ESPACIOS/Arte
05.08.2003
Google
www mujereshoy
Cientos honran a Marilyn Monroe en el 41 aniversario de su muerte
Londres “desnuda” a Marilyn Monroe
Una mercancía cultural
Resultados de Concurso Mujer: Imágenes y Testimonios
Guatemalteca gana León de Oro en Bienal de Venecia
Concurso para jóvenes creativos/as: La prevención de la violencia
Arte popular de mujeres: Sin reconocimiento social
El ropero de Frida Kahlo
Maria Bethania abrirá primer festival “Únicas” en España
María Escudero: Luto en las artes escénicas
La cárcel, espejo de la condición femenina: María Morett
ARTÍCULO
El mito Monroe
Ana María Portugal/Mujereshoy
Marilyn Monroe, por Andy Warhol.
 
En el cuadragésimo primer aniversario de la muerte de Marilyn Monroe, el 5 de agosto, cientos de personas la recordaron durante una ceremonia religiosa realizada en la capilla del cementerio Westwood Village Memorial Park, en la ciudad de Los Angeles, donde descansan sus restos desde 1962. El mito Monroe continúa vigente.

(Mujereshoy) “La rubia más famosa del siglo”, “la Venus envolvente”, “la devoradora de hombres”. Los calificativos pueden ser interminables. El gran aparato publicitario que otrora creara la 20th Century Fox está más vivo que nunca en los miles de carteles publicitarios, fotos y libros publicados a lo largo de estos 41 años y ahora en una exposición en la County Hall Gallery de Londres, “que muestra como el arte creó un mito inmortal”.

La prensa internacional –que sigue manteniendo una cobertura estereotipada cuando se trata de mujeres, especialmente si son famosas y “deslumbrantes” como Monroe– dice, a propósito de esta exposición: “Londres ‘desnuda’ a Marilyn Monroe, la Venus dorada del siglo XX”.

Son cerca de 250 trabajos ahí expuestos que muestran numerosas fotografías, pinturas, collages y videos, de las firmas de Andy Warhol, Peter Blake, Henri Cartier-Bresson, Bert Stern y Antonio de Felipe. Aquí se concentra la mirada masculina, el voyerismo incansable de quienes, a la par con Hollywood, hicieron de Marilyn un bello objeto de deseo, un objeto de consumo.

Un negocio rentable

Este objeto de deseo proporcionó, durante años, enormes ganancias a la industria cinematográfica. Muy atinadamente, el escritor Alfredo Bryce Echenique destaca que Monroe cumple plenamente la condición de lo postmoderno: “ser un ente de ficción. Pero más allá de esa ilusión postmoderna, objetivamente no fue otra cosa sino una mercancía cultural cuyo valor de cambio era el de ser un objeto de deseo producido para proporcionar beneficios a la industria hollywoodense”.

Como lo fueron las noveles actrices que incursionaron en el cine durante los decenios de 1949 y 1950, contentándose con desempeñar papeles secundarios, o acoplándose a los requerimientos y pautas que los estudios imponían a las mujeres: disfrazarse de vampiresas, o de damas tímidas y románticas. La “santa” versus la “pecadora”. Algunas se sublevaron, Katherine Hepburn y Bette Davis, entre ellas. Otras menos “arrolladoras”, como Judy Garland, el ejemplo más emblemático de explotación y de abusos despiadados, sucumbieron sin remedio.

Esta fue la maquinaria a la que se enfrentó la incauta Norma Jean después de su descubrimiento por un fotógrafo que la vio en una fábrica donde trabajaba en 1946. En ese año inicia una carrera de modelo y de actriz de cine. Los sucesivos roles que desempeñó en los primeros tiempos, la encasillaron en lo que sería “su misión”: encender las fantasías masculinas. Norma Jean quedó sepultada bajo el peso de su propia belleza.

Cuerpo fragmentado

En la exposición de Londres, que a partir del 4 de septiembre recorrerá durante dos años Australia, Japón y Estados Unidos, figura el máximo exponente del pop art, Andy Warhol, el ícono de varias generaciones de artistas. Warhol fue el que mejor plasmó la fragmentación del cuerpo femenino para el imaginario colectivo de occidente. Un cuerpo sin identidad propia. No hay singularidad posible en estas imágenes de Warhol, como tampoco en los cientos de poses fotográficas, donde el cuerpo de Marilyn se muestra en su plenitud de trozo de carne.

Nunca sabremos quién fue realmente Marilyn. Bryce se pregunta, ¿Era una mujer fatal, devoradora de hombres, o la joven desvalida, ansiosa de afecto, insegura de su físico?” En este punto fue autoflagelante: “soy un fracaso como mujer debido a la imagen que me han creado. Los hombres esperan mucho de mí, como símbolo sexual. Pero mi anatomía es igual a la de cualquier otra mujer. No puedo satisfacerlos”.

Toda su vida estuvo expuesta a los requerimientos del deseo masculino. Jamás pudo sobreponerse a este mandato, y cuando se convenció de que ni Hollywood ni la mayoría de su público creía en la potencialidad de su talento como actriz, en un gesto de rebeldía decidió que había llegado al final.

Esta “Venus dorada del siglo XX”, sigue siendo una desconocida. El mito creado alrededor de Monroe es implacable. Para mantenerlo es menester seguir reinventándola o reproduciéndola con sus ropajes de ninfa evanescente, rubia tonta infantil y sensual al mismo tiempo, según los códigos masculinos, pero despojada de su verdadero cuerpo, el de Norma Jean, una niña encantadora que fue violada a los 9 años, que buscaba afecto y que vivió toda su vida, tratando de agradar al mundo.


Fuentes: Agencias, Mujereshoy.