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Susana Baca, discípula de Chabuca Granda. |
Susana Baca, talentosa intérprete e investigadora de la música negra peruana, fue distinguida por el gobierno francés con el título de “Caballero (¡sic!) de la Orden de las Artes y las Letras”, que en su oportunidad obtuvieron personajes como Orson Welles, Woody Allen, Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.
(Mujereshoy). Susana Baca recibió esta distinción de manos del Embajador de Francia en el Perú, Jean Paul Argelier, quien dijo que en Francia la artista es “considerada como la perla negra del Perú”. Con más de treinta años de trabajo en el campo de la investigación y difusión de la música afroperuana, Susana Baca es hoy la más internacional de las artistas peruanas.
En efecto, desde 1997, ella viene realizando giras periódicas por diversos escenarios de Europa y Estados Unidos. Este año, su agenda de compromisos comprende conciertos en Francia, Inglaterra, Alemania, Suiza, Macedonia, Croacia e Islandia. En este último país participará en el Festival de Música que va a contar con la presencia de la cantante islandesa Björk, autora de The Anchor Song, composición que Susana Baca incluyó en su disco Espíritu Vivo. Según la islandesa, Baca hace “una interpretación fascinante”.
Versatilidad y compromiso
La versatilidad de esta artista se expresa en sus repertorios, que van desde la canción negra tradicional de la costa peruana hasta la musicalización e interpretación de la obra poética de autores peruanos y latinoamericanos. Un ejemplo es el disco Lamento negro que, en 2002, recibió el Premio Grammy Latino. Se trata de una colección de poemas de Pablo Neruda y de los peruanos César Vallejo, Alejandro Romualdo y César Calvo, con la música de Chabuca Granda.
La influencia de esta compositora en Susana Baca fue central. Chabuca Granda consideró siempre a la joven artista como su sucesora, contratándola como su ayudante personal y alojándola en su propia casa. A la muerte de la gran compositora, su amiga comprendió que debía continuar con la tarea de recuperar las raíces musicales del Perú, en especial de la cultura negra.
Ella y su esposo, el sociólogo Ricardo Pereira, visitaron durante mucho tiempo cientos de pueblos de la costa peruana, para recopilar información y testimonios que más tarde fueron volcados en el libro Del fuego y del agua, publicado en 1992, producto de once años de trabajo.
Increíblemente conmovedora
La carrera artística de Susana Baca se inicia en 1971 cuando se presenta por primera vez ante el público del Festival Internacional de “Agua Dulce” en Lima, ganando el primer premio a la Mejor Intérprete. En pleno desarrollo de su trabajo, en 1997, recibe el premio Le Choc Le Monde de la Musique, por su disco Susana Baca, su primer registro discográfico, considerado en Francia como uno de los doce discos más importantes de ese año.
Este disco, editado por el sello Luaka Bop, del músico David Byrne, tiene una historia que parte cuando Byrne se encontraba estudiando la letra de una de las canciones de Susana Baca María Landó. El músico diría, después, que al escuchar la voz de esta intérprete, el asunto del idioma pasó a segundo plano. “Me sentí intrigado, porque además de descubrir el sonido afroperuano, me encontré con una artista increíblemente conmovedora y orgullosa de su cultura”.
El segundo trabajo con David Byrne, fue en 1998 con Eco de sombras, donde además de los instrumentos tradicionales del Perú, se escuchan los sonidos modernos del contrabajo, guitarra, piano y teclados de los músicos invitados Marc Ribot, Greg Cohen y John Medeski.
“En 1985, llegué por primera vez a París”, recordó Susana Baca al recibir la distinción de Francia, “cómo no recordar mis paseos por sus calles o los cafés de Montparnasse”. Nacida un 24 de enero de 1946, reconoce que a pesar del camino recorrido, “cantar en el Perú me ha resultado más difícil que en otro lugar”, y agrega, “me voy hasta Macedonia y Croacia a cantar, pero es rarísimo que cante en el Perú”.
A despecho de este tipo de dificultades, confiesa tener sus fortalezas, “porque soy mujer y, además, soy negra y no habrá quien me doblegue. He logrado cierta serenidad. Cada vez que subo al escenario, dejo mi escudo y mis armas apiladas a un lado. Canto y me desnudo, reparto trozos de mi piel”.
Esta Susana Baca, poeta y guerrera, a la vez que recurre a las medicinas de los indios del Matto Grosso, fue capaz de emocionar al gran Gilberto Gil, quien, en una de sus presentaciones en Lima el año pasado, recibió un homenaje de la artista. Gil terminó cantando un memorable a dúo con ella y tocando cajón.
Fuente: Agencias, Mujereshoy.
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