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(Mujeres hoy) Dos nuevos estudios sugieren que la depresión materna podría tener más efecto sobre los niños y niñas de lo que se pensaba, de acuerdo a lo publicado esta semana por el boletín estadounidense Health Day News.
La primera investigación descubrió que, aun cuando los y las bebés nacidas/os de madres que toman medicamentos para la depresión parecen tener un desarrollo físico normal, podrían ocurrir cambios sutiles en su sistema nervioso.
Los y las autores/as sugieren que deberían realizarse más investigaciones para determinar si los beneficios de tomar estos medicamentos verdaderamente superan a los riesgos potenciales.
El segundo estudio descubrió que las mamás que están deprimidas tienen más probabilidades de tener hijos o hijas que se enferman más.
Según los Institutos Nacionales de Salud Mental, cada año aproximadamente uno/a de cada 10 estadounidenses sufre depresión.
“La depresión en y por sí misma puede afectar la situación de desarrollo neurológico de los recién nacidos. Ciertamente es algo que debe preocuparnos”, indica Philip Sanford Zeskind, autor del primer estudio y director de investigaciones sobre desarrollo neural en el Centro Médico Carolina en Charlotte, Carolina del Norte.
“Los médicos y los padres y madres necesitan preocuparse por los potenciales efectos colaterales de los inhibidores selectivos de serotonina o SSRIs, antidepresivos de uso común”.
Según explica, estudios anteriores llegaron a la conclusión de que estos medicamentos son seguros en el embarazo debido a que no causan problemas de desarrollo físico, como peso natal bajo o nacimiento prematuro.
Sin embargo, dice que esas mediciones de salud infantil son una forma “anticuada” de evaluar el sistema nervioso de un bebé.
En su estudio, Zeskind, comparó a 17 bebés que no fueron expuestos a SSRIs en la matriz.
Lo que los y las investigadores/as necesitan hacer es determinar si el sistema neuroconductual está funcionando bien para evaluar apropiadamente los efectos del uso de SSRIs en el embarazo.
De acuerdo con el estudio, los y las bebés nacidos/as de mujeres que tomaron SSRIs experimentaban más temblores, más actividad motriz, se sobresaltaban con más frecuencia, dormían períodos prolongados, tenían menos cambios en sus estados de conducta, y sus ritmos cardíacos eran más erráticos que los de los bebés que nunca estuvieron expuestos a los inhibidores selectivos.
Fuente: Health Day News
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