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La activistas iraquíes piden abolir la poligamia y permitir que las mujeres viajen libremente sin compañía (Foto: Frif.com). |
Casi seis meses después de la caída de Saddam Hussein, las iraquíes siguen esperando los derechos de los que fueron privadas durante 35 años de dictadura. Organizaciones de derechos humanos y la propia ONU denuncian a diario violaciones y secuestros de mujeres jóvenes.
(MujeresHoy) ”Hasta ahora no hemos recibido ningún beneficio de esta guerra, que según Estados Unidos iba a liberarnos. En todo caso, las cosas han empeorado”, dice Kowthar Ahmed, una estudiante de la Universidad de Bagdad.
Aunque no existen estadísticas precisas, por ejemplo los casos de violación y secuestro en los últimos seis meses suman varios miles entre las mujeres jóvenes de Irak. Organizaciones de defensa de los derechos de la mujer, hospitales y agencias de la Organización de las Naciones Unidas informan a diario sobre estos hechos. Hace dos meses atrás, la Organización para la Libertad de las Mujeres de Irak (OLFI, por su sigla en inglés, informó que 400 mujeres habían sido violadas desde la invasión de Estados Unidos.
“Nunca tuvimos este tipo de problemas bajo el gobierno de Saddam. Antes podíamos salir solas, incluso de noche. Ya no”, agrega Ahmed.
En realidad, en las calles de Bagdad se ven muy pocas jóvenes solas durante el día, mucho menos durante la noche.
Pero la seguridad no es el único problema que sufren las mujeres iraquíes. Las activistas están preocupadas por la necesidad de modificar leyes y dogmas culturales, y estimulan a las mujeres a exigir más activamente sus derechos.
Tras la anulación de leyes y la Constitución de la era de Saddam Hussein, varias activistas iraquíes retornaron de su exilio en países occidentales como Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, para ayudar a la causa de sus compatriotas.
En julio, organizaron una conferencia en que seis comisiones analizaron las necesidades de las mujeres en materia social, económica, jurídica, constitucional y política.
La Autoridad Provisional de la Coalición (APC), el brazo civil de las fuerzas invasoras de Estados Unidos y Gran Bretaña, encabezado por el estadounidense Paul Bremer, tomó algunas medidas para aumentar la representación femenina en las esferas de poder.
En una de sus primeras reuniones en Bagdad con representantes de exiliados y exiliadas iraquíes, Bremer anunció que incluiría mujeres en el gobierno provisional.
”Les dio dos semanas para regresar con un grupo ampliado de antiguos exiliados. El mensaje era 'tráiganme algunas mujeres'. Pero dos semanas después, cuando volvieron con más hombres, (Bremer) les respondió que no representaban a todo Irak”, cuenta un funcionario de la CPA.
De los 25 miembros designados del Consejo de Gobierno Provisional, tres eran mujeres. Una de ellas, Aqila Hashemi, murió la semana pasada a causa de las heridas recibidas en un atentado.
Por otra parte, las activistas iraquíes han puntualizado que lo buscan no son derechos “para los grupos feministas”, sino para las mujeres.
”Queremos derechos básicos. Queremos que las leyes consideren de la misma forma a hombres y mujeres. No deseamos trabajar en contra de los hombres, sino con ellos”, ha declarado la activista Maysoun Damulji.
En particular, los grupos de mujeres reclaman leyes más duras contra los llamados ”asesinatos de honor”, cuyas víctimas son mujeres que supuestamente avergüenzan a su familia por hechos como ser vistas en público con un hombre que no es familiar directo.
Las activistas pretenden también reformar normas culturales y religiosas, por ejemplo la exigencia del uso del velo.
Asimismo, piden abolir la poligamia, prohibir el matrimonio de adolescentes, y permitir que las mujeres viajen libremente sin compañía.
Muchos iraquíes, por su parte, sostienen que esas prácticas forman parte de creencias religiosas y valores culturales sostenidos durante siglos, por lo que un cambio es prácticamente imposible.
El atropello a sus derechos y la inamovilidad social lleva a muchas jóvenes iraquíes a mirar más allá de las fronteras, instalándose en sus vidas un eterno deseo de migrar de su país.
”No quiero quedarme aquí”, declara Nana Atiya, empleada de una compañía internacional de mensajería. ”Estoy en peligro, porque mucha gente considera que trabajo para los estadounidenses”, dijo.
No está claro qué derechos ofrecerá el nuevo Irak a las mujeres. Lo seguro es que las reivindicaciones del movimiento de mujeres, como del resto de la sociedad, están suspendidas hasta la resolución de problemas nacionales como la seguridad, la formación de un nuevo gobierno y la independencia de los invasores.
Fuente: IPS
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