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(Mujereshoy) En las universidades argentinas las mujeres son más y egresan más: representan el 55 por ciento del total de los alumnos y alumnas universitarias del país y el 57 por ciento de los y las egresadas, según informa este viernes 21 el diario El Clarín.
Los datos del Ministerio de Educación sobre 2002 indican que de un total de 1.377.534 estudiantes de universidades e institutos universitarios nacionales y privados de todo el país, el 55 por ciento son mujeres. También lo son el 57 por ciento de los y las egresados (sobre un total de 55.955) y el 54 por ciento de los y las nuevas inscriptas, que sumaron 344.761. De los 36.260.130 argentinos y argentinas, según el Censo 2001 del INDEC, hay 105 mujeres cada 100 hombres.
En la UBA, que concentra al 18 por ciento de los y las universitarias del país, la diferencia aumenta. Según el censo de 2000, año de la última consulta, 6 de cada 10 alumnos y alumnas eran mujeres, un 2 por ciento más que en la encuesta de 1996. Y los y las especialistas dicen que la tendencia es el crecimiento.
Para Graciela Morgade, directora de Educación Superior del Gobierno porteño y especialista en género y educación, la sostenida feminización de la matrícula universitaria tiene más de una causa: ''Desde muy chicas las mujeres reciben el mandato de agradar, y estudiar es parte de ese mandato. Pero también saben que el estudio es una llave de acceso al mundo, a la autonomía económica y al desarrollo de proyectos propios. Y en el país hay una gran oferta educativa, que aprovechan. Sobre todo las mujeres de clase media, porque en los sectores bajos muchas, entre los 18 y los 24 años, ya tienen dos o tres hijos que criar''.
La masificación de este fenómeno no tiene más de 40 años, contra siete siglos en los que las universidades fueron un espacio netamente masculino. Morgade explica: ''En el mundo occidental las universidades se crearon en el siglo XII y recién en el XX empieza la discusión de lo femenino''. Y agrega: ''La irrupción de las mujeres en la universidad se relaciona con el movimiento femenino, que a principios del siglo XX lucha por el sufragio y que también pone sobre la mesa la educación''.
En los países más pobres de América latina la pelea por más educación se expresó en la alfabetización. En el país —con una clase media en expansión y donde desde fines del siglo XIX se pensaba en la docencia como en la máxima carrera a la que podían aspirar las mujeres—, el reclamo fue el derecho a estudiar en la universidad. Un camino largo y áspero que hoy las encuentra también a la cabeza de los posgrados: según datos del Ministerio de Educación son el 52 por ciento, sobre 21.424 estudiantes del país en este nivel, y egresa el 49 por ciento. Un mérito, porque a esa altura es probable que muchas tengan hijos e hijas y una doble o triple jornada laboral.
Fuente: Diario El Clarín
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