|
(Mujereshoy) Serían algo así como chamanas y artesanas de la Prehistoria. Y es justamente en un curso que lleva este mismo nombre y que se desarrolla en la Universidad Complutense de Madrid, que los profesores Matilde Muzquiz y Pedro Saura, de la Facultad de Bellas Artes, se atrevieron a explicar la singular tesis.
“La sensibilidad de algunos de los artistas que trabajaron en las cuevas de Altamira sólo puede ser mostrada por mujeres”, coincidieron ambos expertos que, además, son los autores de las réplicas de las cuevas de Altamira.
Pero hay más, porque los profesores creen que hay mano femenina sobre todo en el grupo de bisontes que se destacan en este cueva, y que, teniendo en cuenta la cultura tribal de la época, lo más probable que “estos artistas pudieron ser, incluso, los chamanes del grupo y ser venerados por el resto de la tribu”, señaló la profesora Muzquiz.
La experta –que pertenece al Departamento de Fotografía de Bellas Artes– ha sido capaz en el transcurso de sus investigaciones, de percibir hasta tres autores diferentes entre las personas que realizaron sus dibujos en las paredes de dichas cuevas.
El profesor del Departamento de Prehistoria e Historia Antigua José Manuel Maíllo, también defendió la posibilidad de que sea una mujer la autora de algunas pinturas de las cuevas de Altamira, lo que también da pie a la posibilidad de que las culturas prehistóricas se constituyeran alrededor de lo que él denominó un “matriarcado”.
Los expertos aprovecharon de defender la posibilidad de que las cuevas cierren sus visitas al público masivo como una forma de proteger el valioso legado.
El curso de verano “Evolución humana: Chamanes y artesanos de la Prehistoria”, tiene entre sus objetivos principales acercarse a nuestros antepasados que han hablado del paisaje y del medioambiente, conociendo además, la tecnología que los habitantes prehistóricos utilizaban en su vida cotidiana y, por supuesto, de las manifestaciones artísticas.
El curso sobre los chamanes y los artesanos en la Prehistoria ha servido, además, para poner de manifiesto lo “modernas” que resultan algunas pinturas paleolíticas pese a que tienen 30.000 años.
También llama la atención de la cultura paleolítica, según explicó Maíllo, “la facilidad que tenían para manejar instrumentos de piedra y, sobre todo, que gente que pensábamos hace unos años que era primitiva y burda ha hecho de plataforma para lo que nosotros somos ahora”.
Fuente: Aviladigital
|