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VIDA COTIDIANA/Familia
21.04.2004
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ARTÍCULO
¿Quién enseña a los hombres a ser padres?
Concha Colomer Revuelta. E-leusis.net
Los padres que se involucran en el cuidado doméstico y afectivo de su prole sienten que son más felices (Foto: Andrea Henríquez).
 
A las mujeres, desde que nacemos, queramos o no, nos van preparando para ser madres. Pero a los hombres nadie los prepara para ser padres, y cuando ya lo son es un poco tarde y se producen dificultades en el desarrollo de la paternidad que perjudican no sólo a ellos. Los y las profesionales de la salud tenemos muchas oportunidades para prevenir estos problemas.

Aunque algunos aspectos de la educación van cambiando poco a poco, las necesidades de nuevas habilidades para la vida surgen más rápidamente. Afortunadamente, hay cada vez más padres que quieren compartir la crianza de sus hijos e hijas, que no pretenden “ayudar” con esas tareas, sino realmente compartir con su compañera las alegrías y sinsabores de esos cuidados.

Pero ciertamente no saben cómo hacerlo, no son tareas muy difíciles, pero hay que reconocer que no son tampoco fáciles, y sobre todo que provocan inseguridades, preocupaciones y miedos. A nosotras también, claro, pero estamos algo más entrenadas, al menos hemos vestido, bañado, dado de comer a nuestras muñecas; sabemos colocar pañales, cómo manejar cuerpecitos pequeños en la resbaladiza bañera de plástico y utilizar minúsculas cucharitas con imaginarias papillas sin derramarlas.

Pero ¿cuántos hombres han hecho esto de niños? Mucho menos lo han hecho de mayores, claro. En pocos lugares del mundo existen cursos de preparación a la paternidad. En la mayoría, lo más que se hace es promover que los padres vayan a los cursos de preparación a la maternidad, casi como invitados de piedra, como “apoyo a la madre”, dicen las y los profesionales que los organizan e imparten. ¿Qué motivación y preparación para la paternidad se promueve con estas prácticas?

Con este panorama ¿no deberíamos pensar desde los servicios de salud qué podemos hacer para facilitar la incorporación de los hombres a la paternidad responsable? Lo que sucede habitualmente es que los y las profesionales de salud reproducimos inconscientemente la adjudicación de los roles de cuidados que hemos aprendido, y según ellos, asumimos que son las mujeres las que crían a las hijas e hijos.

No nos damos cuenta que con nuestras actitudes y comportamientos no sólo no cambiamos los roles de género, sino que los reforzamos transmitiendo la información y responsabilidad a las mujeres y excluyendo a los hombres. Cuando no se deja a los padres estar en la sala de parto se está disminuyendo su implicación en los procesos posteriores. Cuando le explicamos a la madre cómo preparar los biberones o cómo administrar un medicamento, mirándola a ella, dándole la receta a ella, sin “ver” al padre, estamos transmitiéndole a ella sola la responsabilidad.

Cuando los permisos por maternidad son para la madre (lo habitual) o para el padre (ocasionalmente) se está promocionando el mantenimiento de los roles tradicionales, el conflicto en la pareja, o como mucho “el reparto” de tareas, pero no el compartir realmente los cuidados. En Suecia el permiso lo toman a la vez la madre y el padre, de manera que pueden comenzar a construir la nueva dinámica familiar juntos.

Las medidas para facilitar la adaptación de las familias a los nuevos modelos pospatriarcales son de diferentes tipos, algunas dependen de políticas, pero otras son accesibles desde la práctica profesional sanitaria sólo con un cambio de actitud, un cambio en la mirada: mirar a los ojos de los padres también.


Fuente: E-leusis.net.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003