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Las cocinas solares ya se están convirtiendo en una alternativa rentable para alimentar a miles de personas (Foto: Terra.org). |
Hace 20 años un científico en Kenia comenzó la construcción doméstica de estas cocinas que se basan en la luz solar. Capaces de generar la energía necesaria a un precio bastante económico, su masificación significaría ahorro de combustible y acceso a alimentación para miles de personas en los países pobres, como ya ocurre en India.
(Mujereshoy) El cuartel del Conde Duque de Madrid, Madrid, acoge desde hace unas semanas, un enorme reflector de ocho metros cuadrados instalado por la Fundación Terra y la organización alemana Solaris Bruecke, que alimenta una pequeña cocina solar donde cada día, se cuece algo: patatas, pan, pisto o incluso, una española paella. Las decenas de espejitos integrados en el reflector sólo necesitan de los rayos del sol para generar una temperatura de hasta 1000ºC y una potencia entre 2.500 y 4.000 vatios, por lo que un cocinero o cocinera debe estar siempre atento a que la comida se queme, se pegue o se cocine demasiado rápido.
Aparentemente, la cocina solar con el reflector Scheffler es un sencillo sistema de aprovechamiento de la energía solar. En la realidad, este reflector es una versión avanzada de los pequeños reflectores de dos metros cuadrados para uso doméstico que empezó a construir Wolfgang Scheffler hace casi 20 años en Kenia. No sólo son más grandes, sino que además, incorporan un sistema de autoregulación fotovoltáica que lo hace girar con el sol para focalizar al máximo los rayos solares sobre el espacio de la cocina.
Por lo demás, la filosofía de este científico sigue siendo la misma: utilizar materiales y técnicas de construcción asequibles en cualquier lugar del mundo para construir unos reflectores que, según las dimensiones, pueden llegar a dar de comer hasta a 20 mil personas. Lo único que se necesita es el conocimiento necesario que proporciona de forma desinteresada el equipo de Solaris Bruecke con el que trabaja Scheffler.
Los beneficios de las cocinas solares para países en desarrollo no sólo son alimenticios; también garantizan la sustentabilidad de recursos escasos como la leña, utilizada en estos países como combustible hasta el punto de provocar la desertización de grandes zonas. De esta forma, los reflectores solares pueden generar energía limpia y sostenible, tan necesaria para el desarrollo.
"En países desarrollados, como España -explica Manolo Vilches, técnico medioambiental de la Fundación Terra- las cocinas solares son herramientas pedagógicas; no pretendemos convencer a sociedades ya muy cómodas, como ésta, de que se compren una cocina solar, pero sí que sirven para demostrar cómo las energías renovables, en este caso el sol, pueden cumplir un papel similar a otras energías".
Y para los países en desarrollo, como es el caso de la India, donde se ha instalado el mayor reflector del mundo, de 50 m2, las cocinas solares ya se están convirtiendo en una alternativa rentable para alimentar a miles de personas y darle otros usos, como es la producción de vapor de agua. Este vapor de agua sirve a su vez como medio de acumulación de calor que luego se podrá liberar en las seis horas siguientes.
La instalación de cocina solar que se encuentra en el centro Conde Duque de Madrid se enmarca dentro de la exposición Banquete Metabolismo y Comunicación en la que artistas, científicos y otros pensadores muestran sus obras alrededor del acto de comer como contexto catalizador de cultura y civilización.
El próximo día 15 de octubre, el creador de los reflectores, Wolfgang Scheffler estará en el Centro Conde Duque para explicar su instalación e invitar a una comida preparada en la cocina solar a los y las visitantes (siempre que luzca el sol).
Fuente: Canal Solidario.org
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