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(Mujereshoy) Uno de cada diez menores salvadoreños trabaja para ayudar a su familia. La mayoría son varones y se concentran en el área rural, en actividades agrícolas o pesqueras. Muchos también desarrollan labores peligrosas como el trabajo en coheterías y en botaderos, informa este jueves el diario El Salvador.
La problemática es más fuerte en las localidades pobres y en hogares donde los padres y madres tienen niveles más bajos de escolaridad.
Así concluye un estudio que el Ministerio de Trabajo y Previsión Social publicó ayer bajo el título Entendiendo el Trabajo Infantil en El Salvador.
Según el documento, cuyo montaje estuvo a cargo de la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC), de los casi dos millones de menores que viven en el territorio, 223 mil, con edades entre cinco y 17 años, trabajan para ayudar al sostenimiento de sus familias.
Una buena parte de estos niños y niñas divide su día entre la escuela y el trabajo, pero terminan por abandonar los estudios antes de los 15 años. Usualmente no culminan la educación básica.
“En el grupo de 15 a 17 años el nivel de escolaridad es como de cinco o seis grados, pero aquellos que no trabajan llegan a los ocho grados de estudio”, explicó un técnico de la DIGESTYC, institución que maneja la investigación desde julio de 2001.
En esa renuncia al aprendizaje también median otros factores, como el hecho de que las escuelas donde se imparte el tercer ciclo quedan lejos de las comunidades.
Si bien la legislación nacional permite el trabajo a partir de los doce años de edad, el equipo censor detectó que muchos de los y las entrevistadas se incorporaron a las actividades laborales a temprana edad.
No dependen necesariamente de un patrón, sino que realizan tareas no remuneradas en apoyo a la familia. Por ejemplo: van al campo o al ingenio a ayudar a sus padres o hermanos mayores.
La investigación no profundizó en cuanto a la cantidad de menores que ejercen actividades peligrosas para su salud física y mental. Sin embargo, estiman que 50 por ciento cumple labores que, por su edad, no deberían realizar.
Más de ocho mil entrevistados y entrevistadas dijeron haber tenido algún problema de salud, en la mayoría de los casos problemas respiratorios.
En ese grupo entran los niños y niñas que trabajan en las coheterías, los que extraen curiles en la costa y los que buscan elementos reciclables en los basureros. La procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Beatrice de Carrillo, observó que la situación más grave es la de los y las menores que se prostituyen.
Respecto a otros países de Centroamérica, El Salvador tiene bajos índices de población infantil trabajadora. Sin embargo, el Ministro de Trabajo, Jorge Nieto, precisó que han puesto en marcha programas para sacarlos de esa condición, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC).
Ismael Rodríguez, del Instituto Salvadoreño de la Niñez y la Adolescencia (ISNA), añadió que se busca sensibilizar a los padres, propiciar el acceso a la salud, educación y microcréditos.
Fuente: Diario El Salvador
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