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NO + VIOLENCIA/Feminicidio
11.01.2003
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ENTREVISTA
Mujeres por México: “Ni una más”
Carmen Torres
Familiares de las víctimas en la marcha del 25 de noviembre de 2002, en México, DF. (Foto: Erika Cervantes, Cimac)
 
Martha Graciela Ramos forma parte de la organización Mujeres por México, la que, junto a otras instancias civiles de ese país, ha denunciado reiteradamente los asesinatos seriados de mujeres en Ciudad Juárez, ciudad fronteriza con Estados Unidos. Los asesinatos todavía no han sido aclarados. De allí la campaña “Ni una más”.

Martha Graciela Ramos es una mujer convencida de que en los asesinatos de Ciudad Juárez existe impunidad. Su organización, Mujeres por México, por tanto, se ha empeñado en sensibilizar a la opinión pública nacional e internacional para que los culpables sean identificados y juzgados. Esta es la entrevista que nos concedió en México.

Mujereshoy: ¿Cuál es el contexto económico y social de Ciudad Juárez, ciudad donde cerca de 280 mujeres han sido asesinadas?

Martha Graciela Ramos: Ciudad Juárez tiene cerca de un millón y medio de habitantes. De esa cifra, hay muchísima población flotante, porque Ciudad Juárez es la mayor frontera que existe entre Estados Unidos y México. Es un lugar donde mucha gente, muchas familias indígenas que vienen del sur de la república, o de Centroamérica, se quedan mientras esperan la posibilidad de poder cruzar la frontera clandestinamente, buscando la calidad de vida que no han encontrado ni en nuestro país ni en los países centroamericanos.

Hace unos 30 años, en Ciudad Juárez se instaló un nuevo modelo económico con el fin de abrir el mercado para la instalación de las maquiladoras, es decir, las empresas extranjeras que sacan provecho de la mano de obra barata, en este caso de las muchachas mexicanas. Esto provocó un cambio y un rompimiento muy fuerte en nuestra sociedad, rompió el tejido social, porque somos una sociedad tradicional, en donde, de la noche a la mañana, hubo mucho trabajo asalariado para las mujeres, para mujeres de clase pobre de baja instrucción, mientras que, al mismo tiempo, no había trabajo para los hombres, los que ya no podían cumplir con su rol tradicional de proveedores y de protectores de su hogar.

Durante todos estos años, numerosos niños se han quedado sin el cuidado materno, porque nunca se previeron las políticas sociales necesarias para que las mujeres pudieran cumplir con su trabajo asalariado sin que la familia quedara descuidada. Las mujeres trabajan por salarios muy bajos, están fuera de sus casas hasta 12 horas, y no tienen a nadie que atienda a sus hijos. En muchos casos, esto ha dado como resultado muchísimos accidentes en niños pequeños, mucha violencia contra los niños, delincuencia infantil y juvenil, rompimiento de familias, el aumento desmesurado del número de mujeres solas.

Todo esto ha hecho cambiar a nuestra sociedad, una ciudad fronteriza con mucha migración, con mucha población flotante, una ciudad donde se ha instalado la guerra entre los narcotraficantes y ahora, también, una ciudad donde se ha estado asesinando de manera muy sádica a mujeres. Ya van 280 mujeres asesinadas desde 1993, fecha en que comenzamos el registro de los asesinatos, aunque éstos empezaron desde antes. Desde 1993 a la fecha son 280 muertas. Muchas de ellas han sido torturadas, mutiladas, destazadas, no solamente violadas.

Mhoy: Cuando dice destazada, ¿a qué se refiere?

MGR: Significa que los miembros están cercenados, los senos mutilados, cosas muy terribles. Para las familias de algunas de estas víctimas esto ha sido muy doloroso, porque además de tener que sufrir la falta de atención y el desprecio de las autoridades, éstas les han entregado cuerpos de muchachas sin caras, sin huellas digitales, sin nada que pueda autentificar que esa es realmente su hija.

