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(Mujereshoy) El sida ha dejado ya más de 11 millones de menores huérfanos en África, pero el devastador avance de esa enfermedad provocará que en 2010 al menos 40 millones de niños niñas en todo el continente hayan perdido al menos a uno de sus progenitores, alertó este martes 25 en Ginebra UNICEF.
El Programa de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señaló que los países donde se producirá el mayor incremento de niñas y niños huérfanos (Botsuana, Lesoto y Suazilandia) son aquellos donde el sida afecta a más del 30 por ciento de la población.
En estos tres países, además de Zimbabue, al menos uno de cada cinco niños y niñas habrá quedado huérfanos en 2010, de los cuales el 80 por ciento lo será a causa del sida.
En un informe sobre Las generaciones huérfanas de África, UNICEF señala que incluso en países como Uganda, donde la transmisión de ese mal se ha estabilizado o ha descendido, el número de huérfanos y huérfanas se mantendrá elevado o aumentará mientras mueran los padres y madres seropositivos.
Para la agencia de la ONU, esta asombrosa cantidad de menores huérfanos en Africa es sólo ''el comienzo de una crisis de proporciones gigantescas'' y afirma que ''lo peor está aún por llegar''.
Según ha podido comprobar UNICEF, en el 90 por ciento de casos, los familiares se ocupan de los menores huérfanos.
El gran problema es que ''gran parte de esos colectivos están desbordados y afrontarán cargas cada vez mayores conforme el número de huérfanos crece'', declaró la directora ejecutiva de la organización, Carol Bellamy.
A esto se agrega el aumento de las familias encabezadas por mujeres y personas mayores, que generalmente son más pobres y tienen cada vez menos capacidad para atender adecuadamente a los niños y niñas.
UNICEF hace hincapié en que muchos de los países africanos más afectados por la epidemia carecen de un sistema nacional para atender las necesidades de los niños y niñas huérfanas, incluidos a los que son vulnerables por causa del sida.
Así, de los 40 países africanos con epidemias generalizadas (con predominio de 1 por ciento o más del VHI en la población adulta), sólo seis países tienen una política a favor de este grupo infantil.
No obstante, el drama no empieza con la muerte de alguno de los progenitores, sino mucho antes, cuando a causa de la enfermedad los y las adultas no pueden trabajar o cultivar sus tierras, el ingreso familiar cae, el poco dinero que poseen lo gastan en medicamentos, y los niños y niñas se ven obligados a empezar a trabajar y no pueden asistir a la escuela.
''Las depresiones son comunes y las estrategias para sobrevivir, como vender sus pertenencias o comer menos, intensifican la vulnerabilidad de los hogares'', señala el informe.
Los niños y niñas que han visto a sus padres y madres padecer y morir de sida tienen además una serie de secuelas psicológicas y corren el riesgo de que su desarrollo emocional y capacidad de aprendizaje se perjudiquen.
A este drama se suma el hecho de que los y las huérfanas tienen menos acceso a la educación y están sujetos a peores condiciones de trabajo infantil.
Las niñas pueden ser presa fácil de la explotación sexual, lo que agrava los riesgos de que se contaminen con el sida.
UNICEF afirma que la situación empeora debido a la discriminación de género, que afecta a las mujeres viudas.
''Una de cada cuatro viudas perdió sus pertenencias cuando su marido murió, mientras que en el caso de un hombre viudo esta situación sólo se produjo en uno de cada 14 casos'', según una encuesta realizada en Uganda. subraya la organización.
Fuente: Agencias
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