• PANORAMA
• VIDA COTIDIANA
• ESPACIOS
• MOVIMIENTOS
• NO + VIOLENCIA
• MEMORIA
• PUNTO M
• CIBERTALLER
• Agenda
• Galería de   Maitena
• Resultado   Encuestas
PANORAMA/Medio Ambiente/Ciencias
24.05.2004
Google
www mujereshoy
Rosalind Franklin, la olvidada
Efemérides de mayo
A la conquista del espacio
Nazca y sus líneas
CEMHAL
Del ecofeminismo al feminismo ecológico
Rita Levi-Montalcini: “Vivimos dominados por impulsos de bajo nivel, como hace 50.000 años”
Conclusiones Jornadas Urbanismo y Género
Una mirada de género a la ciudad de México
Física brasileña Belita Koiller, premio mujer científica 2005
América Latina alberga a las empresas más irresponsables del mundo
Cuidar el agua, requisito contra el hambre
Cuba: Mujeres en la ciencia de Hipócrates
ARTÍCULO
María Reiche: Una mujer sola en el desierto
María Reiche (1903-1998), la celosa guardiana (Foto: sciencepresse.qc.ca).
 
El 15 de mayo se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de la científica María Reiche, quien descifró las famosas Líneas de Nazca, convirtiéndose en celosa guardiana del desierto peruano durante más de cincuenta años. La escritora y periodista Sara Beatriz Guardia la recuerda en esta crónica.

(Mujereshoy) Se la podía ver desde la carretera con su ancho sombrero, los cabellos blancos pegados a la cabeza y el rostro renegrido por el sol del desierto. “Tengo definida mi vida hasta el último minuto: Será para Nazca. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas, y allí moriré”, dijo alguna vez y lo cumplió. Maria Reiche pasó cincuenta años en las ardientes arenas del desierto peruano donde la temperatura supera los 32 grados, descifrando el misterio de un complejo tablero de dibujos y líneas de origen prehispánico.

La creyeron loca

Al comienzo, los pobladores de esta ciudad de la costa sur –fundada en 1595 por el Virrey García Hurtado de Mendoza, y asiento de la Cultura Nazca, una de las más importantes del Antiguo Perú– la creyeron loca, y mucho más cuando, premunida de una escoba, expulsaba a gritos a vándalos e ignorantes que recorrían el desierto destruyendo las enigmáticas líneas. Pero cuando a fuerza de verla entendieron su trabajo, y cuando en el transcurso de los años, ciega ya por el sol, seguía cuidando el célebre calendario astronómico, un sentimiento de profundo respeto recorrió el Perú y el mundo hacia esta extraordinaria mujer.

Caminó 500 kilómetros de desierto para medir los dibujos, trazar los primeros mapas y planos, y tomar las primeras fotos. En las noches y apenas alumbrada por una tenue luz, en esa pequeña casa que se había construido frente al desierto, escribía incansable buscando los fondos que le permitieran proseguir su investigación y rescatar las famosas líneas. Sola, siempre sola en el desierto, una de las mujeres que más ha contribuido a la historia del Antiguo Perú, la ciencia y la cultura el siglo veinte.

María Reiche nació en Dresden, Alemania, el 15 de mayo de 1903. En 1932 llegó a Lima de paso al Cusco para hacerse cargo de la educación de los hijos de una familia alemana que la había contratado. Lo primero que la impresionó fue el esplendor de los paisajes andinos. En su tiempo libre visitó diferentes pueblos del Cusco, anotando en su memoria la impresión que le suscitaban esos parajes llenos de historia.

En 1936 retornó a su patria y un año después, a fines de 1937, volvió al Perú. En Lima puso un aviso en el periódico ofreciendo sus servicios como profesora de alemán. La casualidad, o el destino, quiso que fuera Amy Meredith quien la llamara primero. Esta dama inglesa era dueña de un salón de té muy concurrido por intelectuales y personalidades de la sociedad limeña. Fue precisamente allí donde conoció a Paul Kosok, científico norteamericano que en 1939 descubrió las líneas de Nazca, utilizadas por los antiguos astrónomos peruanos como un gigantesco calendario solar y lunar.

