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PANORAMA/Legislación
14.05.2004
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ARTÍCULO
Uruguay: Salud reproductiva, sin ley pero con avances
Isabel Villar/La República de las Mujeres
Manifestante a favor del derecho a decidir (Foto: uruguay.indymedia.org).
 
El proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva no se aprobó. Así, la educación sexual, la anticoncepción universal y la reglamentación del aborto seguirán en el debe del Estado uruguayo. No obstante, se ha avanzado en términos de difusión y comprensión de graves problemas de salud pública, de injusticia social, de democracia. Reportaje desde Uruguay.

(Montevideo) El debate en el Senado del proyecto de Ley de Defensa de la Salud Reproductiva mostró, una vez más, la distancia entre las realidades y la percepción que de ellas tienen algunos representantes de la ciudadanía. Al menos a juzgar por sus palabras, que no siempre expresan sólidas convicciones en un año electoral.

Argumentaciones pobres y apegadas a adscripciones filosóficas, morales y religiosas personales; poca conciencia de que se trataba de legislar para toda la ciudadanía con respeto a sus diversidades; nulo compromiso con las urgentes necesidades de las mujeres (más de la mitad de la población del país) fue lo que dejaron los farragazos discursos en contra de la iniciativa, centrados en las “maldades” del aborto, como si no contemplara también otras medidas que precisamente lo previenen.

Según las últimas encuestas, el 63 por ciento de la ciudadanía está a favor de la iniciativa, y tanto partidarios como detractores de ella convencidos de que hay que seguir trabajando en la búsqueda de soluciones. Ya no se puede esperar más.

Lugares comunes

Es habitual que cada vez que se habla de despenalizar el aborto, se invoquen y exalten las bondades de la educación sexual; tanto como que cuando aparece una iniciativa en tal sentido, las mismas voces se apresuran a criticarla e impedir su ejecución. “Promueve la salud sexual, mental y social. Previene el embarazo no deseado y el aborto, la violencia y la discriminación. Hace falta una política de Estado en educación sexual”, dijo el senador colorado Rubén Correa Freitas, pero votó en contra de la ley que la incluye.

Tal vez en esta oportunidad, por la amplificación que logró el debate gracias a los esfuerzos de la Coordinación Nacional de Organizaciones por la Defensa de la Salud Reproductiva, la ciudadanía haya captado mejor la hipocresía subyacente.

Otro lugar común es oponerse al aborto porque el Uruguay está despoblado. Preocupa que no nazcan niños, no tanto que mueran los que nacen por desnutrición y otras enfermedades de la pobreza, absolutamente evitables. Tampoco parece inquietar que una parte significativa de la población en edad de procrear emigre porque el país no le ofrece trabajo digno. Menos aún que las mujeres tienen derecho a disponer cuándo y cuántos hijos desean tener.

Incomoda al pensamiento conservador (tanto de derecha como de izquierda) que se hable del derecho de la mujer a disponer de su cuerpo. Para el senador encuentrista José Mujica, que votó a favor de la ley, “La mujer es dueña de su cuerpo en términos relativos; también su cuerpo pertenece a la especie. Estoy a leguas de un estridente feminismo que anda por ahí”. Su colega nacionalista Guillermo García Costa es más severo: “La mujer no es dueña de nada: hay vida desde la concepción. Para evitar daño a algunas mujeres, ¿es bueno que la sociedad organizada autorice y colabore en el exterminio de 30.000 seres tan vivos como nosotros los senadores?”.

Una respuesta tan conocida como estéril es que”hay que seguir estudiando alternativas, porque el problema es muy grave”. En Uruguay hace más de 60 años que “se está estudiando” algo que se puede resolver sin perder tanto tiempo (y vidas), y sin por ello quitarle trascendencia al tema.

A algunos senadores les asustó que el proyecto fuera claro y concreto, sin eufemismos. “Quizá podría no llamar tan a las cosas por su nombre”, aventuró el forista Luis Hierro López. Si no hay más remedio que cambiar algo, al menos que no se note…

Dudoso amor

El amor fue convidado al debate por la senadora nacionalista Julia Pou, y no salió muy bien parado. No solo porque se trataba un proyecto de ley sobre salud, sino porque muy poco amor hubo en la Cámara alta para con las mujeres, particularmente las más vulnerables. Desde posiciones sociales de privilegio, muchos legisladores las juzgaron sin compasión, y sin proponer ninguna solución satisfactoria. Algunos hablaron de dar en adopción al hijo no deseado. La senadora encuentrista Margarita Percovich calificó al argumento de “muy masculino. Llevar un hijo 9 meses en el vientre, sentirlo moverse, parirlo, alimentarlo para desprenderse de él.: las mujeres no somos envases, hay cuestiones de sensibilidad”.

También es indicativo de poco amor hacia las mujeres la indiferencia del Ministerio de Salud Pública, que hace más de dos años recibió una propuesta de Iniciativas Sanitarias contra el aborto provocado en condiciones de riesgo –trabajo coordinado por el doctor Leonel Briozo, miembro de la Comisión Ejecutiva del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) y presidente de su Comité Arbitral– y todavía no las aprobó.

Con prisa y sin pausa

El Senado le falló a la sociedad, y especialmente a las mujeres.”Si este proyecto no avanza, yo pido perdón a las mujeres que morirán mientras no se encuentre otra solución”, advirtió la senadora encuentrista Mónica Xavier poco antes de que fuera rechazado por 17 votos contra 13 y un senador que se retiró de sala (el quincista Alejandro Atchugarry).

Sin embargo, el tema está vivo. El SMU acaba de reunirse con autoridades de la Conferencia Episcopal del Uruguay, monseñor Pablo Galimberti entre ellas, y es optimista. Cree que pueden trabajar juntos sobre salud reproductiva, profundizando acuerdos con las Iniciativas Sanitarias como guía, buscando alternativas que permita aliviar el miedo y disminuir el ocultamiento que rodea las intenciones de abortar. Se verá en los próximos encuentros que acordaron tener.

La decisión del Senado también puede tener consecuencias en los próximos comicios. Muchas mujeres pensarán bien a quién les conviene otorgar su voto. El Partido Socialista del Uruguay se comprometió a seguir trabajando por la salud reproductiva de las uruguayas (ver página 3), al igual que las organizaciones de la sociedad civil que hace años lo vienen haciendo.



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