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MOVIMIENTOS/Feminismos
15.04.2004
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ARTÍCULO
El feminismo y el derecho a decidir
Frances Kissling (Foto: CNN).
 
Frances Kissling, presidenta en Estados Unidos de “Católicas por el Derecho a Decidir” se proclama una mujer católica, que cree en la libertad de conciencia, y en que la sexualidad es un regalo, saludable y bueno. Entrevistada por la agencia de noticias Adital, Kissling habla de la relación con su madre, de la Iglesia Católica y del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

(Mujereshoy) Frances Kissling, de origen estadounidense, creció en una familia con una madre “muy fuerte”, que se divorció y se volvió a casar. Frances entendió que su madre era una muy buena persona y que la posición de la iglesia relativa a su sexualidad estaba equivocada. “Yo tenía conciencia de cuánto sufrió ella por las enseñanzas de la iglesia, y quise asegurarme de que otras mujeres no sufrieran de esa forma”, dijo en entrevista a la Agencia de Información Fray Tito para América Latina (Adital).

La corresponsal de Adital en Argentina, Claudia Korol, señala en su artículo que la organización “Católicas por el Derecho a Decidir” (CDD) es motivo frecuente de los ataques de la Iglesia Católica por defender el aborto legal. “Ellos dicen que no se puede ser católica y tener derecho a decidir”, afirma Frances, refiriéndose a los representantes de la Iglesia.

Para ella, sólo los conservadores son oídos por el gobierno. La solución para la persecución en contra de la libertad sexual es muy compleja: “No se trata de cambiar sólo una ley. No se trata de tener una o dos mujeres en posiciones de poder. Se trata de transformar las relaciones sociales en cuanto a género, y esto lleva mucho tiempo”.

Adital: ¿Cómo fue tu relación con la Iglesia Católica?

Frances Kissling: A pesar de que mi madre era divorciada y se volvió a casar, crecí en una familia católica. Fui educada en escuelas católicas. Ingresé al convento cuando era una mujer joven para ser monja. Y mis valores, los valores que tengo hasta hoy, son los de una católica. Creo en la justicia, en la paz, en la igualdad. Son principios católicos. Yo fui educada en un entorno católico inteligente, que entendía que Dios nos da un cerebro y una voluntad libre. Y que se espera que los usemos, y no que sigamos reglas sin pensar. A pesar de que mi relación con la Iglesia Católica hoy es de resistencia contra las injusticias, defino mi identidad en relación con lo que la Iglesia podría ser.

Adital: ¿Cómo nació Católicas por el Derecho a Decidir?

Frances: Mucha gente piensa que yo empecé esta entidad, pero no fue así. Este movimiento comenzó en 1973 en Estados Unidos. Tres mujeres feministas que fueron activistas en el movimiento secular creyeron que era necesario que tuviéramos un movimiento similar para la liberación de la mujer, dentro de la Iglesia. Ellas estaban especialmente sorprendidas por las actitudes de los obispos que empezaron a trabajar en contra del aborto legal. Ellas sabían que los obispos no representaban los puntos de vista de los católicos con respecto a este tema. Entonces comenzaron a crear este movimiento para ser la voz de las mujeres católicas con relación a los derechos reproductivos. Una cosa es que la Iglesia tenga enseñanzas dentro de la iglesia, y otra es creer que estas enseñanzas tengan que ser parte de las leyes de los estados seculares. Especialmente cuando la gente no está de acuerdo con estas enseñanzas.

Adital: ¿Cómo reaccionó la jerarquía de la Iglesia, el Vaticano, frente a este movimiento?

