PUNTO M/Vida Sana
06.01.2004
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ARTÍCULO
¿Por qué engordamos las mujeres?
Detalle de obra de Fernando Botero (Foto: Karaart.com).
 
El agitado ritmo de vida actual, malos hábitos heredados de nuestras madres y abuelas, y derechamente la falta de educación e información sobre la dieta alimenticia son factores que se conjugan para que un importante, y creciente, porcentaje de la población femenina de Latinoamérica sufra de obesidad o sobrepeso. He aquí un listado de mitos que deberíamos destruir.

(Mujeres Hoy) “No sé por qué estoy gorda, si yo casi no como”. De seguro habrá escuchado esta frase decenas de veces en su vida de boca de amigas, familiares y conocidas. Mujeres que se quejan eternamente que no pueden bajar de peso, aunque pocas veces se detienen a pensar cuánto y, sobre todo, cómo comen. Porque según expertos la clave del sobrepeso, más allá de la cantidad, pasa por la forma en qué comen y mezclan los alimentos.

“Cuando estoy enojada, como por los nervios”; “me deprimo fácil y ahí me da por comer”; “es que soy cocinera y debo probar de todo”; “después del embarazo subí y nunca más pude bajar”, son algunas de las explicaciones- justificaciones que enarbolan las mujeres a la hora de explicar esos kilos de más.

Entre las razones para que mujeres de todos los estratos sociales y económicos vivan luchando contra la balanza se encuentra en primer lugar, según especialistas en materias de alimentación, el ritmo de vida en la actualidad. La alta demanda que representa rendir entre el mundo laboral y doméstico ha hecho que miles de mujeres opten por la llamada “comida chatarra” y los restaurantes de comida rápida, que crecen a un ritmo vertiginoso en la mayoría de los países de Latinoamérica. Miles de mujeres, argumentando el escaso tiempo que tienen para almorzar y la escasez de dinero para optar a otros menús, eligen estos productos que se caracterizan por su poca cantidad de nutrientes y muchas, muchísimas calorías. Que no son malas per se, pero que obviamente causan un gran daño a la figura cuando se transforman en la dieta diaria. Por ejemplo, un “combo” regular, ése que consiste en hamburguesa con queso, papas y refresco, oscila entre 1.700 a 2.000 calorías. Cifra que está por sobre la cantidad diaria que una mujer sedentaria -es decir, que no realiza trabajos pesados ni se ejercita con regularidad- necesita para mantener su peso normal.

En segundo lugar se encuentra el nulo interés de la mayoría de los restaurantes por brindar una alimentación equilibrada y de calidad. Con el afán comercial de darle más sabor a los alimentos y ahorrar en los costos de producción, utilizan mantecas de origen vegetal y grasas saturadas, cuya absorción es lenta y difícil para el organismo.

Tercero, muchas mujeres no saben combinar los alimentos. Hay personas que no tienen idea qué alimentos son los que proporcionan carbohidratos, cuáles proporcionan proteínas y cuáles las vitaminas y minerales. De modo que hay muchas mujeres que pese a comer poco, almacenan una gran cantidad de grasa. A eso se suma además que el consumo energético no va a la par con el gasto del mismo.

Y como cuarto factor, estaría el tema cultural. Aún persiste el mito que un niño o niña debe estar regordete para ser sano y muchas madres se esfuerzan para que sus retoños coman a un ritmo que su edad y metabolismo no le permite.

Todavía muchas mujeres creen que saltarse una o dos comidas en el día es “estar a dieta”, cuando en realidad el cuerpo funciona al contrario: si el cerebro registra que no hubo uno o dos alimentos, lo interpreta como una severa sequía. Entonces envía la orden al organismo para que comience a acumular y almacenar grasas.

Cuando el “secreto” es obvio: tres comidas al día más dos colaciones, en cantidad más grandes en la mañana que en la noche, ya que a esa hora el organismo deja de realizar gasto energético. Las dietas locas de un mes antes de vacaciones sólo dañan el organismo.

A lo anterior se debe sumar la toma de conciencia de la importancia del ejercicio. Si no puede practicar deporte o asistir regularmente a un gimnasio o a clases de danza o algo parecido, una caminata de 30 minutos diarios es un gran aliado. Y eso es algo que debe incorporarse a los hábitos cotidianos, no sólo cuando se necesita desesperadamente bajar de peso.


Fuente: Diario La Opinión, Mujeres Hoy,