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NO + VIOLENCIA/Intrafamiliar
21.07.2004
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ARTÍCULO
Costa Rica: Violencia y psicofármacos van de la mano
Roxana Grillo Rosanía/SEM
Una consecuencia de la violencia doméstica es el consumo de drogas (Foto: www.odi.ucr.ac.cr)
 
Un estudio muestra que las mujeres que sufren violencia por parte de sus parejas tienen un alto riesgo de convertirse en adictas a los psicofármacos. Ana, por ejemplo, comenzó a tomar Diazepam, luego lo combinaba con vino, de manera que “cuando él llegara, yo estaba totalmente dormida y así evitaba los golpes”.

(San José, Especial de SEM) Ana tiene 34 años, es de origen europeo y vive en San Pedro de Montes de Oca. Ella es ingeniera química y su esposo, de 36 años e ingeniero civil, la agrede física y psicológicamente.

Explica que comenzó a tomar Diazepam, luego lo combinaba con vino, de manera que “cuando él llegara, yo estaba totalmente dormida y así evitaba los golpes. Me ha golpeado delante de los hijos y de unos invitados a cenar a casa. (...) Ya no puedo manejar mis problemas con él, ni tampoco mi consumo de pastillas, cerveza y a veces marihuana”.

Ana, nombre ficticio, es una de las mujeres participantes en la investigación “La violencia doméstica y su relación con el consumo de sustancias psicoactivas en la mujer: Un estudio realizado en la Delegación de la Mujer”.

Este trabajo, realizado por la Dra. Vera Violeta Barahona Hidalgo, en el Programa de Estudios de Posgrado en Farmacodependencia, de la Universidad de Costa Rica, plantea como objetivo indagar la relación entre la violencia doméstica y el consumo de sustancias psicoactivas en las mujeres que solicitan ayuda en la Delegación de la Mujer de San José.

Género y violencia

Mientras el sexo define la diferencia biológica entre hombres y mujeres, género es lo que socialmente ha sido atribuido como “femenino” y “masculino”. A diferencia del sexo, los roles de género varían según la sociedad en la que se ha nacido, de la relativa pobreza o riqueza de que se dispone y del grupo étnico al que se pertenece.

En estas relaciones de género está presente el poder, que se manifiesta, entre otras, en la forma en que se enajena, explota y oprime a otra persona, se subordina y dirige su existencia; o sea, una forma de dominio por la cual una persona se atribuye “las capacidades de juicio, de castigo y finalmente de perdón”. Así, una de las manifestaciones de este poder es dominar por medio de la violencia.

Además de ser una violación a los derechos humanos, la violencia de género es un grave problema de salud pública.

Entre la gran cantidad de daños físicos están las fracturas, quemaduras, violación sexual, invalidez temporal o permanente, embarazos no deseados, infección con VIH y consumo abusivo de alcohol, drogas y tabaco.

Como parte de los daños psicológicos se detecta, entre muchos otros, la depresión, ansiedad, trastornos del apetito, fobias, abuso de sustancias tóxicas, insomnio, baja autoestima y dos que tienen consecuencias fatales: el suicidio y el homicidio.

Además, Barahona afirma que “la violencia también inhibe la participación de las mujeres en la adopción de decisiones, tanto dentro del hogar como en el ámbito laboral, político, económico y social, por lo que influye directamente en su participación pública y, por lo tanto, en el ejercicio de su ciudadanía”.

Sustancias psicoactivas

Las drogas, señala el trabajo, son todas aquellas sustancias químicas de origen natural, sintético o semisintético que, al ser ingeridas por una persona, pueden producir cambios fisiológicos, psicológicos o de la conducta.

Dentro de estas sustancias existe un grupo que tiene efecto sobre el sistema nervioso central, denominado drogas psicoactivas, algunas de las cuales pueden ocasionar problemas de abuso y dependencia.

Las sustancias psicoactivas, depresoras del sistema nervioso central, producen un efecto sedante o desactivador de las funciones corporales. Las más representativas de este grupo son el alcohol, las benzodiacepinas, barbitúricos, sustancias inhalables y las derivadas del opio (morfina, codeína y heroína).

“Las benzodiacepinas son un grupo de medicamentos utilizados como ansiolíticos, sedantes, hipnóticos, relajantes musculares. Entre los más conocidos están el diazepam (Valium) y el lorazepam (Ativan), que deben ser utilizados por períodos cortos de dos a tres semanas, por el riesgo de producir dependencia”.

En este sentido, Barahona señala que el hecho de que las mujeres sean el principal grupo consumidor de psicofármacos y las benzodiazepinas marchen a la cabeza de las prescripciones, hace que las usuarias crónicas se encuentren en riesgo potencial más alto de experimentar los efectos adversos de la droga.

El estudio

La investigación contó con dos fases. En la primera, de carácter cuantitativo, la muestra utilizada fue de 115 mujeres que solicitaron apoyo en la semana del 1 al 5 de octubre de 2001 a la Delegación de la Mujer de San José. Para la segunda fase (metodología cualitativa) se trabajó en sesiones de grupo, con una submuestra dirigida de 5 a 10 mujeres.

Entre los resultados se destaca el hecho de que el ciento por ciento de las entrevistadas son víctimas de la violencia doméstica y el 40,9 por ciento tiene más de siete años de ser víctima de ésta. El 57,4 por ciento son casadas y el 21,7 por ciento están en unión libre.

En cuanto al tipo de violencia, el 44,3 por ciento sufre agresión física, 32,2 por ciento la psicológica, 18,3 por ciento la sexual y el 5,2 por ciento la patrimonial. El principal agresor es su pareja (95,7 por ciento), con edades ente los 27 a más de 36 años (63,5 por ciento).

Conclusiones

Para Barahona, el hecho de que la violencia doméstica sea la causante del consumo de drogas es una situación preocupante “pues se vislumbra un problema serio en la mujer costarricense”.

Según asegura, ese asunto precisa la atención de las instancias estatales y no gubernamentales, así como una actitud clara, concreta y de prioridad en los programas relacionados con la mujer. Igualmente se precisa de “estudios y acciones que señalen el derrotero a seguir en pro no sólo de la mujer, sino de la familia y la sociedad en general”.

Además, entre otras recomendaciones, la investigadora plantea a las autoridades de salud la necesidad de promover entre los profesionales y técnicos una urgente capacitación en prácticas preventivas sobre la salud de las mujeres, con el propósito de ofrecer recursos alternativos que reemplacen la prescripción de psicofármacos.

Como conclusión general, Barahona señala que “las mujeres en Costa Rica están en alto riesgo no sólo por las prácticas de violencia doméstica, sino también por la prescripción abusiva de psicofármacos”.


Fuente: SEM.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003