De alguna manera, estos asesinatos seriados, que así les llamamos, tienen características comunes: las víctimas son muchachas delgadas, morenas, cabello largo, jóvenes menores de 25 años, entonces las familias no saben si ese cuerpo destrozado que les están entregando es el de su hija o no, y, sin embargo, las autoridades cierran el caso. En ocasiones, las familias han recibido féretros sellados que nos les permiten ni siquiera ver si realmente son los restos de su niña los que están ahí.

Los cuerpos de las víctimas han sido tirados a los terrenos desérticos que circundan Ciudad Juárez. Muchas veces es gente común y corriente la que ha encontrado estos cuerpos o las osamentas. También es gente común la que ha investigado, la que ha ido a buscar las pruebas, la que ha ido a buscar los restos que luego las autoridades han desdeñado, desgraciadamente. Sabemos también de varios expedientes, que ya estaban conformados sobre estos asesinatos, que han desaparecido de la noche a la mañana en las oficinas de la procuraduría de justicia en Ciudad Juárez.

Mhoy: ¿A qué atribuye esta desaparición de expedientes?

MGR: Nosotras sospechamos de un alto grado de impunidad. No creemos que todos los asesinatos hayan sido cometidos por el crimen organizado. Lo que sí creemos es que hay crimen organizado donde pueden estar involucradas personas muy poderosas económica y políticamente y que puede ser transnacional, pero de lo que estamos seguras es que el clima de impunidad que se vive en nuestro Estado de Chihuahua ha aumentado significativamente el número de asesinatos de mujeres.

Cualquier drogadicto, cualquier persona enferma, cualquier hombre despechado que no entiende qué le ha pasado porque ya no puede cumplir con sus roles, porque ahora es su mujer la que tiene el dinero, pues de alguna manera recibe un mensaje inconsciente, que le permite pensar que él puede hacer lo que quiera; que si es una mujer y si ésta es pobre, al fin y al cabo no le va a pasar nada.

Mhoy: Ustedes están realizando la campaña “Ni una más” y, en ese marco, hicieron una gran marcha para denunciar y hacer visibles los asesinatos seriados.

MGR: Así es. Porque no queremos ni una mujer más ni violada, ni asesinada, ni torturada, ni destasada en el Estado de Chihuahua. Dentro de esta campaña “Ni una Más” participamos muchas organizaciones y realizamos un evento desesperado y que requirió de muchísima resistencia, de mucha fe, de mucha esperanza de parte de las mujeres, hicimos una marcha desde la Ciudad de Chihuahua hasta Ciudad Juárez entre el 8 y el 13 de marzo de 2002.

Mhoy: ¿Cuántos kilómetros recorrieron?

MGR: Desde el Palacio de Gobierno de la ciudad de Chihuahua, de donde salimos, hasta el puente internacional Santa Fe, que es el antiguo paso del norte a los Estados Unidos, hay 375 kilómetros.

Caminamos en distintos grupos estos 375 kilómetros con la esperanza de sensibilizar, ya si no a las autoridades que siguen sordas, que siguen ciegas a esta problemática, sí sensibilizar a la sociedad civil, porque creemos que es necesario tener una sociedad civil bien informada y decidida y que deje a un lado el temor y la apatía.

Veíamos que la gente de Ciudad Juárez y de Chihuahua se estaba acostumbrando a que casi diariamente hubiera un desaparecido o una niña desaparecida, que apareciera una mujer muerta o unos ejecutados por la guerra entre los narcotraficantes. Entonces, no queremos que esto se vuelva algo cotidiano en nuestra sociedad.

Por eso decidimos caminar durante seis días, atravesar Chihuahua, que es desértico, incluso tenemos nuestro pequeño Sahara en las dunas de Samalayuca. Caminamos con mucho sol, porque se estaba acercando la primavera, pero todavía los vientos eran polares, entonces, entre el calor, el frío, el viento y la tierra, de alguna manera “las mujeres de negro de Chihuahua” despertamos a la sociedad chihuahuense, pero por sobre todo a la sociedad de Juárez.

