PANORAMA/Trabajo
24.12.2003
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ARTÍCULO
El trabajo infantil no se detiene en Navidad
Niño trabaja en una plantación de azúcar en Pernambuco, Brasil. Foto: ® Paula Simas (www.cidadanet.org.br).
 
Este tiempo de buenos propósitos, deseos y regalos para todos, ¿es tan bonito como parece? Mientras millones de niños y niñas celebran, alrededor de otros 211 millones están obligados a trabajar, la mayoría en condiciones infrahumanas fabricando, quizás, una buena parte de los adornos y regalos que adornarán su árbol de Navidad.

(Mujereshoy) Muchos niños y niñas cambian cada día sus pupitres de escuela por los de trabajo de las fábricas textiles. Menores de 10 años que tejen camisetas o recogen los restos de los tejidos. Otros que fabrican botas o balones de fútbol, pulen piedras preciosas o ayudan en la producción de alimentos. Algo que definitivamente contradice el espíritu de la Navidad, pero que ocurre mucho más cerca de lo que quisiéramos ver.

Doscientos once millones de niños y niñas menores de 14 años trabajan en condiciones infrahumanas en todo el mundo, según cifras de la OIT. Solamente en la India son unos 50 millones. Y en toda Asia, 127 millones, alrededor del 60 por ciento del total de menores trabajadores en el orbe.

Muchos de los productos que ellos y ellas hacen acaban empaquetados con papel de colores y cintas que desean Feliz Navidad en los hogares de los países desarrollados. Especialmente en la temporada prenavideña.

“En esta época, en la que el consumismo reina por doquier en las calles comerciales de cada ciudad, los compradores y compradoras deberían ser conscientes de su responsabilidad, ya que muchos de los productos que usamos en el día a día están fabricados por menores de edad”, dice Barbara Küppers, de la organización de ayuda a la infancia Terre des Hommes, en un artículo publicado esta semana en DW- World, la página web de la Deutsche Welle.

¿Ayudan los boicot?

A pesar de esto, los consumidores y consumidoras deberían seguir comprando sin tener problemas de conciencia, explica Barbara Küppers. Aún cuando el compromiso con los derechos de los niños y las niñas les provoque problemas de conciencia, un boicot a los productos fabricados con mano de obra infantil, puede llevar al cierre de muchas empresas.

Esto no sólo significaría la pérdida de su puesto de trabajo para los menores, sino también para muchos adultos. Para las familias que sobreviven con estos reducidos ingresos sería una catástrofe, ya que se verían cada vez más sumidas en la pobreza.

“La alternativa es ofrecer a estos niños y niñas educación o formación profesional para que salgan de este círculo de explotación y traspasar del umbral de la pobreza, aumentando así sus oportunidades en la vida”, dice Barbara Küppers.

Para defender los derechos de los niños y niñas, Terre des Hommes organiza proyectos en todo el mundo, no sólo para conseguir condiciones dignas de trabajo, sino también para fomentar la creación de escuelas y centros de formación profesional.

En Chile, esta organización financia la por estos días lamentablemente famosa Fundación Margen, que acoge a mujeres y menores de edad que ejercen el comercio sexual, desde donde emergieron algunos de los niños-testigos que desbarataron la red de pedofilia del empresario Claudio Spiniak y que involucraron a parlamentarios en las orgías que este hombre realizaba.

La formación de padres y madres, la clave

Según la ONG, el gran problema es convencer a los padres y madres de que desistan de emplear a sus hijos e hijas como fuente de ingresos. En la India, la mayoría de las familias afectadas por este problema, se encuentra en los escalones más bajos de la jerarquía de castas. O incluso fuera de ella.

Estas familias no cuentan con ninguna oportunidad para ofrecer a sus hijos e hijas educación y formación, ya que sus miembros únicamente pueden acceder a trabajos como limpiar urinarios o recoger basura. Además de esto, muchos de los padres y madres son analfabetos y no tiene ningún contacto con la educación.

“Para ayudar a los niños hay que comenzar por la estabilización de la familia”, opinan las organizaciones de ayuda a la infancia. Para lograr esto, fomentan pequeños créditos a las familias para que puedan comenzar un negocio propio. Cuanto más abundantes sean los ingresos de una familia, mejores serán las oportunidades de acceso a la educación de los niños y niñas.

Barbara Küppers sugiere, además, a los y las compradoras indagar sobre el origen de los productos que pretenden adquirir. “Pedimos a las personas que muestren su compromiso y escriban a los comercios preguntando por su responsabilidad sobre el trabajo infantil. De esta forma, las empresas pueden mostrar su deber y sentirse obligadas a reducir el problema. Algunas han iniciado acciones contra el trabajo infantil, pero muchas otras tienen que comprometerse todavía más”, informa la activista de Terre des Hommes.


Fuente: Argenpress, DW- World.