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-¿Cuál son las directrices organizativas sobre las que funciona el movimiento?
-M.E.S.: La Ruta tiene un mínimo de estructura organizativa. Existe un Comité Coordinador Nacional que está conformado por una delegada de cada región donde opera la Ruta y un Comité Operativo que es el encargado de agilizar las decisiones que toma ese gran Comité Nacional. Es el que opera las decisiones de orden nacional. De igual manera están las regionales donde funcionamos, ellas cuentan con una coordinadora regional y apoyos logísticos y políticos con el fin de fortalecer el trabajo en cada región.
Nosotras partimos de que lo nacional lo tenemos que construir desde lo regional. Es más, entendiendo que éste es un país con una cultura muy centralizadora, un país diverso regionalmente y entendiendo las dinámicas que generan la construcción de un movimiento y con la responsabilidad de ser coherentes frente a nuestros planteamientos de construcción frente a la democracia interna del propio movimiento.
-Las movilizaciones que han hecho, ¿han tenido algún impacto en los actores armados? Con respecto a ellos ¿qué logros han tenido?
-M.E.S. Claro. Hemos logrado que los actores armados entiendan que esas mujeres no están solas, que hay muchas mujeres pendientes de ellas e intentando protegerlas. Eso ha tenido algún resultado porque, hasta ahora, ellos han respetado nuestras marchas humanitarias cuando nos hemos movilizado. Porque cada vez que nos vamos a movilizar les escribimos a todos a sus páginas web, a los paramilitares y a grupos insurgentes. No les informamos, les decimos: "nos vamos a movilizar a determinados sitios, exigimos que nos respeten la vida y la integridad". No sé más adelante, pero hasta hoy no hemos tenido problemas porque tampoco hemos encontrado acompañamiento de las autoridades en el transcurso de las movilizaciones. Nosotras tomamos la decisión política de ir a las rutas y asumimos la responsabilidad y le exigimos al gobierno que asuma la suya por no protegernos la vida.
No sabemos ahora cuándo vamos al Putumayo, donde la situación está tan difícil. Pero tenemos grandes aspiraciones de movilizarnos muchas mujeres. Lo único que nos lo impediría sería la falta de recursos y la infraestructura en el Putumayo.
-Respecto al tema de la militarización de la sociedad civil, ¿qué acciones concretas van a emprender?
-M.E.S.: Por ejemplo, frente a la propuesta de la Ley Antiterrorismo de servicio obligatorio para mujeres, tenemos que hacer un gran trabajo de denuncia, pero también un trabajo de cabildeo político en el Parlamento, no solamente frente a la objeción de conciencia, sino al rechazo del servicio militar obligatorio, particular al de las mujeres, pero también general al de hombres y mujeres. Eso debe ser una opción personal y no obligatorio para nosotras.
-He visto que en Bogotá hay muchas organizaciones que trabajan en pro de la paz, todas con ideales, fundamentos y directrices diferentes, ¿eso no hace más difícil lograr la coyuntura de la que se hablaba?
-Ana Milena González: En eso hay algo que resaltar y es que hemos ido aprendiendo a concluir en algunas acciones, por ejemplo, el Movimiento de Mujeres Contra la Guerra, que involucra a la Ruta Pacífica y a otras organizaciones de carácter nacional, me parece que es la posibilidad de ir fortaleciendo esos lazos entre las organizaciones de mujeres con una propuesta bien clara en ese posicionamiento frente a la guerra.
La Ruta tiene ahí un papel muy importante que jugar, pero las otras organizaciones que están allí presentes también, todas desarrollan un trabajo bien importante, algunas incluso desde hace muchos años. Porque sí hay muchos trabajos que durante muchos años se vienen realizando y han estado un poco ocultos, entonces la idea es visualizar esa tarea que las mujeres han hecho durante mucho tiempo y que no han sido lo suficientemente reconocida por el Estado y por la misma sociedad civil.
-Dentro del país la Ruta Pacífica no ha obtenido el reconocimiento que esperan, pero en el ámbito internacional ¿cómo ha sido el comportamiento?
-M.E.S.: En el 2001 dos organizaciones internacionales diseñaron un premio que se llama el Premio Milenio para la Paz. La Ruta Pacífica fue una de las organizaciones que ganó ese primer premio. A veces, hay mayor reconocimiento del esfuerzo, de la creatividad de la propuesta y de la iniciativa en otros países que en el propio. Hay un dicho que reza: "Nadie es profeta en su tierra". Eso es lo que debe pasar. Pero tenemos la esperanza de seguir fortaleciéndonos y al fin conseguir el reconocimiento que esperamos.
Fuente: Agencia de Información Fray Tito para América Latina (Adital)
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