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Kathy Kowalesko, actriz que participó en la manifestación pacífica frente a la Embajada de México en Chile (Foto: © Amnistía Internacional). |
Por primera vez, Amnistía Internacional lanza una campaña mundial contra un delito diario y común que afecta a gran parte de la población del planeta: la violencia contra las mujeres. “En la guerra y en tiempo de paz, las mujeres son víctimas de atrocidades por el simple hecho de ser mujeres”, expresó la secretaria general de ese organismo al dar inicio a la campaña que durará dos años.
(Mujereshoy) Está en nuestras manos. No más violencia contra las mujeres, es el nombre de la campaña mundial que Amnistía lanzó este mes de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer. La acción, que se desarrollará durante dos años, 2004-2006, tiene como principales objetivos movilizar a hombres y mujeres contra la violencia hacia las mujeres y apoyar a las organizaciones de mujeres que, desde hace cerca de 20 años, trabajan para eliminar la violencia sexista.
“La violencia contra las mujeres es un cáncer que va consumiendo por dentro a la sociedad misma en todos los países del mundo” manifestó Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, en un comunicado oficial con ocasión del lanzamiento de la campaña en diversas ciudades del mundo, incluida Santiago de Chile.
“A millones de mujeres se les agrede, se les golpea, se les viola, se les mutila, se les mata, e incluso se les niega el derecho a nacer. En todo el mundo, al menos una de cada tres mujeres sufre violencia grave alguna vez en su vida”, agregó la representante de la organización no gubernamental.
Amnistía Internacional se ha caracterizado desde su creación, en 1961, por defender los derechos humanos de las personas encarceladas, condenadas o torturadas por expresar opiniones políticas o creencias religiosas en forma pacífica. Eran los prisioneros de conciencia.
Pero desde hace algunos años, Amnistía se ha estado preocupando de los derechos humanos de las mujeres, en tanto colectivo que es objeto de discriminación sexista. Famosos fueron los casos de Amina Lawal y Zafiya Hussaini, las dos nigerianas que habían sido condenadas a ser lapidadas por cometer adulterio, según las normas musulmanas que imperan en gran parte de Nigeria. Ambas fueron absueltas después de un largo proceso y de una movilización mundial en la que Amnistía Internacional participó activamente.
También el feminicidio de Ciudad Juárez, asesinatos de mujeres en el norte de México por el solo hecho de ser mujeres, preocupa a Amnistía Internacional. Más de 370 mujeres han sido torturadas, violadas y asesinadas desde 1993, situación que ha movilizado a diversas organizaciones no gubernamentales y grupos de mujeres de México, y también de otros países, para exigir una investigación rápida y seria con el fin de detener a los culpables y terminar con los asesinatos.
Lanzamiento de la campaña en Chile
El lanzamiento de la campaña en Chile tuvo lugar el pasado 9 de marzo en la Biblioteca Nacional. Ana Piquer, abogada y presidenta de Amnistía Internacional Chile, señaló que la violencia contra las mujeres “no es un asunto interno del que se deban preocupar exclusivamente los Estados. No es un asunto privado que corresponda exclusivamente al ámbito familiar. Es un problema de respeto a los derechos humanos más básicos de las mujeres, y como tal, afecta directamente a todos los hombres y mujeres en todo el mundo”.
También señaló que el maltrato a las mujeres tiene un alto impacto económico, puesto que las mujeres víctimas de violencia conyugal pierden ingresos por el ausentismo laboral, debido a que sus lesiones les impiden concurrir al trabajo o deben solicitar licencias médicas por cuadros depresivos.
Por su parte, la poeta y escritora Teresa Calderón, quien también participó en el lanzamiento de la campaña en Chile, dijo que había que hacerse cargo de los 14 asesinatos cometidos en Alto Hospicio, la mayoría de ellos contra adolescentes. Alto Hospicio es una localidad ubicada a unos 1.800 kilómetros al norte de Santiago.
Los crímenes, cometidos entre 1999 y 2001, fueron atribuidos a Julio Pérez Silva, calificado de psicópata sexual, a quien una jueza condenó en febrero en primera instancia a 20 años de presidio, mientras que organizaciones de mujeres reclaman que se le aplique una condena de, al menos, 40 años de cárcel.
Otra actividad que dio inicio a la campaña en Chile fue la manifestación de más de 20 activistas de Amnistía Internacional Chile, en su mayoría mujeres cubiertas con velos negros, que realizaron el 10 de marzo ante la Embajada de México. El objetivo fue entregar al embajador Ricardo Valero una carta en señal de preocupación por las más de 370 mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez y Chihuahua.
Amnistía Internacional exige que se trabaje para esclarecer estas muertes y que se garantice el derecho de las familias a conocer el paradero de los cuerpos que aún están desaparecidos. Además, pide que los responsables de estos crímenes, que aún siguen impunes, sean juzgados sin negligencia e irregularidad y sancionados con las normas del debido proceso.
Hechos de violencia
En el documento de apoyo a la campaña mundial Está en nuestras manos: no más violencia contra las mujeres, Amnistía Internacional revela las múltiples causas de la violencia, exponiendo situaciones que abarcan desde los conflictos armados hasta la violencia en el ámbito familiar y las dañinas prácticas tradicionales con que se intenta a veces controlar la sexualidad de la mujer.
“Durante los conflictos, la violencia amenaza a las mujeres de múltiples formas. Niñas soldados que son violadas sistemáticamente por miembros de sus propias tropas; mujeres y niñas civiles a las que se mutila, viola y mata al utilizarlas como armas de guerra; intensificación de la violencia en el ámbito familiar cuando los soldados regresan a casa, los conflictos armados tienen para las mujeres terribles y devastadoras consecuencias, mucho más graves que la mera violencia inherente a la guerra.”
