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PANORAMA/Trabajo
13.04.2004
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www mujereshoy
Un trabajo indecente
Juega limpio/Oxfam
Campaña Juega limpio en las Olimpiadas
Campaña ropa limpia
Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL)
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ARTÍCULO
Juego limpio
Carmen de Paz*
En la industria de ropa y calzado deportivo, las mujeres trabajan hasta 16 horas por día.
 
Juega limpio en las Olimpiadas es una campaña de denuncia de la situación de explotación y de esclavitud laboral que sufren miles de trabajadoras y trabajadores del Tercer Mundo que confeccionan ropa y material deportivo. La campaña durará hasta agosto de 2004, fecha en que se realizarán los Juegos Olímpicos en Atenas.

La campaña Juega limpio en las Olimpiadas, la que se extenderá por más de 20 países, tiene como objetivo informar y denunciar las malas condiciones laborales de millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo, desde Asia hasta Centroamérica pasando por Europa Oriental y África. Los países más afectados por esta situación son Bulgaria, Camboya, Tailandia, China, Indonesia y Turquía.

Esta campaña es organizada por la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), Campaña Ropa Limpia y Oxfam Internacional, las que han iniciado un plan de trabajo internacional que durará hasta agosto próximo, fecha de realización de los Juegos Olímpicos en Atenas.

Usos y abusos

El mercado mundial de ropa y calzado deportivo generó durante 2002 más de 58 mil millones de dólares, aunque la fuerte competencia entre las marcas obliga al recorte gradual de los precios de estos productos, organizándose un complicado sistema internacional de proveedores y subcontratas que tienen como fin la reducción de costes y el abaratamiento de precios.

Las personas contratadas para este negocio son, con demasiada frecuencia, víctimas de abusos y explotación. Deben realizar jornadas de hasta 16 horas diarias durante 6 días a la semana y, al estar sus bajos salarios ligados al “destajo”, si no han terminado su cupo diario de trabajo, son obligadas a hacer horas extraordinarias sin recibir una remuneración por ello.

Sus contratos, cuando existen, no respetan las leyes laborales y casi siempre son temporales y de corta duración. Los castigos corporales, abusos físicos y verbales están a la orden del día. Carecen de la protección laboral básica. Pueden ser despedidas sin compensación alguna y suelen estar excluidas de los sistemas de protección social, tales como la jubilación o la compensación económica en caso de accidente laboral.

Sindicatos prohibidos

Tampoco tienen el derecho a afiliarse o a organizarse en sindicatos, bajo amenazas de sanciones o despidos, por lo cual es imposible la negociación colectiva con las empresas. Tampoco es fácil intentarlo, ya que no suele existir un empresario identificable o legítimo con el que se pueda negociar. Cada vez con mayor frecuencia, la ropa y el calzado deportivo se fabrican en zonas francas industriales, donde los sindicatos están sencillamente prohibidos.

El colectivo de trabajadoras se convierte en uno de los más vulnerables y está expuesto con mayor intensidad a situaciones de abusos y acoso sexual y moral. Además de la doble carga que supone el trabajo en el hogar y el cuidado de hijos y de ancianos, tienen que enfrentarse a trabajos aún peor remunerados que los de sus compañeros masculinos y a los que no pueden renunciar, ya que el salario que aportan a su grupo familiar es muchas veces el único recurso económico con que cuentan.

“Trabajábamos de 7 de la mañana hasta las 4 de la mañana siguiente para resolver un pedido. Entonces nos dejaban ir a casa pero teníamos que volver a las 11 y trabajar hasta las 10 de la noche”, “Los jefes siempre acosan a las chicas guapas y las amenazan con el despido si no acceden a tener relaciones sexuales”, “No tengo ningún tipo de seguridad laboral”, estos y otros muchos son los testimonios de algunas trabajadoras que se recogen en el informe elaborado para la campaña Juega limpio en las Olimpiadas.

Algunas empresas, como Adidas, Nike, Reebook y Puma, cuentan ya con Códigos de Conducta con los que intentan proteger a las personas que trabajan para ellas. Pero éstos son ignorados por los proveedores, presionados para cumplir con los pedidos en menos tiempo y con mayor calidad al menor coste, algo incompatible con los Códigos de Conducta y con el derecho a organizarse sindicalmente.

La campaña Juega limpio en las Olimpiadas quiere que el ciudadano medio conozca la situación de millones de trabajadores, mayoritariamente mujeres, que trabajan fabricando, empaquetando y distribuyendo ropa deportiva en condiciones de auténtica esclavitud en el siglo XXI.

También pretende instar a las compañías clave de esta industria (Fila, Puma, Asics, New Balance, Umbro, Adidas, Nike y Reebook) a trabajar conjuntamente, a nivel sectorial, en el desarrollo de un programa de mejora en las condiciones laborales, en el último eslabón de la cadena de producción, a ser posible antes de las Olimpiadas de Atenas de agosto 2004, y que debe producir resultados concretos antes de Beijing 2008.

Por otra parte, busca que el Comité Olímpico Internacional (COI) se comprometa, públicamente, a emprender acciones en su propia cadena de compras a proveedores con vistas a las Olimpiadas de Bejing 2008, y que los gobiernos discutan medidas concretas y efectivas para proteger y promover las condiciones laborales en toda la cadena de producción de la industria deportiva.

Esperemos que en agosto de 2004, mientras disfrutemos del espectáculo de las Olimpiadas donde se batirán récords deportivos, y se subirán los atletas a los pódiums, tengamos todos conciencia de esta situación tan desesperada para millones de trabajadores y trabajadoras en muchos países y entre todos y todas hayamos conseguido, al menos, el compromiso por parte de empresarios y gobiernos de la solución completa en Beijing 2008.


*Carmen de Paz forma parte del equipo de la Secretaría Confederal de la Mujer de Comisiones Obreras, España.


Fuente: Revista "Trabajadoras" número 11, abril de 2004, Mujereshoy.

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