Nosotras nos quitamos los nombres de las organizaciones porque quisimos hacer un llamado simbólico a todos los grupos a que nos uniéramos. Nos vestimos de negro y nos llamamos “las mujeres de negro”; nadie sabía quienes éramos ni a qué organizaciones pertenecíamos; simplemente fue la marcha de la vida por “las mujeres de negro”.

Nuestra entrada a Ciudad Juárez fue muy emotiva, de las escuelas salían las maestras con sus niños pequeños o grandes, las familias fueron a encontrarnos, las organizaciones, gente de iglesias, académicos, grupos de teatro, todo el mundo estaba ahí, todos los vehículos se unían al coro: “Ni una más”, “Ni una más”, “Ni una más”, todo el mundo cantaba con nosotras. Llevábamos una gran cruz hecha con durmientes de madera de los de vía del ferrocarril colocada en una plancha de acero con clavos. Instalamos una cruz como esa frente al Palacio de Gobierno en la ciudad de Chihuahua y en cada clavo estaba el nombre de cada una de las mujeres muertas, llevábamos una cruz igual y la instalamos en la entrada del puente Santa Fe, exactamente en la frontera de nuestra tierra mexicana antes de cruzar a los Estados Unidos.

Mhoy: ¿Cuáles han sido las conclusiones de las investigaciones realizadas hasta ahora respecto de las características de los asesinatos de las 280 mujeres?

MGR: Las compañeras de Ciudad Juárez, que fueron las que empezaron a investigar, han encontrado algunas coincidencias, por ejemplo, los asesinatos seriados van de ocho en ocho, aparecen ocho cuerpos. Al principio, los lotes baldíos en los que se han encontrado los cuerpos, formaban como una cruz alrededor de la ciudad, ahora van formando como un círculo y aparecen aproximadamente cada ocho meses.

Entonces creemos que hay una banda muy bien organizada que tiene una especie de ritual. Otros asesinatos han sido cometidos por conocidos, por choferes, que se aprovechan de la situación de inseguridad, porque las muchachas entran muy temprano a sus trabajos o salen muy tarde o porque en la colonia donde viven no hay alumbrado público o son las últimas en llegar.

Todo esto nos ha llevado a exigir a las autoridades, por una parte, el esclarecimiento de los crímenes, que se encuentre a los culpables, y no que se fabriquen culpables. En Chihuaha se había casi desterrado la tortura para encontrar y fabricar culpables de crímenes, pero ahora esa práctica volvió y han presentado a unos supuestos culpables, pero que fueron torturados para decir que ellos eran los culpables.

Generalmente, es gente pobre a la que hacen confesarse culpable. Entonces, para la gente siempre existe la sospecha de que no son los verdaderos responsables. Entonces, estamos pidiendo el esclarecimiento de los crímenes, que se castigue a los verdaderos culpables conforme a derecho.

Por otra parte, estamos pidiendo que haya políticas públicas efectivas para prevenir la violencia, para erradicarla, para atender a las víctimas y para velar por el desarrollo de todas las mujeres en el Estado de Chihuaha. También, en este momento, estamos pidiendo que se termine el hostigamiento y las amenazas por parte del Estado a los que integramos las organizaciones no gubernamentales.

Mhoy: ¿Han recibido amenazas?

MGR: La gente que ha criticado a las autoridades, pues al rato pierde el empleo o, como sucedió con el director de los empresarios, del sindicato empresarial, después que hizo unas declaraciones cuestionando la inseguridad y la impunidad en Chihuahua, hubo una llamada anónima diciendo que había droga en su restaurante. Sabemos que eso fue provocado.

Existe mucha inseguridad y no se permite, por parte de las autoridades, que haya cuestionamientos públicos. Sin embargo, las mujeres marchamos y conmovimos a la prensa, no solamente a la local sino a la nacional y también a la internacional, porque sabemos que es necesario. Igualmente hemos hecho llegar las denuncias a Naciones Unidas, y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, porque tienen que ser autoridades superiores las que tienen que intervenir, ya que nuestras autoridades no están respondiendo adecuadamente.



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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003