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VIDA COTIDIANA/Sexualidad
23.07.2004
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ARTÍCULO
Las culturas y la erótica
Katia Orantes*
"Desayuno en la hierba" (detalle), Edouard Manet, 1863.
 
A lo largo de la historia el erotismo ha dejado huella. Al respecto existen legados de casi todas las épocas y culturas alrededor del mundo. En ésta, la era del estrés y falta de tiempo, también tiene gran importancia, aunque para la mayoría sigue siendo un lujo, para otras personas más que prohibido, o un placer inalcanzable. Crónica de Katia Orantes.

Ya en el arte rupestre se plasmaron sorprendentes imágenes de rituales erótico-sexuales en cuevas e instrumentos. El mismo origen de la palabra “erotismo” hace referencia a Eros, el dios griego del amor y, por ende, de la vida. Es aquí de donde nace la gran pregunta: ¿por qué, entonces, nos cuesta tanto hablar de este tema? Y más aún, ¿por qué nos negamos al placer de las sensaciones?

La respuesta, casi seguramente, no es una casualidad, ya que es Occidente, a través de enseñanzas cristianas, el que se ha encargado de convertir los placeres del sexo en algo sucio y prohibido gracias al concepto del pecado original, contrario a otras culturas y religiones para las que el sexo es un regalo divino.

En la actualidad se vende la idea que Occidente es la representación del mundo libre a todo nivel –pareciera que por llevar menos ropa se tiene más placer– y se compadece a las “pobres musulmanas” con la idea de que todas son víctimas del “mal” del Islam, que hoy afecta a todas las esferas de la sociedad, pero en el cual el placer no está prohibido a las mujeres, a diferencia de lo que ocurre con las cristianas.

A pesar de intentar demostrar lo más oscuro del Islam y otras religiones, cuando se refleja el erotismo en el arte, la televisión o el cine actual parece indispensable hacer un viaje por Oriente, el “Kama Sutra”, el baile del vientre, las miradas profundas y mujeres con mucha ropa pero sugerente, para no caer en la pornografía, principal representación erótica de Occidente que también está prohibida.

En la sociedad contemporánea, la pornografía es el lastre de nuestra era y está totalmente separada del concepto de erotismo. La gran ironía es que sin duda, cuando se recuerde esta época de la historia y se hable del erotismo, se dirá con nombre de pornografía.

Cada quien con lo suyo

En muchas culturas se tienen en cuenta los aspectos delicados de la naturaleza humana. Una mirada es un acto de comunicación profunda, no un movimiento gratuito de los ojos; todo se expresa a través de las miradas. En efecto, la vista y el tacto están particularmente dispuestos para el erotismo.

Nadie puede negar la excitación que producen un escenario erótico, el roce, lo prohibido, mirar, que te miren, las fantasías, los olores y colores... A cada cual le pone algo distinto, pero en la mayoría de los casos una fantasía vale más que mil mete-saca.

Charlando con mujeres

Como resultado de una serie de entrevistas informales, al parecer, para nosotras el erotismo es mucho más importante que para los hombres.

Diana, de Colombia, dice que no hay nada como una cena romántica, buscar ropa interior especial para la ocasión y preparar un escenario idílico en el cual el color rojo dibuje cada rincón de la habitación. Anabell, de Argentina, lo haría en un lugar donde alguien pudiera verles, y para ella sería indispensable el sonido de fondo. Elena, que es sueca, prefiere la playa con un amanecer de fondo, y a Laia, de Barcelona, no le importaría que hubiese más de un hombre o una mujer.

Todas ellas son jóvenes. Al intentar hablar del tema con algunas de diferentes países, pero mayores, la mayoría dijo que no le gustaba hablar de esas cosas.

También lo intenté con musulmanas. Fátima asegura que para ella la vida sexual es muy importante y, aunque lleve un pañuelo en la cabeza, con su marido todo está permitido.

Lo importante para ellos

Entrevisté a varios hombres. Algunos siempre están hablando de sexo pero al querer profundizar en este tema casi no han podido responder.

Para Javi, chileno, una mirada es su arma fundamental para conectar y el juego de miradas forma parte de lo que vendrá después. Carlos, de Valencia, dice que ahora que tiene más de 30 años empieza a ver a las mujeres como personas, no como un medio para alcanzar el orgasmo. Asegura que hasta hace poco era incapaz de verlas como amigas y prácticamente lo único que le interesaba de ellas era el sexo.

Amel, dominicano de 19 años, comenta que lo esencial “es follar, no importa cómo, dónde ni con quién; lo importante es hacerlo”. Alí, de Marruecos, afirma que no tiene problemas y le gusta todo, aunque no da importancia al lugar o a preparar el ambiente; eso sí, al final hay que bañarse.

Razak dice que para los africanos el movimiento de caderas es como un llamado al cortejo, indiferentemente de las dimensiones de éstas. La mayoría coincide en que le gustaría estar con dos mujeres, nunca con dos hombres. Les gusta la ropa interior sexy. Y ninguno mencionó la importancia del placer de su pareja.

Decorar el placer

El escritor mexicano Octavio Paz dice que el erotismo es un enriquecimiento del acto sexual y de todo lo que lo rodea gracias a la cultura, gracias a la forma estética. Lo erótico consiste en dotar al acto sexual de un decorado, de una teatralidad para, sin escamotear el placer y el sexo, añadirle una dimensión artística.

En fin, el erotismo es una de las más típicas manifestaciones de lo humano. En él juegan tanto el amor como la sexualidad, a través del disfrute del placer de los sentidos. Se convierte en el equivalente de la música para un melómano o del gourmet a la buena comida. Las fantasías eróticas son como soñar despierto.

Y el erotismo es el perfume que emana del sexo...





* Katia Orantes, periodista guatemalteca residente en Barcelona, España.


Fuente: LaCuerda, Guatemala.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003