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Las mujeres trabajan mayoritariamente en microempresas que se centran en la prestación de servicios y el comercio (Foto: www.somwba.state.ma.us). |
Las mujeres de negocios se unieron por primera vez en un congreso con el fin de crear una red nacional para presionar y exigir mayor igualdad en la actividad empresarial y luchar contra la discriminación, en un país donde según datos oficiales, el 84,9 por ciento de los empresarios son hombres.
(Mujereshoy) En un país conocido por su machismo y conservadurismo, la empresa es todavía un firme reducto masculino. Aunque en el mundo político las mujeres han ganado cada vez más espacios -cada día hay más parlamentarias, alcaldesas e incluso presidentas de partidos políticos-, apenas ocupan puestos de decisión en las cúpulas empresariales.
Buscando revertir esta situación tuvo lugar el pasado 6 de noviembre el Primer Encuentro Nacional de Empresarias, auspiciado por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y las secretarías ministeriales de Economía (SE) y de Trabajo y Previsión Social (STPS), donde se reunieron mujeres de distintas partes del país que encabezan micros y medianas empresas.
Durante el encuentro se planteó la conformarción de una red nacional de empresarias “que contribuya a abrir espacios de oportunidad para las mujeres y que propicie su desarrollo socioeconómico y profesional”, dijo la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), de carácter gubernamental, Patricia Espinosa.
La iniciativa entregará capacitación y formación empresarial, y se centrará en instruir sobre la gestión de financiación y mecanismos para la obtención de créditos, así como acceder a programas gubernamentales de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas.
Patricia Espinosa recordó que la idea de crear una red nacional de empresarias surgió tras la reunión ministerial de la Asociación para la Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), donde descubrieron los beneficios de la Federación Nacional de Mujeres Empresarias instaurada en esa región.
La funcionaria pugnó por la igualdad de oportunidades laborales y empresariales para las mujeres mexicanas y destacó la necesidad de que en esos ámbitos se compita por las capacidades de cada uno y no por “su sexo”.
Cifras machistas
De hecho, la participación de mujeres en gremios empresariales es mínima: sólo la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) es presidida por una mujer, Yeidkol Polenvsky.
En el resto, como la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive), el porcentaje de mujeres que participan se acerca a un 20 por ciento.
Mientras, en la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) el nivel “es mínimo”, señaló la presidenta del Inmujeres.
La participación femenina sólo es fuerte en la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), que apoya el sector comercial y de servicios, y donde se concentran el 88,3 por ciento de las mujeres empresarias.
Según datos oficiales, el 84,9 por ciento de los empresarios en México son hombres, frente a sólo un 15,1 por ciento de mujeres, que se centran básicamente en la prestación de servicios, el comercio y en un rango muy reducido en las manufacturas y el transporte.
Además, las mujeres trabajan mayoritariamente en microempresas en proporción mucho mayor que los hombres, en tanto que éstos son más dueños de pequeñas, medianas y grandes empresas.
“Aún hoy la actividad empresarial es un territorio predominantemente masculino y la participación de mujeres es restringida”, dijo Espinosa.
“Las mujeres engrosan las filas de las microempresarias y de la población ocupada en actividades formales y, a pesar de su creciente presencia en el mundo laboral, que en los últimos 30 años se ha duplicado, enfrentan una situación de desigualdad”, informó la funcionaria.
“Sus activos, ingresos, nivel de educación y capacitación son aún menores en muchos casos que los de los hombres que se dedican a la actividad”, añadió.
De hecho, la presidenta de Inmujeres declaró que en la actividad empresarial se repiten “los mismos patrones culturales y prácticas de discriminación y segregación ocupacional horizontal y vertical que enfrentan las mujeres en todo el ámbito laboral”.
“La gran mayoría de las empresas de mujeres funciona sin ningún tipo de crédito bancario, mientras que ofrecen a sus trabajadores mayores posibilidades para contar con horarios flexibles, obtener beneficios médicos adicionales al seguro social, tomar períodos extraordinarios de maternidad y planes de retiro”, destacó.
Una de las asistentes al congreso, la empresaria de bienes raíces Fabiola Albores, señaló que este encuentro representa un primer esfuerzo conjunto “para terminar con la discriminación y aprender más para desarrollarse como empresarias”.
Por su parte, la consultora de empresas de seguros y desarrollo humano Gloria Laura Bozo dijo que la creación de una red de mujeres aumenta su fuerza para luchar por mejores condiciones y mayores oportunidades en un mundo donde todavía hay una fuerte desigualdad de género.
Fuente: Agencias, Todito.com, Diario El Universal
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