• PANORAMA
• VIDA COTIDIANA
• ESPACIOS
• MOVIMIENTOS
• NO + VIOLENCIA
• MEMORIA
• PUNTO M
• CIBERTALLER
• Agenda
• Galería de   Maitena
• Resultado   Encuestas
NO + VIOLENCIA/Intrafamiliar
27.05.2004
Google
www mujereshoy
Cuba: Hombres no violentos
Uruguay: Crearán Observatorio de Violencia Doméstica
Violencia doméstica y mala salud
En TV, seis rostros golpeados de mujeres destacadas
Nace Observatorio contra Violencia hacia Mujeres
“Contar la verdad, a cualquier precio”
“Cuando una mujer amenaza a un varón, él no teme por su integridad física”
Congreso chileno endurece penas para violencia intrafamiliar
PUNTO DE VISTA
Violencia machista
Koldo*

 


(República Dominicana) El pasado mes, un caso de violencia machista volvió a conmover la conciencia social. Y eso que no es fácil, cuando ya los asesinatos de mujeres se pisan las portadas y los primeros planos, distinguir qué crimen es más aleve, más terrible.

En una localidad del sureste del Estado español, un ciudadano de ese país quemaba a su ex mujer junto a dos de sus hijos. La mujer, dominicana, había denunciado reiteradamente a su ex marido por agresiones y amenazas de muerte y, la justicia, de nuevo, obró con tal tardanza e incapacidad que ganas dan de llamarla cómplice.

Como suele ocurrir, al final quedó la prueba irrefutable de la denuncia que hiciera esa mujer: su cadáver, además del agregado de dos hijos muertos, abrasados vivos en el apartamento que, con tanto esfuerzo, costeara una mujer trabajadora y vital, querida y respetada por todo el vecindario.

Al margen de todas las aristas que un caso como este tiene, de todo lo que pudiera decirse sobre la indefensión de la víctima, la premeditación y saña del agresor, la vergonzosa actitud y conducta de jueces y autoridades, hubo un aspecto que, siendo habitual en este tipo de asesinatos, suele pasar desapercibido.

Lo expuso, entre sollozos, una amiga de la víctima, también dominicana, cuando decía en plena calle: “El no podía soportar que ella no lo necesitara, que fuera capaz, sin él, de vivir mejor, que fuera capaz de progresar, a pesar de que él no se ocupaba de mantener a sus hijos, a pesar de todo, ella había podido sola salir adelante y, además, era casi feliz”.

Pocas veces encontramos estos testimonios en los medios. Testimonios que son sumamente esclarecedores para entender cuál es el origen de esa violencia que, no por casualidad, en muchos países se está comenzando a llamar por su nombre: violencia machista.
Es esa ideología, esa triste manera de vivir matando que como bien definiera un viejo campesino analfabeto nicaragüense, es sencillamente “eucalíptica”. Sí, han leído bien. Aquel campesino no quiso decir apocalíptica.

El machismo es eucalíptico porque, al igual que el eucaliptus, necesita para su ego más agua y tierra que cualquier otro árbol y seca toda la naturaleza que le rodea y mata toda la vida a su alrededor.

El pensamiento machista se establece en el entendido de que la mujer no sólo es inferior sino que está condenada a seguir siéndolo. No tiene derecho y, además, también carece de esperanza. No le corresponden opiniones por cuanto carece del privilegio de la reflexión. Obviamente, tampoco tiene derecho a iniciativas y decisiones, ni siquiera sobre su propia vida que transcurre a través de él y a la que sólo él puede darle sentido.

Para sorpresa del asesino, esta mujer casi feliz, había rehecho su vida en todos los sentidos, estando sola, tomando sus propias decisiones, decidiendo su vida, sola... y eso era más de lo que podía soportar quien, ya preso, al decir de los guardias, roncó toda la noche.


* Koldo Sagaseta, columnista de El Nacional (“Cronopiando”), República Dominicana.



El portal de las mujeres latinoamericanas
Quiénes somos | Sobre este portal | Contacto
Todos los derechos reservados © Isis Internacional 2003

Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003