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Consumidores/as también tienen su cuota de responsabilidad en esta cadena de explotación laboral (Foto: Maquilaportal.com). |
Bajo ese nombre, la organización Intermón Oxfam presentó en España un estudio sobre la precaria situación del sector laboral de la industria textil en ese país que, con la premisa de una producción “más barata, más rápida”, condena a la pobreza a miles de mujeres. Las inmmigrantes están entre ellas.
(Mujereshoy) Como una herramienta en la lucha por lograr que el sector textil asegure los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras fue descrito el estudio Moda que aprieta. La precariedad de las trabajadoras de la confección y la responsabilidad social de las empresas, investigación de Intermón Oxfam que puso la voz de alarma sobre las precarias condiciones en que se encuentran miles de personas, en su mayoría mujeres, encadenadas en el eslabón más bajo de la producción de ropa en serie.
El estudio fue dado a conocer la semana pasada en Madrid junto a otro trabajo, Más por menos. El trabajo precario de las mujeres en las cadenas de producción globalizadas. Ambas investigaciones demuestran que las políticas empresariales que exigen entregas más rápidas y baratas minan los derechos laborales de los trabajadores y las trabajadoras, que ven cerradas las puertas para salir de la pobreza.
La publicación de estos informes forma parte de la campaña internacional Comercio con Justicia, presentada en 2002, para pedir un cambio de las reglas del comercio mundial.
A través de estos estudios la ONG pretende denunciar “la situación de millones de mujeres en las cadenas de suministro globales como consecuencia de las prácticas de compra de las grandes empresas detallistas”. En el sector textil español labora una gran parte de mujeres inmigrantes.
El director general de Intermón Oxfam, Ignasi Carreras, afirmó durante la presentación del estudio que el “modelo de negocio” de las principales empresas textiles españolas contribuye a la “precariedad laboral” especialmente de las mujeres, empleadas por los proveedores de estas marcas en los países menos desarrollados.
Carrera declaró que el modelo de negocio de las cuatro primeras empresas textiles españolas -Inditex, Mango, Cortefiel e Induyco-, está basado en conseguir una producción “más barata, más rápida y más flexible, que genera una presión en el último eslabón de la cadena que conduce a la precariedad”.
Asimismo, explicó que estas empresas textiles han establecido códigos éticos de conducta para los proveedores a la hora de fijar las condiciones laborales de sus trabajadores. Sin embargo, matizó, “se les plantea unas condiciones comerciales tan exigentes que hacen que no puedan cumplirlos”.
Carreras ejemplificó con la situación de las mujeres trabajadoras marroquíes, que representan un 70 por ciento de los y las empleadas del sector textil en el país, según Intemón Oxfam, y forman parte de la cadena de producción de las empresas españolas citadas.
Por su parte, la coordinadora del informe Moda que aprieta, Paloma Escudero, manifestó que el documento pretende ser una “herramienta” para que el sector textil español avance en sus políticas de “responsabilidad social corporativa” que asegure los derechos de los trabajadores y trabajadoras que están empleados por los proveedores de estas marcas.
Escudero confirmó que Intemón Oxfam ha recibido una respuesta positiva por parte de las empresas Inditex, Mango y Cortefiel para llevar a cabo iniciativas que incidan en la mejora de las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras de los países menos desarrollados y señaló que Induyco todavía no se ha pronunciado en este sentido.
Por otra parte, Carreras se mostró convencido de que el Gobierno español “se tiene que implicar para que en España exista un sello oficial que reconozca las políticas de responsabilidad social corporativa” y solicitó a las empresas que aboguen por la transparencia informativa en materia económica, social y medioambiental.
Escudero agregó que también es responsabilidad de los consumidores y consumidoras saber que “nuestras ropas están contribuyendo a que los trabajadores tengan un futuro más digno para ellos y sus familias”.
Según el estudio Moda que aprieta, las empresas de confección españolas deben avanzar más en sus políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) para que influyan en sus estrategias comerciales y garanticen los derechos laborales en toda la cadena.
A modo de triste ejemplo, el grupo Induyco, principal compañía de abastecimiento de ropa de El Corte Inglés, ha exigido en ocasiones hasta sólo 5 días como plazo de entrega a sus proveedores/as marroquíes, lo que se explica, según un industrial textil de Tánger, porque algunas veces hay promociones de rebajas por días. En el caso de Inditex, empresa abastecedora de Zara, los plazos son de los más cortos del mercado, ya que esta tienda renueva cada 20 días sus escaparates.
Aunque la carga de garantizar el cumplimiento de los derechos laborales no recae sólo en las grandes marcas y empresas de moda, Intermón Oxfam considera clave que el sector de la confección en España desarrolle una política plena de RSC.
Algunas de las recomendaciones entregadas en el informe son: fijar períodos de entrega adecuados, establecer relaciones a largo plazo para incentivar a los/as proveedores/as en la mejora de los estándares laborales e incorporar expertos/as en cuestiones éticas que participen en la definición de las prácticas de compra.
Fuente: ANIA, Consumer, Agencias.
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