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La hemorragia postparto es la causa más importante de mortalidad materna (Foto: OPS). |
La dramática estadística fue una de las conclusiones finales del Congreso Mundial de Ginecología y Obstetricia, que se celebró durante la semana pasada en Santiago de Chile.
Las hemorragias, junto a las infecciones y la preeclampsia, corresponden al 85 por ciento del total de la mortalidad materna en el mundo y el 99 por ciento en los países pobres.
(Mujereshoy) La preeclampsia, o toxemia, es una complicación del embarazo caracterizada por una presión sanguínea elevada e hinchazón en las piernas que afecta principalmente a las mujeres embarazadas por primera vez y que, sin tratamiento, puede derivar en una eclampsia, que provoca convulsiones en las últimas semanas de la gestación o en las primeras después del parto.
Entre estas causas de muerte materna, la más importante es la hemorragia posparto, que es responsable de la mitad de todas las muertes maternas en el tercer mundo.
Esta hemorragia se produce cuando el sangrado del tracto genital es superior a 500 miligramos cúbicos en las primeras 24 horas después del parto, definición que, según el informe del Congreso, no es compartida por todos y todas las participantes, pues algunos la definen a partir de 600 miligramos.
El shock subsecuente por la falta de cohibición de la hemorragia se presenta de forma rápida y la muerte ocurre en poco tiempo, aunque según el texto, la mortalidad depende también de factores adicionales como la anemia, que en el tercer mundo es más frecuente.
También influyen el lugar y las condiciones en que se produjo el parto, por la disponibilidad de recursos para tratar la hemorragia.
Si la persona que atiende el parto no está preparada, carece de medios, el lugar no es pertinente y el traslado de la paciente a un centro adecuado es complejo, la posibilidad de muerte es muy alta.
Un país que ha superado este problema es Chile, donde, según el documento, la mortalidad materna por hemorragias pospartos es actualmente casi nula debido a que no más del 0,3 por ciento de los partos ocurren sin asistencia médica.
También los y las expertos señalaron que si la mujer necesita una transfusión y ésta no se realiza con todas las garantías, se incrementa la posibilidad de que se transmitan infecciones que, a su vez, sean causantes de la muerte.
Por todas estas razones, en el Congreso se diseñaron programas sobre salud materna destinados a aminorar este problema en los países del tercer mundo, orientados tanto al personal de los servicios de Salud como a la población misma.
La XVII edición del Congreso, que se desarrolló durante cinco días en la capital chilena, reunió a unos 8.500 delegados/as provenientes de 123 países.
Durante su transcurso, se analizaron los últimos descubrimientos médicos y técnicas en áreas como la terapia fetal, incontinencia urinaria, el diagnóstico precoz del cáncer, la cirugía vaginal, la menopausia y la andropausia, entre otros temas.
Uno de los acuerdos más importantes fue el lanzamiento del Fondo Global para la Salud de la Mujer, que busca recaudar recursos para reducir las altas tasas de mortalidad materna y neonatal en los países más pobres.
Lo anterior pasa, según los responsables del Congreso, por remediar las malas prácticas obstétricas que conducen a la fístula y otros problemas de salud de largo plazo, y por evitar la violencia contra las mujeres y combatir su desigualdad social.
Durante la sesión de clausura asumió como presidente de la entidad hasta el 2006 el médico chileno Arnaldo Acosta, mientras la canadiense Dorothy Shaw fue elegida titular para el período 2006-2009.
El próximo congreso de la entidad tendrá lugar en Kuala Lumpur (Malasia) en 2006 y el siguiente se celebrará en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en 2009.
Fuentes: Agencias.
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