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Esta semana volvemos a conmemorar el Día Internacional contra los malos tratos. Nuestro mensaje es que no hay ninguna razón... ¡ninguna! que justifique el que los hombres sigamos manteniendo una actitud pasiva ante este gravísimo problema.
Un año más y aquí estamos. Otra vez nos toca hacer un editorial dedicada a la conmemoración del 25 de Noviembre y, una vez más, nos toca hablar de las cifras de muertas y de su crecimiento año tras año. ¡Y no son sólo las muertes! Decenas de miles, centenares de miles de mujeres sufren cada día malos tratos. En este caso, la muerte es tan sólo la punta del iceberg de una profunda y extendida realidad.
Y decimos nos toca porque es una penosísima obligación esta de tener que hablar de la violencia de género. ¡Ojalá no fuese necesario! ¡ojalá se acabaran las muertes y las demás situaciones de terror! Pero esto no es así. Todo al contrario, las cifras de muertes han subido con respecto al año pasado.
Este año, desde la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), hace ya meses que iniciamos nuestra campaña abierta contra los malos tratos. Los resultados han sido satisfactorios. Creemos que hemos contribuido a favorecer la toma de conciencia de muchos hombres sobre la necesidad de dejar de permanecer impávidos y distantes ante este conflicto social que nos desgarra a todos y a todas.
Nuestro mensaje ha sido claro. ¡Hacen falta hombres para luchar activamente contra la violencia de género! Y esos hombres que han falta no son seres anónimos, sin nombre ni rostro, esos hombres somos todos, ese hombre ¡eres tú!
Las cuentas son claras. Según todos los estudios y estadísticas, entre un 10% y un 20% de los hombres son maltratadores. En España son cientos de miles, en la civilizada Francia, casi millón y medio. Sin aplicamos las cuentas, en tu barrio, en tu bloque de vecinos, en la peña de amigos en que te mueves, en el bar en el que tomas las cañas, en tu familia... seguro que en esos ambientes hay algún matratador. Y seguro que alguno pasa desapercibido, que logra engañar al resto del mundo, pero seguro también que no es el caso de la mayoría de los casos, las personas que están alrededor saben de lo que sucede en esa casa, de lo que le sucede a esa mujer, a esa familia.
El Silencio nos hace Cómplices. Ese es el lema que acordamos hace dos años en Jerez de la Frontera el conjunto de los Hombres por la Igualdad del Estado y esa es la realidad de cada día. El silencio ante las situaciones que conocemos nos hace cómplices de los malos tratos.
No hay ninguna razón para seguir callando. Fuera ya los mitos que tanto daño hacen. Desde luego, nunca es cierto que “algo habrá hecho ella” o que “si no se separa es porque le gusta o algo le dará”… nunca nadie podrá hacer nada que justifique el que la maltraten, nunca a nadie puede gustarle vivir en una pesadilla. Es cierto que muchas mujeres tardan hasta 10 años en dar el paso de intentar salir del agujero de los malos tratos, pero a estas alturas, ya conocemos las causas científicas, basadas en la psicología de la victimización, que nos aclaran estas situaciones.
Nada hay, pues, que justifique nuestra impasibilidad. El silencio, el mirar hacia otro lado, el no hacer nada, el no buscarnos problemas... nos hace cómplices del maltratador y posibilita esa nueva bofetada, puñetazo, patada, empujón o ensañamiento psicológico.
Hacen falta hombres en la lucha contra los malos tratos. Hacen falta hombres en las manifestaciones del 25 de noviembre. Hacen falta hombres que les digan a los maltratadores “basta ya”, hacen falta hombres que denuncien los casos que se producen, hacen falta hombres para aislar a los agresores y ayudar a las víctimas... en definitiva, hacen falta hombres, ¡haces falta tú!
Fuente: AHIGE, España.
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