|
ONG se opone
La organización no gubernamental Mujeres Trabajando por el Progreso Social (WWSP, por sus siglas en inglés) pidió a las autoridades de la educación que redoblen esfuerzos de capacitación del profesorado para no reintroducir los castigos corporales.
Los profesores necesitan conocimientos y entrenamiento, no palos y látigos, para lidiar con la indisciplina, advirtió WWSP en un comunicado. La estrategia de los golpes es débil y no atiende las necesidades de disciplina y desarrollo de los estudiantes, agregó la organización.
“¿Cómo la violencia ejercida contra un joven que ya cree en la violencia podría convencerlo de que hay alternativas a la violencia?”, indicó.
El estudio de Deosaran no logró trazar un vínculo entre el comportamiento inadecuado de los estudiantes y sus necesidades emocionales y de desarrollo, así como dejar de manifiesto la frustración que muchos sufren porque los centros educativos no cubren sus necesidades de aprendizaje, según WWSP.
Pero otras organizaciones, como Ciudadanos por una Mejor Trinidad y Tobago (CBTT), consideran que existe una necesidad urgente de atacar “los muchos cánceres” que impedían a las escuelas producir “más ciudadanos temerosos de Dios, patriotas y respetuosos de la ley”.
“Algunas de nuestras aulas lucen peor que sucias licorerías, con colillas de cigarrillos, naipes y botellas vacías por el suelo. Algunos estudiantes escriben obscenidades en paredes y pizarrones y hasta orinan allí”, dijo el presidente de CBTT, Harrack Balramsingh.
“Escasean los escritorios y bancos en muchas escuelas porque niños delincuentes los destruyen”, aseguró Balramsingh.
La mayoría de los profesores entrevistados por Deosaran atribuyeron la violencia e indisciplina reinantes en los centros de estudio a la negligencia de los padres. Por su parte, los padres encuestados acusaron al personal docente de incompetencia.
En horas de clase, la falta de supervisión adulta parece contribuir en gran forma con la violencia imperante, según el estudio. Pero el personal docente parece “desmoralizado” y critica con amargura a los padres, agrega.
“Aun cuando los profesores procuran cooperación en materia de disciplina o de trabajo académico, no logran una respuesta adecuada de los padres”, indica el informe.
Además, los educadores “se quejan mucho de la falta de respeto de los estudiantes hacia ellos”, que incluye amenazas y agresiones, añade.
Mientras, “los estudiantes nos dijeron que demasiados profesores faltan a clase o no muestran preocupación por ellos. Parece que, sin una cooperación plena de profesores y padres, no habrá un avance seguro hacia una cultura escolar de paz y de seguridad”, concluye el estudio.
Fuente: IPS
|