PANORAMA/Trabajo
17.05.2004
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ARTÍCULO
Las mujeres en el nuevo mundo laboral

 


-¿ Creen que la flexibilidad laboral es además una estrategia que ocupan las y los empresarios para desincentivar la organización social y/o sindical?
-Los procesos de desregulación económica, social y laboral llevados a cabo en Chile durante las dos últimas décadas, han instalado una flexibilidad que es una construcción teórica, política y social levantada casi exclusivamente desde la perspectiva de un solo actor, el empresariado. Los sectores mayoritarios de la sociedad, entre ellos las y los trabajadores y las mujeres, no han podido incidir mayormente en las pautas de la flexibilización ni han desarrollado aún una perspectiva propia frente a los cambios del trabajo.

De este modo, el marco regulatorio para el empleo flexible que se ha configurado en las últimas décadas apunta en primera línea a derribar protecciones al trabajo remunerado, transformar costos laborales fijos en variables y adaptar la fuerza de trabajo, el ‘capital humano’, prácticamente en forma ilimitada a las ‘necesidades del negocio’. Las consecuencias sociales más notorias de ello ha sido el debilitamiento drástico de la protección laboral y social de grandes grupos de trabajadores, de sus derechos laborales y, junto con ello, de la base de su organización en Chile como en el resto del mundo.

-¿Cómo se manifiesta la percepción de una “impotencia colectiva frente a la realidad social”, a la que ustedes hacen mención en el libro?
-A principios del siglo XXI, en el mundo entero, las ciencias sociales y actores colectivos comprometidos con el objetivo de la construcción colectiva de una sociedad más equitativa y democrática no se encuentran en un buen estado. De hecho, nunca en la historia reciente éstos han estado tan débiles como lo son en el actual período de profundas transformaciones societales.

Son las mismas transformaciones profundas o “quiebres históricas de la modernidad que deben entenderse como consecuencia de grandes cambios de reglas y transformaciones en las configuraciones institucionales” (citando a Wagner) que han desarticulado y convertido en obsoletos los modelos tradicionales de interpretación de la realidad social, de organización y acción colectiva.

No obstante, quisieramos matizar el tema de la “impotencia colectiva frente a la realidad social” que se plantea en forma tan absoluta. En la medida en que los actores sociales se recuperan del “shock” que la avasalladora ola de desregulación ha causado, éstos toman crecientemente conciencia de las nuevas realidades que se traduce inevitablemente en la búsqueda de alternativas de organización y acción. De hecho, desde mediados del decenio de 1990, se observa un aumento de interés en las realidades de desigualdad social y una creciente inquietud frente a la radical falta de alternativas. Ello es resultado de las experiencias de un capitalismo de nuevo cuño, caracterizado por una economía globalizada y flexible y de las consecuencias sociales y políticas de la política neoliberal de desregulación y desestatización inciada desde principios del decenio de 1980. Nuestro libro es parte y expresión de esta reapertura del debate público sobre qué es lo que hace que las cosas sean como son.

Respecto al tema en discusión, el libro aclara que la flexibilidad, si bien se basa en procesos objetivos, tales como la globalización y la revolución de las tecnologías, necesita -como todo acontecimiento societal- de la acción e intervención de los seres humanos para implementarse.

La agenda humana tiene la capacidad de afectar el curso de la flexibilidad, y las formas e impactos sociales de este proceso dependen de las estrategias y prácticas políticas que adopten los diferentes actores sociales y políticos para hacer valer sus intereses, a veces opuestos y otras coincidentes. Del diseño del marco regulatorio que estas interacciones pueden crear dependerán, en gran parte, las formas de flexibilidad productiva y laboral que se instalen, los efectos que la flexibilidad tendrá sobre el trabajo y la vida de las personas y de la sociedad en su conjunto y, de este modo, el grado de subordinación y apropiación del potencial del cambio tecnológico y económico según los intereses actuales y estratégicos de los diferentes actores laborales y sociales.



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