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(Mujereshoy) Mientras cada año en México se realizan alrededor de 350 mil cesáreas innecesarias, en zonas rurales y marginadas 370 mil nacimientos son atendidos en condiciones insalubres y sin personal médico calificado, según cifras de la Secretaría de Salud dadas a conocer por el diario Reforma.
En total, afirma la dependencia, el 30 por ciento de los partos son atendidos por parteras, algunas capacitadas y otras que aprendieron el oficio de manera empírica.
A decir del Secretario de Salud, Julio Frenk, la desigualdad en atención materno-infantil lleva a que cada año se den mil 400 muertes ligadas con el embarazo y 40 mil fallecimientos de menores antes de cumplir 12 meses de vida.
El riesgo de fallecimiento del recién nacido es cerca de ocho veces más alto para los que fueron atendidos por parteras que para los que fueron atendidos por personal médico, asegura el personero.
De acuerdo con estudios del Instituto Nacional de Salud Pública, el 25,3 por ciento de la población del país vive en localidades rurales, donde 44,5 por ciento de los partos son atendidos por parteras tradicionales.
Incluso hay entidades federativas como Yucatán, donde el 50 por ciento de los partos son asistidos por parteras, y algunas como Chiapas, donde se rebasa el 60.
En cambio, Adriana Vargas, integrante de la asociación civil CASA que atiende en promedio a 50 mil personas al año y ha asistido alrededor de 2 mil 800 partos, señala que cada día emprenden una batalla para que no se pierda la tradición de traer niños y niñas al mundo a través de las parteras.
CASA (Centro para los Adolescentes de San Miguel de Allende) es una institución creada desde 1994 donde se tiene la única escuela de capacitación para parteras, carrera que deben estudiar por tres años más uno de servicio social en zonas rurales.
Vargas comenta que cada vez los grupos de estudiantes son más pequeños, y generalmente se componen por hijas de otras parteras que las mandan a capacitarse para que sigan su profesión.
"Hemos batallado para obtener más alumnas porque la cultura que se tiene es creer que las embarazadas están enfermas y las llevan al hospital para que las alivien (dar a luz). Ser partera es una profesión antigua que a la gente se le hace raro estudiar para eso, estudian hijas de parteras generalmente", explica.
"Muchas mujeres prefieren que les hagan cesárea porque les da miedo el dolor, pero es riesgoso para la mujer porque si padece presión arterial puede tener un infarto, además al inyectar algo que no es del metabolismo, ya están afectando de una manera, lo mejor es lo natural, a menos que se requiera mucho la operación", afirma.
En CASA cuentan con un pequeño hospital con dos quirófanos para atender a las parturientas que tienen complicaciones, un gineco-obstetra y un médico general para emergencias. A las parteras se les capacita para detectar riesgos del nacimiento desde un control prenatal.
Se les enseña a detectar el latido cardiaco del bebé, su crecimiento y todo el manejo de un parto natural, que puede durar en ocasiones, más de 24 horas.
"El modelo que aplican las parteras les da oportunidad a las mujeres de tener su parto normal, los doctores exageran los altos riesgos del embarazo; ellos patológicamente lo ven algo malo y deciden la cesárea, en algunas ocasiones innecesarias, pero ellos prefieren para ganar más o evitar una complicación, aunque muchas son evitables", asegura Vargas.
Vargas señala que están buscando apoyos gubernamentales para continuar con la tradición de las parteras, capacitarlas hasta para que aprendan a hacer un papanicolao, que las certifiquen, aunque hasta ahora han tenido muchas limitantes.
La escuela tiene licencia de la Secretaría de Educación, pero las autoridades de salud no reconocen como profesionales legales a las mujeres que allí se gradúan. Tampoco han aceptado crear puestos para ellas en los hospitales públicos.
Fuente: Diario Reforma, México.
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