Primeros atisbos

En realidad, ya en 1927, Mejía Xespe, un arqueólogo discípulo de Julio C. Tello, había informado de la presencia de las misteriosas líneas trazadas en las pampas de Nazca. Al parecer, otros importantes descubrimientos como Machupicchu, el Templo de Chavín de Huantar y la ciudadela de Chan-Chan en Trujillo, postergaron su estudio. Pero ese mismo año llegó al Perú Paul Kosok, quien de inmediato se trasladó a las Pampas de Nazca. Allí, desde lo alto de una meseta contempló asombrado las largas líneas que atravesaban el desierto a ambos lados de la carretera.

A partir de ese momento, Kosok se abocó a limpiar el suelo. Paulatinamente, fueron surgiendo figuras geométricas, cuadrados, triángulos, y rectángulos, orientados hacia distintas direcciones como si se tratase de caminos inmensos y amplias pistas. Y, de pronto, uno de los trazos del gran tablero empezó a tomar forma de un pájaro en pleno vuelo. Se trata, dijo entonces Kosok, de “una enorme pizarra donde gigantescas manos han trazado nítidos y exactos dibujos geométricos”.

Impresionada por el hallazgo, María Reiche se convirtió en asistente, y cuando el científico norteamericano regresó a su país, continuó desde 1946 la reconstrucción del calendario más grande del mundo concebido por los habitantes de la Cultura Nazca, mucho antes de la llegada de los españoles en el siglo dieciséis. Entonces, ya se había descubierto en esa zona una antigua edificación conocida como “Los Paredones”, conformada por terrazas, patios y habitaciones de adobe y piedra; así como también, el Telar de Cantalloc, un inmenso geoglifo con representaciones de agujas y ovillos de hilo.

Ubicadas entre los kilómetros 419 y 465 de la carretera Panamericana Sur, y con una extensión de 50 kilómetros de longitud y 15 kilómetros de ancho, las Líneas de Nazca abarcan las pampas de Palpa, Ingenio, Nazca, y Socos, y tienen una antigüedad entre los siglos 300 a.C. y 900 d.C.

“Si los autores de los dibujos no pudieron volar, quiere decir que sólo pudieron imaginar el aspecto de sus obras y por ello han debido planearlas y dibujarlas de antemano en menor escala”, dijo en esa oportunidad María Reiche. Lo cual evidencia el grado de desarrollo de la astronomía en el Antiguo Perú, porque de otra manera no se explica la perfección de este calendario astronómico. Y es que las líneas solo pueden verse desde una altura de 1500 pies para poder apreciar el gran tablero conformado por líneas rectas y angostas, todas de distintas longitudes y cruzadas por figuras geométricas donde destacan nítidos los dibujos en su mayoría de animales.

Pero, cabe preguntarse, ¿cómo han perdurado estas líneas y dibujos a través del tiempo y del embate de los sucesivos cambios de clima? Al respecto, resulta interesante advertir que los antiguos Nazcas escogieron esta región a propósito. Tiene uno de los suelos más secos del mundo y de un color marrón debajo del cual se encuentra otra capa de color amarillo. Por ello, las líneas hechas con pequeñas hendiduras en el suelo se han fijado para siempre.

Al intentar explicar este milagro de conservación, María Reiche dice que una posible explicación está en el clima, puesto que “se puede decir que por cada dos años llueve media hora”. Además, el movimiento del aire disminuye a pocos centímetros del suelo debido a las piedras de la superficie, las cuales asemejan un cojín de aire caliente que protege a los geoglifos de los fuertes vientos. Otro elemento que impide el cambio de la superficie es el yeso que contiene el suelo, que al contacto con el rocío permite que las piedras queden ligeramente pegadas a su base.



El portal de las mujeres latinoamericanas
Quiénes somos | Sobre este portal | Contacto
Todos los derechos reservados © Isis Internacional 2003

Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003