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23.07.2003
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NOTA
Bajo la lluvia y con rosas blancas despidieron a Celia Cruz

 


(Mujereshoy) Bajo una intensa lluvia fue sepultada ayer martes la Reina de la Salsa, Celia Cruz, tras el homenaje de su público, que colmó la Quinta Avenida de Nueva York y la acompañó a su última morada, en el cementerio Woodlawn de El Bronx, informó la prensa internacional.

Para muchos de sus seguidores y seguidoras, hasta el cielo lloró por la muerte de la Guarachera de Cuba, quien quiso que sus restos descansaran en el llamado "condado de la salsa", género que tanta fama le dio y en el que se abrió paso hasta convertirse en su indiscutible reina.

Aunque la ceremonia fue sólo para familiares y amigos/as muy cercanos -cifra que sobrepasó el centenar de personas-, se permitió que el público pudiera entrar hasta un área determinada del camposanto, para observar desde lejos un acto previo de despedida.

El sepelio estuvo a cargo de Paco Navarro, un conocido locutor y presentador de los conciertos de las legendarias Estrellas de la Fania, por petición de la propia cantante, ya que fue éste quien la bautizó como la Guarachera del Mundo.

Las muestras de afecto y dolor de miles de personas que acudieron a la funeraria hizo que la familia cambiara de opinión y permitiera a sus seguidores estar en el cementerio, a donde muchos llegaron desde temprano, mientras otros abarrotaron la Quinta Avenida.

Una carroza con cristales que dejaban ver el ataúd, tirada por dos caballos blancos, condujo sus restos a través de la tradicional calle neoyorkina desde la funeraria hasta la catedral de San Patricio.

El traslado del cadáver se llevó a cabo bajo la mirada, el llanto y el aplauso de miles de personas, a las que no importó el mal tiempo con tal de acompañar a su reina, a la que llevaron rosas blancas, sus preferidas.

Su entrada a la catedral estuvo presidida por la bandera de su Cuba natal, mientras que una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de esa isla caribeña, fue colocada a la derecha del altar, donde 25 sacerdotes concelebraron la misa.

Un público puesto de pie y con aplausos recibió los restos de la artista, que falleció el miércoles de la semana pasada al perder su batalla contra el cáncer.

Los primeros asientos fueron ocupados por su esposo Pedro Knight, su compañero durante 41 años, sus hermanas, sobrinas, el alcalde Michael Bloomberg, sus compañeros de la salsa, como Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Johnny Pacheco, Willie Colón y Rubén Blades, con quienes cosechó éxitos con las Estrellas de la Fania.

El momento más emotivo fue cuando al salsero Víctor Manuelle le tocó despedir a Celia con el tema que encierra lo que fue su filosofía de vida: "La vida es un carnaval".

De inmediato, todos los que estaban en la catedral comenzaron a cantar y aplaudir. Luego, el salsero dedicó otro tema a Celia, tras el cual salió del altar para llorar desconsoladamente.

El féretro fue despedido con aplausos por miles de seguidores y seguidoras que aguardaban fuera de la catedral, quienes portaban sus fotos y mensajes de cariño.