MEMORIA/Perfiles
26.04.2004
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ARTÍCULO
Camila, caribeña profética

 


Extractos de textos de Camila Henríquez Ureña



Maternidad

Desde hace siglos la oímos exaltar (a la mujer) a causa de la maternidad; los elogios a la madre no cesan en boca de los hombres de todos los tiempos. Pero hasta esa misión fundamental, la mujer la ha cumplido al acaso. La idea de la maternidad como una realización de su personalidad, es una idea nueva. La mujer aceptaba la maternidad como un impulso instintivo, como un deber, como la maldición bíblica, insuperable, como un consuelo a sus muchas humillaciones; o la tenía como pecado y como una vergüenza, porque no es verdad que la maternidad haya sido nunca respetada y protegida por sí misma: lo ha sido bajo el contrato matrimonial; no es verdad que el niño haya sido protegido; lo ha sido por razones económicas el hijo legítimo. Jamás ha tenido la mujer derecho a ser madre libre y concientemente. Esa es una de las conquistas a que se encaminan sus esfuerzos... .




El amor

...No es que el amor no pueda ser lo más grande en la vida, sino que el concepto del amor que a la mujer le era inculcado era un concepto servil: El amor es lo ‘único’. Resultado: una larguísima lista de vidas fracasadas, abortadas porque la mujer tenía una sola razón de vivir y estaba situada fuera de su ser, absolutamente ajena al dominio de su voluntad. La curación de la mujer de esa hipertrofia del sentimiento será uno de sus grandes progresos; pero la revisión de toda moral sexual a que aspira no es un problema que pueda solucionarse a corto plazo. La mujer reclama libertad para organizar su vida sexual, respeto para su personalidad humana. Es decir, pide a la vez que una reforma de las leyes, una transformación en las costumbres; y pide algo más: un cambio de actitud mental...




Fuentes:
Camila Henríquez Ureña, Feminismo. Casa de las Américas Nº 88, enero-febrero, 1975. La Habana, Cuba.
Camila Henríquez Ureña, Estudios y conferencias. Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba.




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