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(Mujereshoy) Durante un año Marcela (29) peregrinó por varios hospitales de Santiago buscando tratamiento para su marido enfermo. “Tenía tos, indigestión y fiebre permanente y el '97 murió de linfoma. Ese mismo día me dijeron que en realidad tenía Sida. Fue un golpe doble para mí. Me deprimí y quería suicidarme”, recuerda.
Esta historia y otras 99 son parte de un completo estudio llamado Mujeres chilenas viviendo con VIH/Sida: ¿Derechos sexuales y reproductivos? realizado conjuntamente por la organización VivoPositivo, Flacso y la U. Arcis, que fue divulgado este jueves, informó La Tercera.
El relato de Marcela refleja a muchas chilenas viviendo con este virus, el que afectaba a 1.092 chilenas al momento de realizarse el trabajo y que hoy se estima en 3.000. En este trabajo un 46 por ciento de las encuestadas se hizo el test luego que su pareja fue notificada de tener el virus. En tanto, un 8 por ciento se enteró de su condición durante los controles de embarazo, un 4 por ciento porque tuvo que operarse y un 21 por ciento porque fue al médico al sentirse enferma.
Lo cierto es que las mujeres reciben esta noticia sin siquiera sospechar la posibilidad de estar afectadas por este virus. “Todo esto fue una mentira, porque mi marido sabía lo que tenía y los médicos también, pero amparados en la confidencialidad no me dijeron nada”, cuenta Marcela.
Si bien el 88 por ciento de las mujeres consultadas tiene hijos, un 27 por ciento fue madre después de ser notificada como seropositiva. Pero esta condición no impide que el 47 por ciento de ellas desee tener a futuro hijos o hijas. En Chile hay un protocolo de atención para la mujer embarazada que vive con el virus, a la cual se le administra la droga AZT que reduce la transmisión de esta enfermedad al hijo o hijas de un 30 a un 3 por ciento.
“Mi hijo Nicolás nació sano y sin problemas, durante una relación de pareja que tuve después de enviudar”, relata Marcela.
Pese a la terapia, el trabajo detectó que un 31 por ciento de las consultadas fue esterilizada. De ellas, el 77,4 por ciento vivió este proceso después de su notificación de VIH. Preocupante resulta que el 29 por ciento de ellas fue presionada por el servicio de salud para esterilizarse, el 13 por ciento fue intervenida sin su consentimiento y el 3 por ciento fue presionada por familiares.
Asimismo, el estudio destaca las informaciones inadecuadas que se dan a estas mujeres en los servicios de salud, como que “las mujeres seropositivas no deben embarazarse o no pueden tener relaciones sexuales”. Además, entre las atenciones que se brindan, el examen ginecológico de rutina es el que tiene peor evaluación por parte de estas pacientes con un 40,7 por ciento que lo califica de regular. La solución que se plantea es la incorporación de ginecólogos a los programas VIH de los servicios de salud, lo que permite una mayor sensibilización en el trato que se brinda a estas personas.
Para la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Cecilia Pérez, es preocupante la progresiva feminización de la epidemia. “Hoy los grupos de riesgo han aprendido a protegerse, mientras se observa una mayor transmisión heterosexual del virus”. La autoridad se manifestó preocupada por la violencia que afecta a las mujeres que viven con el virus. “Mientras menos control tiene una mujer sobre su cuerpo y sobre su sexualidad, hay más riesgo de que sufran abusos”, advirtió.
En este sentido, la doctora Anabella Arredondo, coordinadora ejecutiva de la Comisión Nacional del Sida (Conasida), destacó la violencia que significa que un tercio de estas mujeres haya sido esterilizada. En su opinión se debe fomentar la participación social de estas personas y mejorar la forma de enfrentar la epidemia.
“He perdido varios amigos, pero mi familia me apoya. Mi niño es la mascota en mi lugar de trabajo, la 'Coordinadora de Mujeres Viviendo con VIH, Belona', donde trabajamos por tener más derechos”, dice Marcela.
El estudio revela que el 34 por ciento de ellas vive con un ingreso familiar mensual menor a 100 mil pesos mensuales (alrededor de 150 dólares). “Hay cosas que se podrían hacer, como darnos más puntaje para postular a una vivienda propia”, concluye.
Fuente: La Tercera
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