Frances:
Siempre recuerdo lo que dijo Gandhi, describiendo las etapas que construye el poder en respuesta a los esfuerzos por cambios. Creo que estas son las mismas etapas que ha tenido la iglesia con “Católicas por el Derecho a Decidir”. Primero el poder –en este caso el Vaticano–, nos ignoró. “Ustedes no existen”. Después tratan de marginarte. Entonces dijeron que “Católicas por el Derecho a Decidir son unas pocas mujeres, es sólo una mujer con una fotocopiadora”. Si esto no funciona, pasan a la etapa próxima que es atacarte. Creo que ésta es la etapa en la que estamos ahora. Nos atacan, no importa donde estemos. En Estados Unidos, África, Latinoamérica. Ellos dicen que no se puede ser católica y tener derecho a decidir. Pero la realidad es que éste es un gran conflicto para la jerarquía, porque no estamos haciendo nada que no tengamos derecho a hacer como católicas, y por todos estos ataques de palabra. Ellos nunca intentaron excomulgar a nadie que sea parte de “Católicas por el Derecho a Decidir”. Por supuesto que Gandhi dijo que el próximo paso, es la coacción. Y la última etapa es que las instituciones cambian. Yo sé que mucha gente no cree esto, pero la Iglesia Católica puede cambiar. Ésta es una Iglesia que enseñó que la esclavitud era moral. Ya no enseña eso. Es una Iglesia que enseñaba que la Tierra era plana. Ya no lo enseña. Puede cambiar sus puntos de vista respecto a las mujeres, y a la reproducción también.

Adital: ¿Hasta dónde estos cambios que ustedes proponen están cuestionando los fundamentos teológicos de la Iglesia Católica?

Frances:
Las posiciones de la Iglesia sobre reproducción, mujer, sexualidad, no son enseñanzas fundamentales de la Iglesia. Ninguna de ellas fue declarada infalible y cada católico tiene el derecho a no estar de acuerdo con ellas.

Adital: ¿Cuáles son las causas por las que el poder político, religioso, económico, persigue tan duramente la libertad sexual?

Frances:
Creo que es una cuestión interesante y muy importante. Dentro del mundo de la religión tenemos los conservadores y los liberales. En general, el poder político nunca prestó atención a los liberales. Sólo los conservadores son oídos por el gobierno. Esto refleja, de alguna forma, que tanto las religiones como los gobiernos son patriarcales. No es sólo la religión, no es el único problema. Yo a veces miro televisión, o leo los diarios, y veo las imágenes del gobierno, son hombres mayores. Me pone loca, no puedo creer. Después de todo el trabajo que hicimos, todavía vemos esas fotos de Davos*, o de los líderes de Latinoamérica fotografiados juntos. No hay más que hombres. Yo creo que tenemos que aceptar, que cuando tenemos algún segmento de la sociedad que no es diverso, va a terminar con patrones de comportamiento de discriminación. La mayoría de los líderes políticos son hombres, y no están muy lejos en la forma de pensar de los líderes religiosos. Viven en un mundo de hombres, y sus mentes aún siguen siendo patriarcales.

Adital: ¿Cómo te resulta dar esta batalla en el interior de Estados Unidos en este momento?

Frances:
Éste es probablemente uno de los momentos más difíciles en Estados Unidos en los tiempos modernos. Vivimos en un país muy dividido en cuanto a los temas sociales. Es un 50 por ciento progresista, y un 50 por ciento conservador. Dada la naturaleza de la política electoral de Estados Unidos, los líderes políticos, como George Bush, están buscando a pequeños segmentos de la sociedad para que los mantengan en el poder. Para ganar los votos de cien mil personas, un pequeño porcentaje de la población, las posiciones relacionadas con la sexualidad, los derechos de la mujer, la salud reproductiva en la administración de Bush, son las más conservadores que hemos visto en los últimos 50 años.

Adital: ¿Cómo ves el camino recorrido?

Frances:
Yo creo que como mujeres tenemos que estar muy orgullosas de la manera en que hemos cambiado la cultura y las políticas con relación a la mujer. Uno de los principios del cristianismo conservador es que Dios puso al hombre a cargo del mundo. Nosotras hemos dado vuelta esto en el siglo veinte y veintiuno. Entonces no tenemos que sorprendernos al ver reaccionar a los conservadores, los fundamentalistas, tratando de hacer retroceder el reloj de alguna forma. También creo que tenemos que admitir que los cambios que promueve el movimiento feminista no son superficiales. No se trata de cambiar sólo una ley. No se trata de tener una o dos mujeres en posiciones de poder. Se trata de transformar las relaciones sociales en cuanto a género, y esto lleva mucho tiempo.



* Davos: Ciudad suiza en donde suelen realizarse encuentros económicos de nivel mundial.


Fuente: Claudia Korol, secretaria de redacción de América Libre y corresponsal de Adital en Argentina.

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