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PUNTO M/Miscelánea
06.07.2004
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NOTA
Taiwán: bodas “póstumas” salvan espíritu de mujeres que mueren solteras

 


(Mujereshoy) Parece insólito. Pero en Taiwán, la única forma de poder incluir en el mausoleo familiar a las mujeres que mueren solteras es “casándolas” desde el más allá con algún hombre “vivo” que acceda al ritual y, cómo no, al beneficio y servicio de una fantasmagórica protección femenina. Ni muertas las taiwanesas parecen escapar a la discriminación.

Porque, de no concretarse esta suerte de matrimonio póstumo, aquella mujer, que murió en soltería, pasará al olvido, nadie rezará por ella y su familia tendrá una especie de prohibición social de incluirla en el panteón familiar y de hacerle una lápida propia.

Una tradición que persiste en la isla oriental desde hace ya 3 mil años y que todavía es considerada como un honor. Porque, según versa la creencia, las mujeres que mueren solteras se convierten en espíritus errantes, alejados de toda gracia divina. Al contrario de los hombres que, solteros o casados, una vez muertos, gozan de todo el respeto familiar y social.

El ritual, que en chino se llama Ming Hun (casamiento con el espíritu), se supone que ofrece paz a las almas de las mujeres que mueren antes de contraer nupcias y que, por tanto, no tendrán descendientes que recen por ellas.

Pero, además, entrega al recién casado en vida, la garantía de una fiel esposa muerta que lo protegerá desde el más allá.

El profesor Hsieh Tsunghui, especialista en mitología y taoísmo en la Universidad Normal de Taiwán, explica que el matrimonio con difuntas es una “institución cultural y psicológica”, que tiene su origen en el dicho confuciano “los hombres deben tener trabajos y las mujeres, esposos”.

Hsieh apuntó que las jóvenes que mueren solteras se tornan en espíritus errantes que acechan a los vivos y, normalmente, se comunican en sueños con sus parientes o con el esposo deseado.

El especialista señaló que en algunos casos provocan enfermedades en sus contactos para obligar a que se satisfaga su deseo de casarse.

Para conseguir al novio, los padres de la difunta colocan sobres rojos con una nota matrimonial en un lugar designado como propicio por adivinos o por señales que la mujer envía desde el más allá.

El ming hun suele celebrarse de noche. La futura esposa está representada mediante un retrato de papel decorado en rojo, con un velo y algunas joyas. Luego, una tablilla con el nombre de la mujer es llevada al altar del esposo y se ofrece un banquete para hacer pública la unión.

Uno de los “esposos de espíritus” más famosos de Taiwán es Tseng Tsung-shun, un masajista que, tras encontrar el sobre rojo, se casó hace unos 20 años con una joven muerta.

Durante el banquete nupcial descubrió que su “mujer difunta” era una antigua novia de secundaria, que se había suicidado a los 17 años, tras enterarse de que Tseng se había casado.

“Decidí casarme para evitar la mala suerte. No sabía con quién me casaba. Supongo que es el destino”, comentó Tseng.


Fuente: Eluniversal.com, AP

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003