quemarla con cigarrillos. La trompeó tanto, que su rostro quedó irreconocible", comentó una fuente de la causa.
La mujer finalmente logró escapar del cautiverio y lo denunció a las autoridades. El 10 de marzo de 2006, una comisión policial fue a atraparlo. Al llegar al inmueble, se supo que Riveros se escondió debajo de la cama y mandó a uno de los niños a decirle a los efectivos que no estaba.
Trascendió que el fiscal Albornoz quería acusarlo a Riveros por tentativa de homicidio, pero finalmente llegó a un acuerdo con los defensores del acusado y esa figura penal se dejó de lado.
Fuentes: La Voz, 8 junio 2007.
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