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La poetisa uruguaya Delmira Agustini (1887-1914) provocó con su lenguaje erótico, además de escándalo, admiración (Foto: Patriagrande.net) |
Las escritoras iberoamericanas del siglo XIX se enfrentaron a todo tipo de dificultades, pero su lucha fue tan decisiva que sobrepasó el terreno literario, algo que puede comprobarse en el libro "La pluma como espada", segundo volumen de la antología “La vida escrita por las mujeres”, que acaba de ser editado en España.
(Mujereshoy) Esta obra, segundo tomo de la ambiciosa recopilación La vida escrita por las mujeres, recorre desde 1800 hasta 1920, desde el Romanticismo al Modernismo, una época ''decisiva'' para la incorporación de las mujeres al mundo de la cultura, y que precisó de una intensa investigación para recuperar el pasado ''de una foto familiar que las dejó fuera de foco'', según explica en el prólogo del libro la española Anna Caballé, responsable del Centro Biográfico de la Universidad de Barcelona.
La colección La vida escrita por las mujeres llegará a constar de cuatro tomos en los que se recorre la vida, obra y circunstancias de las escritoras más destacadas de la literatura hispanoamericana de todos los tiempos.
El primer tomo de esta antología, que llevó por título Por mi alma os digo, abarcó desde la Baja Edad Media a la Ilustración. Contando estrellas se titulará el tercero (1920-1960) y el cuarto, Lo mío es escribir, recogerá los textos de 1960 a 2000, ambos volúmenes se publicarán dentro de los próximos meses.
La prologuista, Anna Caballé, directora de esta antología, ha contado con la colaboración de quince especialistas.
La pluma como espada repasa las biografías y los textos, desde poemas a fragmentos de novelas, cartas o artículos de prensa, que enmarcan a cada una de las escritoras citadas en la recopilación.
El título de este segundo volumen da idea del ''acto de rebelión'' al que tuvieron que enfrentarse las mujeres con vocación literaria, lo que se demuestra en multitud de anécdotas que aparecen en el libro.
Por ejemplo, el español José de Zorilla, tras leer un poema de la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda se sorprendía de que ésta fuera una hermosa mujer ''sin espesura excesiva en las cejas, ni bozo que sombreara su fresca boca, ni brusquedad en sus maneras''.
''Era una mujer; pero lo era sin duda por un error de la naturaleza, que había metido por distracción un alma de hombre en aquella envoltura de carne femenina'', señalaba el autor de Don Juan Tenorio en un libro de recuerdos.
La española Concepción Arenal, que tuvo que ir a la universidad vestida de hombre, escribió los artículos que su marido, enfermo, firmaba en un periódico y, cuando enviudó y el director del diario se enteró, le ofreció que siguiera haciendo los textos, pero por la mitad de dinero.
Forman parte de esta antología otras escritoras iberoamericanas como las españolas Caterina Albert o Cecilia Bohl, estas últimas refugiadas en nombres masculinos como Víctor Catalá y Fernán Caballero, algo que hicieron otras muchas para poder llevar adelante su vocación.
También están la boliviana Adela Zamudio, las españolas Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán o la argentina Alfonsina Storni.
La antología también demuestra que dentro de las escritoras del siglo XIX existían dos tendencias, las que, como Emilia Pardo Bazan, luchan con su literatura por defender su libertad y su independencia, y las que, como su compatriota Pilar Sinués, se dedicaron a divulgar el estereotipo femenino del ''ángel del hogar''.
Estos trabajos también dibujan la evolución entre las escritoras del inicio del siglo XIX y las de principios del XX, que ya han ampliado su temática a aspectos que no se refieren únicamente a su condición de ''pájaros enjaulados'', sino a otros asuntos sociales, desde los abusos religiosos a la esclavitud, o tabúes como el sexo.
Es el caso de la poetisa uruguaya Delmira Agustini que, con su lenguaje erótico, provocó, además de escándalo y desconcierto, admiración.
Esta poetisa, que fue asesinada a tiros por su ex marido, ya no era considerada ''un error de la naturaleza'', como su colega Gómez de Avellaneda, sino que incluso recibía los halagos de Rubén Darío, quien mostraba su admiración ''por su alma sin velos y su corazón de flor...''.
Todas ellas ''tuvieron hondas repercusiones en el desarrollo del pensamiento feminista'', según explica Anna Caballé, para quien, para casi todas, ''la literatura fue el espacio mental desde el cual pudieron luchar pacíficamente por su autonomía''.
La vida escrita por las mujeres fue ideada por la editorial española Círculo de Lectores, que se embarcó en la titánica tarea de reunir a las mujeres más destacadas de la literatura española e hispanoamericana de todos los tiempos.
Fuente: Agencias, Mujeres Hoy
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