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(España) El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, realizó la semana pasada unas desgraciadas declaraciones públicas en las que indicaba que sería buena idea modificar la vestimenta de las jugadoras de fútbol para hacerlas más “sexys” y atractivas.
El fútbol es cosa de hombres. Esta frase la hemos escuchado hasta la saciedad en miles de situaciones diferentes, para justificar otras tantas situaciones también muy dispares. Pero, especialmente, la agresividad y violencia que acompaña las acciones de algunos jugadores.
Pues ahora, esta misma frase ha de ser aplicada en un escenario no estrictamente de juego. El fútbol es cosa de hombres. Desde luego, eso es lo que se desprende de las declaraciones de su máximo dirigente mundial. Y a los hombres les gustan las chicas sexys. Y para atraer la atención de los hombres hacia el mundo del fútbol femenino, una buena idea es modificar la indumentaria de las chicas que juegan a este deporte para hacerlas más atractivas a los ojos de los “machos” espectadores.
Quizás recortando unos centímetros cuadrados de ropa y haciéndola más ajustada, los millones caerán sobre este deporte-negocio en cantidades parecidas a como ocurre con su versión masculina. Más espectadores, más publicidad.... más circo.
El fútbol es cosa de hombres. Son hombres los jugadores, son hombres –en su mayoría– los espectadores y, sobre todo, son hombres sus dirigentes. Viven en un mundo cerrado de hombres que apenas si ha necesitado abrirse a los nuevos vientos de libertad, respeto e igualdad que, queremos pensar, son cada vez más mayoritarios.
Es cierto que el Sr. Blatter rectificó pronto, ante la avalancha de críticas que se le vinieron encima. No importa, porque eso no tiene ningún mérito ni validez. No podía hacer otra cosa. Lo contrario hubiese sido un escándalo mundial que, ni siquiera el machista mundo del fútbol, hubiera podido consentir. Lo terrible es que esas ideas fluyan por la mente del presidente de la FIFA, con la suficiente fuerza como para salir a la luz en una entrevista pública.
A este señor no se le ha robado una frase mal dicha en un intermedio de sus múltiples reuniones y asambleas, entre pasillos con otros dirigentes mundiales, en algún chascarrillo desafortunado. No, la frase fue dicha en una entrevista en la que se le preguntaba por el reciente auge del fútbol femenino. Sin duda, él quiso poner su granito de arena a este empuje. Aviadas andan las mujeres que practican este deporte con los apoyos que le pueden venir de dirigentes como éste. Casi mejor que no reciban ninguno. Mejor les irá.
Por nuestra parte, lamentarnos profundamente de que se sigan dando estas situaciones. De que este tipo de mentalidades sigan en puestos de dirección, de líderes mundiales. Y, lamentarnos, sobre todo, de que podamos afirmar que esto no es un hecho aislado, un desliz, un estúpido lapsus, sino que es la puntita de un iceberg de machismo y discriminación que permanece oculto bajo una capa de discursos políticamente correctos.
Fuente: Asociación de Hombres por la Igualdad de Género/España
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