PANORAMA/Medio Ambiente/Ciencias
24.05.2004
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ARTÍCULO
María Reiche: Una mujer sola en el desierto

 


Una historia documental

Aunque existen diversas teorías sobre el origen de las Líneas de Nazca, la más probable es la sostenida por María Reiche, quien afirma que se trata de un calendario astronómico, uno de los registros más asombrosos del Antiguo Perú. Constituyen, según la investigadora, “una historia documental de la ciencia y de los hombres de ciencia del Perú prehispánico. En ella se encuentra registrada una tradición científica en donde los antiguos peruanos desarrollaron un abecedario para anotar los más importantes acontecimientos astronómicos de aquellos días. Las Pampas de Nazca son las páginas de un libro escrito con este extraño alfabeto”. Hay también otras interpretaciones, como la del científico alemán Von Daniken, quien en su libro La respuesta de los dioses, afirma que se trata de señales y pistas de aterrizaje para naves extraterrestres.

El primer libro publicado por Maria Reiche titulado El misterio de las pampas tuvo un notable éxito y fue traducido al inglés. Así, y luego de varios años de trabajos, el Instituto Nacional de Cultura declaró a las Pampas de Nazca en 1970 zona protegida. Años después, el gobierno peruano le concedió la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos y, en 1993, la ciudadanía peruana. Ese año, completamente ciega y enferma de Parkinson publicó su libro Contribuciones a la geometría y la astronomía en el Perú antiguo, que incluye cuarenta artículos y manuscritos de sus investigaciones.

Aunque murió a los 95 años en 1998, todavía se escucha su voz en el desierto clamando por la conservación de esta riqueza artística y científica que ha perdurado a lo largo de los siglos. Recordemos sus palabras: “Las pampas son a veces cruzadas por camiones que muelen la tierra compacta hasta convertirse en fino polvo que se levanta en altas columnas blancas producidas por los ventarrones, destruyéndose así el fondo sobre el que los dibujos pueden distinguirse”.

Las Líneas de Nazca

Más de treinta geoglifos representan figuras de animales, geométricas y humanas. Hay menos dibujos en comparación con las figuras geométricas que consisten en cientos de líneas, triángulos y cuadrados que ocupan una importante extensión en el desierto, diseñadas con una técnica de construcción cuidadosa que dirige las líneas a cerros y barrancos sin desviarse de su dirección original. Las Líneas tienen una “profundidad [que] nunca exceden 30 cm. y algunas son simples rasguños en la superficie, pero aún así pueden ser reconocidas cuando el sol está bajo y el relieve se acentúa”, explica la Dra. Reiche.

Entre los geoglifos de mayor tamaño, figura un pájaro estilizado de 300 metros de largo y 54 metros de ancho, en cuya cabeza –hecha de segmentos de círculos con radios que varían entre 10 y 20 centímetros– destacan dos círculos de igual diámetro que asemejan sus ojos. El Pájaro Gigante, diseñado junto a una figura trapezoidal, tiene cuello de culebra y su pico señala al sol naciente. Por ello, los científicos lo llamaron el “Anunciador del Inti Raymi”, puesto que si el 21 de junio en el solsticio de invierno, nos colocáramos en la cabeza del pájaro y siguiéramos con la vista la dirección que indica su enorme pico, observaríamos la salida del sol.

El Inti Raymi fue la más importante celebración ritual incaica de adoración al sol. El solsticio de invierno –el año nuevo solar– era conmemorado en la plaza de Huascaypata en el Cusco desde la noche anterior cuando se apagaba los fuegos en el vasto imperio que abarcó desde el sur de Colombia, atravesando Ecuador, Perú, Bolivia, y el noroeste de Argentina hasta Chile. En la oscuridad, una multitud concentrada en la gran plaza del Cusco alrededor del Inca esperaba la aparición del dios Inti, el Sol.

La otra figura importante de Nazca es El Lagarto, de 180 metros de largo, con las patas borradas por la construcción de la carretera Panamericana Sur, que dividió la figura en dos. El Pelícano, de 135 metros, y El Cóndor de igual tamaño. También, El Mono, una de las famosas figuras que mide 135 metros, tiene solo nueve dedos, una cola en forma de espiral, y representaría a la Osa Mayor. La Araña, que mide 46 metros de largo, ubicada en medio de una red de líneas rectas. Otra figura famosa por su armoniosa composición es El Colibrí, cuya distancia entre los extremos de sus alas es de 66 metros.

Tan grande es el ave, dijo María Reiche refiriéndose al dibujo de El Pájaro, que “uno puede colocarse en la punta de una de sus alas y no se puede ver ni la cabeza, ni la otra ala, solo es posible percibir unas pocas líneas sobre el suelo, porque para apreciarla en conjunto hay que sobrevolar el área”. Mientras que la figura más pequeña es una espiral que tiene 3 metros de diámetro. Los dibujos geométricos están compuestos de seis elementos básicos: cuadrángulos, triángulos, dos tipos de líneas zigzagueantes, líneas oscilantes y centros estrellados, y figuras en espiral. Un gigantesco calendario astronómico por el que caminó infatigable María Reiche, la científica más importante de nuestra historia.



* Colaboración especial de Sara Batriz Guardia. Escritora y periodista peruana. Autora de La Mujer Peruana. El otro lado de la historia (Cuarta edición). Es directora del Centro de Estudios Latinoamericanos, La Mujer en la Historia (CEMHAL).



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