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(Mujereshoy) En un fallo contundente la Cámara Segunda del Crimen de Bariloche condenó el pasado 20 de diciembre a 10 años de prisión a un sargento del Ejército Argentino por haber abusado sexualmente durante años de sus tres hijas, informó el diario El Cordillerano de San Carlos de Bariloche.
En apenas 3 páginas el magistrado dejó en claro la materialidad y autoría del hecho y la enorme gravedad del mismo al que definió como de “difícil descripción por escrito” debido a lo aberrante del caso.
El juzgado es un sargento del Ejército, de 43 años de edad y padre de 5 hijos e hijas, que prestaba servicios en la Escuela Militar de Montaña, pero fue pasado a retiro por problemas de salud y, al momento de la denuncia, entrenaba a un equipo de fútbol femenino. Los hechos investigados tienen como víctimas a sus tres hijas, de 15, 18 y 19 años, desde que estas eran niñas y hasta la actualidad.
El caso comenzó a investigarse cuando el fiscal Gerardo Balog recibió la denuncia de una mujer que mantuvo su identidad en reserva pero que orientó a la Justicia para que esta pueda avanzar en la comprobación de estos hechos.
Días después se concretó la denuncia formal de la madre de las jóvenes, quien dijo que inicialmente no creía en lo que le habían confesado sus hijas. En debate la mujer dijo estar “confundida" y debió ser contenida por sus propias hijas y víctimas a la vez, lo que dejó en evidencia el cuadro de indefensión que padecieron durante cerca de 10 años.
Después de años de haber sido intimidadas y golpeadas por el militar, las muchachas comenzaron a hablar entre ellas y a intentar encontrar una forma de poner fin a este infierno cuando se enteraron que la menor de las hermanas también había comenzado a ser abusada.
La mayor de las víctimas, hoy de 19 años, declaró que cuando tenía 8 o 9 años había comenzado a ser abusada por su padre, quien la manoseaba hasta hacerla sentir dolor y la obligaba a acostarse con él para efectuar diversos actos sexuales, en los que sólo evitaba la penetración.
La otra hermana de 18 años, expuso que había comenzado a ser abusada cuando tenía 10 años, y que al llegar a la adolescencia había comenzado a caminar y a comportarse como un hombre, para que su padre no la mirara y no la tocara, ya que advertía que a su hermano no le hacía nada.
Declaró haber visto cuando su padre abusaba de su hermana menor, de 15 años, y que ese fue uno de los motivos que la decidió a contar todo, “para que no le hiciera lo mismo que a mí”.
La menor de todas, de 15 años, comentó que los abusos, similares a los que habían padecido sus hermanas, habían comenzado cuando tenía 5 años, y que cuando se quejaba o le reprochaba a su padre para que no la tocara recibía un cruel castigo. “Llegaba al colegio llorando, me metía en el baño y me lavaba la cara, y si alguien me preguntaba mentía, diciendo que me dolía la cabeza”, declaró la menor.
En el juicio la esposa del militar confesó que le creía a sus hijas, pero también a su esposo cuando negaba los hechos. También le dijo al Tribunal que no había realizado la denuncia al enterarse, porque temía que su esposo la hiciera pasar por loca y le quitara a sus hijos e hijas.
Fuente: Diario El Cordillerano
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