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NO + VIOLENCIA/Intrafamiliar
12.08.2004
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ARTÍCULO
Uno en un millón contra la violencia doméstica
Roberto Octavio Garda, en el Foro Mundial de las Mujeres (Foto: Eva Guillamet, Foro Barcelona 2004).
 
Tras años de experiencia, el sociólogo mexicano Roberto Octavio Garda asegura haber constatado que en toda América y Europa no más de 500 hombres trabajan activamente, a través de asociaciones, contra la violencia doméstica. “Las relaciones sin violencia aún no son un objetivo claro para los hombres, que priorizan el trabajo y el estatus social y marginan el ámbito de lo privado”.

(Mujereshoy) Si se calcula que en Occidente hay una población de más de mil millones de personas y, por tanto, unos quinientos millones de hombres, la cifra de 500 hombres es, por supuesto, microscópica. Ello significa que sólo uno de cada millón de hombres tiene una posición activa contra la violencia hacia las mujeres y a favor de la plena igualdad.

Desde luego, esta cifra es, cómo no, aproximativa y ella podría ser superior o inferior. También habría que plantearse qué es ser un hombre activista, cuántas actividades han de realizarse y de qué tipo, para que alguien entre en la categoría de activista.

Pero lo importante es que Roberto Octavio Garda, formador de programas sobre masculinidad y miembro del Colectivo Coriac de México, expresó en el Foro Mundial de las Mujeres, clausurado hace algunos días en Barcelona, la necesidad de afrontar la violencia contra las mujeres desde el punto del compromiso de los hombres.

Es decir, no dejar la solución del problema de la violencia masculina sólo en manos de los colectivos de mujeres. Y tampoco esperar a que el poder político resuelva legislativamente el conflicto, pues, según Garda, “el machismo es en determinadas escalas sociales medias y altas muy sutil, casi invisible, pero real”.

“Las relaciones sin violencia aún no son un objetivo claro para los hombres, que priorizan el trabajo y el estatus social y marginan el ámbito de lo privado. En el sistema de masculinidad es muy corriente el caso de un hombre exitoso en la esfera pública pero con una vida privada desastrosa. Es muy triste que los hombres no veamos todo lo que nos estamos perdiendo”, manifestó Garda.

Sin embargo, no todo fue negativo en la exposición del economista y sociólogo mexicano. “La decreciente tolerancia de las mujeres hacia este problema [la violencia contra ellas] es buena porque todos queremos una familia y unas relaciones sin violencia”.

Una opción para los hombres, planteó el economista y sociólogo, es participar en asociaciones masculinas contra la violencia doméstica, y, si no existen, crearlas. Otra, menos atrevida, es realizar un ejercicio de introspección sobre cuáles son las armas que cada cual emplea para ejercer el poder dentro del hogar. La violencia, en ese análisis, no se reduce sólo a la agresión física, advirtió Garda.

El problema, aseveró Garda, es que “asistimos al desencuentro de sexos porque la mujer ha cambiado mucho y el hombre, poco”.

El trabajo del Colectivo Coriac

Un dato elocuente entregado por Garda es que el 95 por ciento de los hombres que acuden a Coriac (que ofrece talleres para hombres violentos) con el fin de modificar sus patrones de comportamiento conyugal lo hacen por petición o exigencia de su pareja y no por iniciativa propia. “Vienen porque su compañera les ha amenazado con terminar la relación si no cambian o porque ha presentado una demanda de divorcio”, explicó.

El experto agregó que en su Colectivo los hombres violentos deben afrontar su violencia en varias etapas.

En primer lugar, señaló, hay que admitir que el no de la pareja puede iniciar un acto de violencia. “Hay que aceptar la negativa de la mujer y aprender a retirarse a tiempo para evitar que el enojo se transforme en violencia”. A continuación, los expertos inciden en que el afectado analice su historia personal en este campo, en el que surgen habitualmente “desencuentros con el padre, experiencias de abusos sexuales, violencia en la infancia...”. Por último, Garda señaló que el hombre con tendencia al comportamiento violento debe aprender a ceder: “Sin cesión no hay negociación”.

“La violencia es todavía un recurso muy común para demostrar la masculinidad”, sostuvo Garda, quien se ha revelado ardiente defensor de los movimientos feministas. “No pretenden sentarnos en el banquillo de los acusados”, señaló. “El cuestionamiento es hacia los actos de violencia, que también es violencia que va contra mí. Cuando lo veamos así, los hombres empezaremos a cambiar”, afirmó Roberto Octavio Garda.


Fuentes: El Periódico, Boletín AHIGE, Foro de Barcelona 2004.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003