|
Una caja con memoria
Durante diciembre, las integrantes de la Mesa de Trabajo, más las siete docentes de la escuela Bartolomé Mitre que se incorporaron de manera permanente al trabajo, hicieron la evaluación de cierre del año.
“Fue una ocasión de mucha emoción”, comenta Romina Lerussi. “Tuvo dos momentos: uno donde hicimos un pequeño ejercicio de memoria con las docentes que habían participado en el proyecto. Después –cuenta Romina– abrimos una caja de herramientas que contenía la memoria de trabajo del 2003: cartillas para trabajar distintos temas, un listado de contactos, información útil con direcciones y sobre los dispensarios y los talleristas que en Córdoba están trabajando estos temas desde una perspectiva de género”.
“Este cierre fue la posibilidad de entregar las herramientas concretas a la escuela para que las utilicen y vayan rodando”, señala Romina.
Dos años de trabajo dejaron al grupo muchos aprendizajes. Los y las participantes coinciden en señalar avances, sobre todo, en cuanto a la metodología de trabajo.
El trabajo en la escuela demostró también las relaciones sexistas entre docentes y el alumnado. “Hasta en el lenguaje –apunta Romina–, porque se sigue diciendo reuniones de padres cuando el cien por ciento de las que concurren son madres; o buenos días alumnos cuando el cincuenta por ciento son chicas; o se identifica el patriotismo con lo masculino. Han salido cosas muy interesantes”, afirman las comunicadoras de la Mesa de Trabajo.
Luego del taller con los y las docentes y las madres, el 2004 será un año clave: se preparan para abordar la experiencia de manera directa en las aulas. Allí serán las propias maestras las encargadas de planificar y llevar adelante la experiencia.
“Nosotras nos hemos convertido en agentes multiplicadores. La idea es empezar a retirarnos despacito”, asegura Romina.
|