PANORAMA/Trabajo
03.10.2003
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ARTÍCULO
Infancia argentina, víctima de la crisis económica
Un millón y medio de menores entre 5 y 17 años está en el mercado laboral informal (Foto: pelotadetrapo.com.ar)
 
Desde enero 2002, 150 mil menores al mes se vuelven pobres en Argentina. La precariedad económica tiene al 22 por ciento de los niños y niñas argentinas trabajando, desde incluso los cinco años. La falta de oportunidades en los y las adultas los fuerza en muchos casos a mantener a toda su familia.

(Mujeres Hoy) En lugar de jugar y estudiar, un millón y medio de niños y niñas argentinas de entre 5 y 14 años salen a diario a las calles a limpiar vidrios de autos y edificios, a hacer malabares en las esquinas o juntar cartones como consecuencia de la peor crisis económica en la historia del país.

“Hago malabares en los semáforos todo el tiempo que puedo. Con la plata, me compro ropa o ayudo a mi mamá. Ella siempre me dice que es mejor hacer esto que robar (...) Pero me gustaría ser presidente para cambiar el país”, dijo Nicolás, un niño de 12 años que no para de moverse frente a cientos de automóviles cuando detienen su marcha.

Las principales causas del trabajo infantil en Argentina están vinculadas al aumento de la pobreza y el desempleo en los últimos años, que han forzado la incorporación al mercado laboral del 22,23 por ciento de los 6.766.111 niños y niñas de entre 5 y 14 años.

“Hace tres años que soy pobre, cuando mi papá nos echó de la casa. Trabajo todo el día vendiendo mercadería en el tren urbano. Al colegio empecé a ir recién este año (...) Pero quiero ser psicólogo”, contó José, un chico tímido de 14 años.

Según un estudio de la consultora privada Equis de Argentina, tras la devaluación del peso dispuesta en enero de 2002 se empobrecieron 2,7 millones de menores, un promedio de 150.000 niños y niñas pobres agregados por mes ó 208 nuevos pobres por hora.

La falta de trabajo de los adultos fuerza la inserción laboral de los infantes, que en muchos casos deben mantener a toda una familia.

“Al tener un país sumergido en los índices de pobreza que tenemos, obviamente como forma de supervivencia sale a trabajar toda la familia. Por poquito que puedan aportar los chicos, siempre es un ingreso para la familia”, declaró Silvia Kutcher, encargada del área de trabajo infantil del Ministerio de Trabajo.

Kutcher señaló que la meta de su cartera es la erradicación del trabajo infantil y que “hacen lo posible” con los recursos con los que cuentan, que “siempre son limitados”.

“Recojo cartones desde hace un año. Pido dinero y saco unos 10 pesos por día (3 dólares). Trabajo hasta las 10 de la noche con alguno de mis nueve hermanos. Al colegio voy en la mañana cuando puedo”, relató Claudio, de 11 años, mientras metía la cabeza dentro de un cesto de basura de una calle turística de Buenos Aires.

Los y las especialistas advierten de que esta situación pone en riesgo la salud y la educación, limita el desarrollo intelectual de los niños y niñas, y les quita el derecho al esparcimiento, todos factores que condicionarán su futuro.

También aseguran que es muy difícil obtener cifras precisas sobre el trabajo infantil, debido a que la mayoría tiene empleos ilegales, como en talleres clandestinos de costura donde tienen cargas horarias excesivas o en procesos vinculados con los cultivos en los que muchas veces se manipulan productos químicos tóxicos.

“El hecho de que hoy un chico no pueda tener una trayectoria educativa completa es gravísimo porque está condenado a la pobreza y no tiene la posibilidad de construcción de un proyecto a futuro”, dijo Elena Duro, representante de Educación de Unicef Argentina.

Los niños y niñas que trabajan realizan tareas en condiciones de gran precariedad, de riesgo, sin cobertura social ni legal.

Además, en la mayoría de los casos deben lidiar con la policía que los detiene y los envía al Consejo del Menor y la Familia que los remite a hogares de acogida.

Ante el aumento de la pobreza en Argentina, que afecta al 54,7 por ciento de los poco más de 36 millones de habitantes, y el desempleo, que ha dejado al 15,6 por ciento de la población activa en la calle, Unicef asegura que la educación es la mejor herramienta para revertir la situación de exclusión de la infancia que trabaja.


Fuente: Mujeres Hoy, Agencia EFE, Unicef.