|
Rebelde y alucinada
La vida de Leonora Carrington es un recorrido por los bordes. Hija de un magnate de la industria textil, fue considerada por su aristocrática familia como una joven indomable y voluntariosa. Expulsada de dos exclusivos internados católicos, en 1932 es enviada por su familia a Florencia y París para terminar su educación. Dos años después y contra su voluntad, es presentada en la corte del Rey Jorge V.
“Yo estaba al parecer en el mercado del matrimonio. Sufría la temporada londinense”, recuerda la artista, refiriéndose al baile que sus padres le ofrecieron cuando cumplió 18 años. Su relato La debutante, es un cuento terrorífico de esta experiencia. Poco después y contra la voluntad familiar, viaja Londres a estudiar arte, que es considerado por su padre “una actividad para pobres y homosexuales”.
Su relación con el pintor Max Ernst deja huellas determinantes en sus años de juventud, primero en Londres y posteriormente en París, donde vive precariamente al no contar con la ayuda de su familia. Pero para ella serán años de descubrimientos deslumbrantes.
En 1938 expone por primera vez en París al lado de los surrealistas. Al año siguiente, Ernst es recluido en un campo de concentración por “ser extranjero y enemigo”. Leonora consigue su liberación. Pero por un período corto, puesto que al año siguiente es apresado nuevamente.
Esta situación convulsionará la vida de la artista, quien tiene que huir a España, pero durante el viaje tiene una crisis de nervios y de perturbación mental, por lo que su familia decide internarla en un sanatorio en Santander, donde va a vivir la etapa más “espantosa” de su vida. Es tratada con drogas y considerada loca. Su libro Memorias de abajo, es un relato pavoroso de su “temporada en el infierno”. En una ocasión, recordando todo lo que vivió en el sanatorio, dijo “Fue muy parecido a haber estado muerta”.
En 1941, durante un paseo que realizó con su enfermera, logra huir rumbo a Portugal con la ayuda de Renato Leduc, diplomático mexicano y amigo de Picasso, con quien viaja a Nueva York y más tarde a México, país que la acoge hasta hoy y donde desarrollará plenamente su trabajo.
Divorciada de Leduc, en 1946 contrae matrimonio con el fotógrafo y periodista húngaro, Imre Weisz. El ambiente artístico y cultural del México de esos años ejercerá influencia en la vida de Leonora Carrington que, de inmediato, entra a formar parte del círculo de emigrados famosos, como Remedios Varo y su marido, el pintor Benjamín Peret. También frecuenta a Diego Rivera, Frida Kahlo, Octavio Paz, entre otros.
La contribución de Leonora Carrington a la cultura del siglo XX va más allá de los pinceles. Ella ha compaginado admirablemente la pintura con la escritura. Es autora de novelas y cuentos. En 1938 publicó su primer libro de relatos fantásticos La casa del muerto con ilustraciones de Max Ernst, al año siguiente La dama oval. En 1992, la Editorial Siruela de España, reunió en un volumen sus más significativos cuentos bajo el título El séptimo caballo. Con anterioridad, esta misma editorial publicó Memorias de abajo, permitiendo de esta manera el acceso del público hispanoamericano a Leonora Carrrington.
Hoy a los 86 años, continúa con sus ensoñaciones, como cuando habitaba en un castillo medieval en su lejana Lancashire, una tierra de brujas y aparecidos que alimentaron su imaginación y la prepararon para su gran aventura.
Fuentes:
Lourdes Andrade. Leonora Carrington. Historia en dos tiempos.México, 1998.
Gladys Villegas Morales. “Mujeres y surrealismo”, en Creación artística y mujeres- Recuperar la memoria.Marián L.F. Cao (Coord.). Narcea, S.A. de Ediciones, España, 2000.
Centro de documentación e información de Isis Internacional.
|