| Sida: Condones y antirretrovirales
Mientras las ONG exigen la rebaja del precio de los medicamentos antirretrovirales y el uso del condón para frenar la diseminación del VIH/Sida, el presidente de EEUU, George Bush, pregona sólo la abstinencia sexual. Bush encontró un aliado en la Conferencia Mundial sobre Sida: el presidente de Uganda señaló que no se puede “condonomizar a la humanidad”. Tal cual. En tanto, hombres y mujeres siguen infectándose.
(Mujereshoy) El acceso a tratamiento médico para todos y la necesidad de aumentar los fondos destinados a hacer frente a la pandemia centran la agenda de la XV conferencia mundial sobre el Sida que del 11 al 16 de julio reúne en Bangkok (Tailandia) a más de 15.000 científicos, expertos, enfermos y representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG).
Los objetivos de esta décima quinta versión de la cumbre internacional sobre el Sida son llevar a escala masiva las políticas probadamente efectivas de prevención y tratamiento del VIH/Sida; potenciar el empoderamiento de mujeres y jóvenes como medida de autoprotección de esas poblaciones vulnerables contra el virus; y buscar la manera de involucrar a líderes de todos los niveles posibles en el combate a uno de los 20 mayores problemas globales que enfrenta la humanidad.
Varios caminos son los que se presentan para frenar esta enfermedad que afecta a más de 38 millones de personas en todo el mundo: la rebaja de los precios de los medicamentos antirretrovirales, a lo que se oponen los países industrializados, y el uso del condón o preservativo.
Sobre este último punto, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, uno de los países más afectados por la pandemia del VIH/Sida, se hizo eco de la postura de George Bush al declarar en la primera sesión plenaria de la cumbre mundial: “No creemos que se pueda condonomizar a la humanidad, por eso la estrategia de mi gobierno es triple: abstinencia, fidelidad y, como último recurso, el condón”.
A este programa se le conoce como ABC, por sus siglas en inglés (abstinence, being faithful, condom). Según el presidente de Uganda, este programa ha sido todo un todo un éxito en su país, pues aun con el porcentaje más bajo de uso del condón en la región, Uganda ha logrado reducir la prevalencia del VIH del 30 al 6 por ciento en las poblaciones más expuestas a la infección, “lo que quiere decir que las estrategias A y B han funcionado”, hizo notar Yoweri Museveni.
No es sorprendente entonces que el presidente Bush haya retomado ese programa para condicionar la ayuda del gobierno estadounidense a su adopción por parte de los demás países de la región. “La desconfianza institucionalizada en las parejas es lo que promueve el uso del condón”, reiteró Museveni.
No obstante, la princesa de Holanda, Mabel van Oranje, quien preside el Open Society Institute (OCI), rebatió esta posición: “la abstinencia no es una opción real para las mujeres africanas que, a pesar de ser monógamas y estar casadas, se están infectando”, dijo de manera rotunda, lo que le ganó el aplauso del público presente, pero el presidente ugandés ya no estaba ahí para escucharlo.
Por su parte, Thoraya Obaid, jefa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), aseguró que el concepto ampliamente difundido de abstinencia, fidelidad y condones no es suficiente. La “abstinencia no es una opción cuando la mujer depende del hombre. La fidelidad no sirve de nada si el varón no la mantiene y los condones no sirven de nada si las mujeres no pueden imponer su uso”, explicó Obaid.
La discusión continuó entre los defensores del programa ABC y quienes promueven la estrategia de impulsar el uso del condón, el intercambio de jeringas entre usuarios de drogas y el desarrollo de habilidades para negociar medidas de protección, conocida a su vez como programa CNN, por sus siglas en inglés (condoms, needles and negotiating skills).
Para muchos de los y las participantes en esta mega conferencia, este debate significa un retroceso al consenso duramente logrado desde hace años sobre la eficacia de las políticas del sexo seguro, basado principalmente en la promoción del uso regular del condón.
“No quisiéramos ver ahora movimientos de grandes cantidades de dinero para echar abajo todos nuestros esfuerzos. No necesitamos escuchar argumentos de los años cincuenta”, dijo en conferencia de prensa Richard Burzynski, activista del Consejo Internacional de Organizaciones de Servicio en Sida (ICASO), en alusión a las políticas del gobierno estadounidense.
Los datos “duros”
Según el último informe de Onusida, presentado la semana pasada, sólo el 7 por ciento de los seropositivos que viven en países en desarrollo, menos de 1 de cada 10, tiene acceso a tratamiento. En África, el continente más castigado por la epidemia, este porcentaje se reduce al 2 por ciento de las personas afectadas.
Respecto del número de mujeres infectadas, Thoraya Obaid, jefa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), indicó que en 1985 el porcentaje de mujeres era del 35 por ciento de los seropositivos, una cifra que ha escalado al 48 por ciento en 2003. “La inmunodeficiencia afecta cada vez más a mujeres”, aseguró Obaid, quien advirtió asimismo que no se vislumbra un fin de esta tendencia.
En el grupo de los enfermos de entre 15 y 24 años, las mujeres constituyen el 60 por ciento de los infectados. Esta situación es especialmente crítica en el sur de África. Allí vive el 77 por ciento de las mujeres con Sida.
En opinión de la funcionaria de la ONU, la única ayuda verdadera reside en el rápido y continuo refuerzo de los derechos de las mujeres.
“La educación de las niñas es una obligación”, agregó Obaid haciendo hincapié en una exigencia capital del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.
Fuentes:
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