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Barbara Lee protesta contra la guerra a Irak, en San Francisco, octubre de 2002 (Foto: Bill Hackwell). |
El 14 de septiembre de 2001, una demócrata californiana de 55 años llamada Barbara Lee, votó en contra de la guerra a Afganistán. Fue el único voto disidente frente a los 420 a favor en la Cámara de Representantes. Por este gesto, Barbara Lee se transformó en una voz solitaria, pero también en un símbolo.
(Mujereshoy). Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center y el Pentágono, con su tremenda carga de dolor, estupor e indignación mundial, por la pérdida de vidas humanas, fueron el caldo de cultivo para la amplificación del ciclo de violencia y destrucción a nivel mundial.
Es en este escenario donde la figura y actuación de Barbara Lee cobra relieves insospechados. A cuatro días después de los ataques, Bush consigue que el Congreso le otorgue poderes especiales para combatir el terrorismo “usando toda la fuerza necesaria y apropiada”. El pueblo estadounidense vive un ambiente de terror, angustia, dolor y paranoia.
El Senado fue unánime y aprobó la medida por 98 a 0. En la Cámara de Diputados, el voto fue abrumador: 420 a 1. Ese único voto fue el de una mujer, Barbara Lee, hija de un coronel, negra, demócrata, diputada por California y defensora de los derechos de las comunidades inmigrantes, negros y mujeres.
En su intervención en la Cámara, dijo: “Pensemos en las implicaciones de nuestra decisión de hoy para que las cosas no entren en una espiral fuera de control. Este es un asunto muy complejo, y la iniciativa militar es una reacción unidimensional a un problema multidimensional”.
El gesto de Barbara Lee reavivó la memoria de mucha gente al establecer una similitud entre Lee y Jeannette Rankin (1880-1973), primera mujer congresista, quien, en 1917, emitió el único voto en contra de la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Esta actuación le significó no ser reelecta al año siguiente.
Rankin, ferviente sufragista y militante del Partido Republicano, regresa al Congreso en 1940 y nuevamente se opone con su voto a la declaración de guerra a los japoneses tras el ataque a Pearl Harbor en 1941. Una de sus más célebres frases fue: “No se puede ganar una guerra, como tampoco ganar un terremoto”.
Luchadora tenaz
Quienes conocen de cerca de Barbara Lee saben de lo que es capaz cuando debe enfrentarse a situaciones límite. De mente clara, no se deja presionar fácilmente, aunque confesó que votar contra la corriente fue el momento más difícil de su vida. “Alguien tenía que pedir un poco de autocontrol en la respuesta contra el terrorismo”.
Pero esta no fue la única que vez que se quedó sola. Ocurrió en dos oportunidades, la primera en 1998, cuando fue una de los apenas cinco diputados en votar en contra de una resolución autorizando el bombardeo de Irak. La segunda, en 1999, votó en solitario contra el envío de tropas a la ex Yugoslavia.
Esta trabajadora social que se opone al embargo contra Cuba, que propuso la creación de un Departamento por la Paz, consiguió que no prosperara una propuesta de Bush para cortar todo apoyo estadounidense a aquellas ONG que dieran información sobre el aborto.
Lee está ahora en su segundo mandato. En 2000 fue reelegida con el 85 por ciento del voto. A pesar de los vaticinios que le auguraban una pérdida de popularidad, Lee sigue manteniendo la simpatía de quienes la eligieron. Los movimientos pacifistas le reconocen un liderazgo y la siguen.
En julio de 2003, la Organización Nacional de Mujeres (NOW, por sus siglas en inglés), le otorgó el Premio al Valor, por su “su osado apoyo a los derechos de las mujeres, libertades civiles y paz, y también por su disposición a defender sus creencias y su compromiso hacia la igualdad y la justicia”.
Su compromiso con las mujeres se expresó una vez más, cuando en junio de 2003, firmó con un grupo de 32 congresistas una petición dirigida al Presidente de México, Vicente Fox, expresando su preocupación por los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez, solicitándole una investigación a fondo y en donde el Procurador General de la República asuma la responsabilidad de todas las indagatorias.
Fuentes: E-leusis.net., la ciudad de las mujeres en la Red; Mujereshoy.
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