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La próxima generación de personas “grandes” vivirá su vejez más difícilmente (Foto: dif.nl.gob.mx) |
Muchas personas que hoy cuidan de sus progenitores en América Latina y el Caribe no disfrutarán de iguales ventajas cuando lleguen a la tercera edad. Y la mayoría, para variar, serán mujeres. Para analizar este y otros problemas, en Santiago de Chile se realiza la Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento, organizada por el sistema de Naciones Unidas.
(Mujereshoy/Dalia Acosta, SEM) Hoy se inicia en Santiago de Chile la Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento, reunión que da seguimiento al proceso iniciado en la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento de las Naciones Unidas (Madrid 2002).
La conferencia es organizada por el Gobierno de Chile, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Grupo Interinstitucional sobre Envejecimiento. Este grupo está conformado por la CEPAL, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Banco Mundial y el Programa de Envejecimiento de Naciones Unidas.
En esta reunión, que se prolongará hasta el viernes 21, representantes de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe definirán una estrategia regional que ayude a los encargados de la formulación de políticas sobre envejecimiento a considerar las particularidades y necesidades propias de las personas de edad del continente.
Qué nos espera
El panorama sobre la manera en que la próxima generación de personas “grandes” vivirán su vejez no es muy alentador. Que la vivan mejor o peor depende de varios factores: de su sexo, de su estado de salud, de sus ingresos y de la red de apoyo familiar y social que tengan.
Así, las generaciones actuales de adultos mayores cuentan, en general, con el apoyo y la protección económica de hijas e hijos, pero muchas personas que hoy cuidan de sus progenitores en América Latina y el Caribe no disfrutarán de iguales ventajas cuando lleguen a la tercera edad.
¿Por qué? Un informe del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), con sede en Santiago de Chile, asegura que la fuerte disminución de la fecundidad en las últimas décadas reducirá el tamaño de la red de apoyo familiar potencial con que contará la población de 60 años y más en esta región.
Las personas entre los 30 y 40 años deben “prepararse para su propia vejez en condiciones poco propicias, al tiempo que deberán ayudar a sus ancianos, sabiendo que no necesariamente contarán con el mismo tipo de apoyo familiar que ellos están ofreciendo a sus mayores”, afirma CELADE.
La región latinoamericana y caribeña se enfrenta a un proceso paulatino, pero inevitable de envejecimiento poblacional que cambiará la vida de todas las personas y, según fuentes especializadas, constituye el mayor desafío para los actuales sistemas de salud, empleo y seguridad social.
“En términos absolutos, entre los años 2000 y 2025, 57 millones de personas mayores se sumarán a los 41 millones existentes y entre 2025 y 2050 ese incremento será de 86 millones de personas”, asegura el estudio de CELADE que se presentará durante la conferencia regional sobre envejecimiento que se realiza en Chile.
Para el año 2050, se estima que la proporción de habitantes mayores de 60 años se habrá triplicado en comparación con el año 2000. Una de cada cuatro personas latinoamericanas será adulta mayor y la mitad de la población tendrá más de 40 años.
Las mujeres predominarán entre las personas mayores. Ellas serán el 55 por ciento entre las mayores de 60 años y por sobre el 60 por ciento entre las de 80 años y más. La expectativa de vida de las mujeres al llegar a los 60 años alcanzará valores cercanos a los 24 años.
Lo más preocupante del envejecimiento, según CELADE, es que se producirá a ritmos acelerados y en un contexto caracterizado por la alta incidencia de pobreza, la aguda inequidad social, el escaso desarrollo institucional y una baja cobertura de la seguridad social.
Calidad de vida
En qué condiciones viven las personas adultas mayores y si están solas o acompañadas, son algunos de los parámetros más importantes a la hora de definir su calidad de vida, sobre todo cuando se trata de realidades vinculadas a restricciones económicas y pobreza.
Según el informe de CELADE, “la convivencia con parientes o no parientes, aun cuando en algunos casos puede no ser necesariamente una opción deseada, crea un espacio privilegiado en el que operan las transferencias familiares de apoyo no sólo económico, sino también instrumental y emocional”.
A fines de los noventa, en la región latinoamericana y caribeña, uno de cada cuatro hogares tenía entre sus miembros a una persona de edad avanzada y una clara mayoría de los adultos mayores residían en hogares multigeneracionales.
Según datos censales disponibles, la residencia solitaria es poco significativa en América Latina. Entre un 70 y 85 por ciento de los hombres adultos mayores y entre 55 y 60 por ciento de las mujeres adultas mayores se declaran casados o unidos.
Una encuesta sobre salud, bienestar y envejecimiento (SABE), realizada en siete ciudades latinoamericanas y caribeñas, arrojó que gran cantidad de personas mayores viven con hijos e hijas, en proporciones que oscilan entre 40 por ciento y 65 por ciento.
Las mayores cantidades se detectan en México, Santiago de Chile y La Habana y las menores en Buenos Aires, Montevideo y Bridgetown.
“Las mujeres tienden a vivir solas en mayor proporción que los hombres, en la mayoría de los países, debido probablemente a la menor propensión a unirse cuando quedan viudas o se separan”, afirma CELADE al analizar los resultados de la encuesta.
Los niveles de la transición
De acuerdo con CELADE, la región de América Latina y el Caribe muestra una marcada heterogeneidad en cuanto al envejecimiento poblacional, pero así y todo pueden establecerse cuatro grupos de países en dependencia del avance del proceso de transición demográfica:
En el grupo de “envejecimiento incipiente” aparecen Bolivia, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y Paraguay. En estos países las personas de 60 años representaban entre el 5 por ciento y el 7 por ciento en 2000 y, si se mantienen las actuales tendencias de fecundidad, alcanzarán valores de entre 15 por ciento y 18 por ciento en 2050.
Belice, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, México, Perú, República Dominicana y Venezuela se encuentran en un momento de “envejecimiento moderado”, con entre 6 por ciento y 8 por ciento de la población de 60 años y más.
La situación en Bahamas, Brasil, Chile, Jamaica, Surinam y Trinidad y Tobago, donde entre el 8 y el 10 por ciento de la población se encuentra en la tercera edad, se define por CELADE como “envejecimiento moderado avanzado”.
Por último, está el grupo de Uruguay, Argentina, Cuba, Antillas Neerlandesas, Guadalupe, Barbados, Martinica y Puerto Rico donde el proceso ya es avanzado. Más del 12 por ciento de la población de estos países ya pertenece a al grupo de 60 años y más.
Para el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) las personas entre 40 y 59 años de edad son “adultos mayores en proceso de envejecimiento”, de los 60 a los 75 se encuentran en la tercera edad, y a partir de los 75 años en la cuarta.
Fuente: SEM, CELADE, Mujereshoy
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