 |
El ámbar está lleno de leyendas (Foto de sitio dominicana.com). |
El ámbar es signo de amabilidad, de alegría de vivir. Ayuda a los niños en peligro, combate el miedo y libra de la muerte en caso de incendio o inundaciones. Dicen que llevar encima un fragmento de ámbar tallado en forma de animal favorece la virilidad en el hombre y la fecundidad en la mujer. Se utiliza para la cura del asma, la bronquitis y la sinusitis.
El ámbar es transparente; su color oscila entre un amarillo claro y un amarillo intenso, pero con el tiempo se oscurece. Muy a menudo se encuentran en su interior sustancias minerales o pequeñas hojas, flores o insectos petrificados que atravesaron los milenios.
En realidad, el propio ámbar no es más que una resina fósil derivada de una conífera, pero por sus virtudes mágicas se la incluye entre las piedras preciosas. En contacto con el fuego, se enciende de inmediato y su llama se mantiene por largo tiempo, expandiendo un agradable perfume. Cuando se la frota, se carga de electricidad y produce chispas.
Los yacimientos más importantes se encuentran en los fondos del mar y en las costas. En el norte de Europa se encuentran minas muy importantes, y también puede hallarse en Rumania y Canadá.
Tantos los antiguos fenicios como los caldeos y etruscos la aplicaban en usos funerarios. Los griegos la consagraban a Zeus utilizada como incienso para purificar, y en China y Japón se quemaba en honor a los antepasados. También se dice que gustaba mucho al emperador Nerón y que la repartía por Roma durante los juegos olímpicos.
Una leyenda transmitida por Plinio habla de sus poderes. Faetón, hijo de Helio y de Clímene, tuvo un día una discusión violenta con Epafo, hijo de Zeus y de Ío, que le discutían su origen divino. Faetón, muy dolido se dirigió a Helio para que le confirmara la supuesta calumnia y éste, además de tranquilizarlo acerca de su propia paternidad, le concedió obtener durante un solo día cuanto deseara.
Faetón pidió conducir el carro del sol, pero dado que era muy joven no pudo manejar correctamente los caballos que, enloquecidos, se acercaron peligrosamente a la Tierra. El cielo se volvió fuego, el mar se embraveció, el suelo se volvió árido y murieron plantas y animales.
Para evitar que el planeta acabara cubierto de cenizas, Zeus se vio obligado a dar muerte a Faetón, al que precipitó a las aguas de un río. Las hermanas de Faetón lloraron su muerte hasta el punto de que los dioses, conmovidos, las transformaron en álamos y sus lágrimas en ámbar.
Soñar con ámbar significa un agradable viaje de negocios. Se utiliza para la cura del asma, la bronquitis y la sinusitis.
Astralmente está indicada para las personas de Leo, ya que les ayuda a mantener intacto el vigor y la presencia de ánimo. También ayuda a los adolescentes de Tauro para evitarles conflictos con sus padres.
Fuente: La República de las Mujeres, Uruguay
|