Amnistía también resalta el problema mundial de la violencia en el hogar y en la comunidad: “Tras la puerta cerrada de su casa, las mujeres sufren en secreto la violencia de su pareja y de sus familiares, demasiado asustadas y avergonzadas para contarlo o sabiendo que raras veces las toman en serio cuando lo cuentan”, poniendo en evidencia a todos los países del mundo por no proteger a las mujeres en sus propias casas.
“Incluso cuando existe legislación para prevenir y castigar tal violencia, es habitual que las autoridades no la apliquen, y en algunas zonas los sistemas paralelos de autoridad, como los líderes comunitarios o religiosos, permiten de hecho que la violencia persista”, señala el documento.
En el comunicado oficial de Amnistía, la secretaria general, Irene Khan indica que “en todas partes, desde el campo de batalla hasta el dormitorio, las mujeres corren especial peligro. Son las primeras que sufren la falta de servicios sociales, las primeras a las que se niega la educación y la atención médica. Los efectos de la globalización económica están dejando a un creciente número de mujeres sumidas en la pobreza al margen de la sociedad. La pobreza hace que estén aún más expuestas a sufrir violencia y que sean menos capaces de escapar de ella. Restringe gravemente su capacidad para organizarse y luchar para conseguir cambios. En este aspecto, como en muchos otros, los gobiernos no se preocupan del auténtico ‘terror’ a que millones de mujeres tienen que hacer frente cada día en nuestro mundo.”
La aldea global de la violencia
Amnistía Internacional hizo el ejercicio de simbolizar el mundo en una “aldea global” de 1000 personas para representar las características de aquellas que sufren violencia. En esta aldea global, la violencia afecta a:
• 500 mujeres.
• deberían ser 510, pero 10 nunca llegaron a nacer debido al aborto selectivo en función del sexo, o bien murieron en la infancia debido al abandono.
• 300 son mujeres asiáticas.
• 105 mujeres son analfabetas.
• 145 mujeres subsisten con menos de un dólar por día.
• 167 mujeres reciben palizas o están expuestas a sufrir violencia de algún tipo durante su vida.
• 100 mujeres sufren violación o intento de violación durante su vida.
Estas estadísticas forman parte del horror vivido por muchas mujeres, pero probablemente están subestimadas, ya que muchas mujeres no denuncian la violencia en su contra por vergüenza, por miedo a que no les crean o por temor a sufrir represalias por parte del victimario.
De acuerdo a Amnistía Internacional, otras causas que impiden que las mujeres denuncien los incidentes de violencia son la falta de independencia económica, la dependencia afectiva o por consideración de los hijos. Además, son escasos los países que capacitan al personal policial, judicial y médico sobre cómo tratar los casos de violación. Algunos Estados no poseen ninguna ley al respecto, otros sólo leyes deficientes que castigan ciertas formas de violencia, pero no otras. Incluso cuando disponen de una legislación apropiada, muchos países no la aplican plenamente.
De manera que una de las metas de esta campaña de Amnistía es determinar irrevocablemente que los Estados y la comunidad internacional tienen la responsabilidad de ejercer la debida diligencia para castigar a los autores de violencia contra las mujeres, proteger a las mujeres de ésta e impedirla.
Otras violencias
Una de cada tres mujeres, es decir, hasta mil millones de mujeres, han sido golpeadas, forzadas a una relación sexual no deseada, o sometidas a abusos durante sus vidas. Por lo general, el que abusa de ellas es un miembro de su propia familia o un conocido suyo. En Bolivia, el 17 por ciento de todas las mujeres de más de 20 años de edad había padecido violencia física en los 12 meses anteriores a una encuesta realizada en el 2002 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y en el mundo, cerca de un 70 por ciento de las mujeres víctimas de asesinato mueren a manos de sus cónyuges o convivientes.
Por otra parte, el 47 por ciento de las mujeres ha tenido una primera relación sexual forzada y una de cada cinco mujeres será violada u objeto de un intento de violación durante su vida, según la OMS. La violación también está asociada a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH/SIDA. Sin embargo, la violación apenas se denuncia debido al estigma que implica (exposición pública, culpabilización de la víctima, rechazo de la familia o entorno, entre otros). Por ejemplo, en Chile, sólo el 3 por ciento de todas las mujeres violadas denuncian el hecho a la policía.
Otras prácticas de violencia contra las mujeres son aquellas que pasan casi desapercibidas porque se las considera “normales” o “tradicionales”, como las mutilaciones genitales que se practican en diversos países de África o forzar a las adolescentes a contraer matrimonio antes de los 18 años.
Los compromisos de Amnistía
El organismo defensor de los derechos humanos se comprometió a movilizar a sus miembros y partidarios de todo el mundo en esta campaña. “Pediremos la participación tanto de hombres como de mujeres. Los hombres deben desempeñar un papel decisivo si queremos poner fin a la violencia contra las mujeres”, dijo la secretaria general del organismo. “La violencia contra las mujeres no es normal, legal ni aceptable, y jamás debe tolerarse ni justificarse –agregó–. Se puede y se debe ponerle fin.”
Amnistía también se comprometió a examinar la relación entre la violencia contra la mujer y la pobreza, la discriminación y la militarización; a realizar un llamado a los dirigentes, las organizaciones y las personas a que suscriban el siguiente compromiso público: “no cometeré actos de violencia contra las mujeres; no toleraré actos, y no descansaré hasta que se haya erradicado la violencia contra las mujeres”.
Fuente: Amnistía Internacional, Mujereshoy, IPS.
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