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Ruta Pacífica de las Mujeres es una de las organizaciones que formará parte de la nueva red (Foto: Ruta Pacífica). |
Cerca de 350 mujeres de 18 países participantes del Encuentro Internacional de Mujeres contra la Guerra se pronunciaron por una solución negociada del conflicto armado colombiano. También acordaron crear una Red Internacional de Mujeres contra la Guerra, cuya principal labor será asegurar que las agendas para la paz incluyan los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las mujeres.
(Mujereshoy) El Encuentro Internacional de Mujeres contra la Guerra, realizado en la capital colombiana durante tres días, del 10 al 12 de agosto, tenía como objetivo construir alternativas de paz en situaciones de conflicto armado.
Y lo hicieron. Las delegadas de América, Asia, África y Europa suscribieron una declaración en la que insisten en su empeño de “trabajar contra las guerras” y adquirieron diversos compromisos.
Por ejemplo, acordaron crear la Red Internacional de Mujeres contra la Guerra, plataforma de acción y de lobby para asegurarse de que en los países que viven en situación de conflicto armado y que estén en vías de negociación se tomen en cuenta y se respeten los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las mujeres.
“Que los acuerdos de paz que en algún momento sean firmados, incorporen el derecho a la verdad, la justicia y la reparación con voz y pensamiento de mujer, única manera de lograr una verdadera reconciliación”, se señala en el texto de la Declaración Final.
Esta también precisa que todos los conflictos inherentes a las relaciones sociales y políticas deben ser tramitados por las vías del diálogo y la negociación.
Por ello, asevera que el millonario negocio de la guerra, que destruye vidas y países encuentra y encontrará en las feministas y en las mujeres no violentas, presentes y futuras, el mayor obstáculo para sus fines.
La Declaración
“Los nacionalismos, los fundamentalismos, los terrorismos y militarismos como expresión de dicha ideología, constituyen hoy en día graves realidades y amenazas a la ciudadanía de las mujeres”, advierte el documento final.
Las mujeres firmantes consideran que “los conflictos inherentes a las relaciones sociales y políticas deben ser tramitados por las vías del diálogo y la negociación”.
Agregan que “como ciudadanas preocupadas en la construcción de la paz con justicia social y justicia con rostro de mujer, en los países que padecen conflictos armados, continuaremos impulsando apuestas desde la óptica de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario con la mirada de las mujeres”.
Asimismo, añade el texto final, se “permita desinstalar los ‘ismos’ (militarismo, paramilitarismo, fundamentalismo) hacia la construcción de la paz, con justicia social de género, por la autonomía y la libertad de las mujeres”.
También acordaron “articular las agendas para la paz que incluyan derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las mujeres, y promuevan y vigilen que haya procesos de verdad, justicia y reparación”, en la resolución política y negociada de conflictos armados.
Las delegadas participantes provenían de Costa Rica, España, Rusia, Georgia, Reino Unido, Italia, Palestina, Canadá, Chile, Bolivia, México, El Salvador, Haití, Guatemala, Nicaragua, Sierra Leona, Sri Lanka y Colombia.
Las peores consecuencias de la guerra recaen sobre mujeres
En el último día del Encuentro Internacional, el delegado del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia, el sueco Michael Frühling, reconoció que en los países en conflicto las peores consecuencias de la guerra recaen sobre las mujeres.
“Ellas no sólo son víctimas de homicidios, amenazas de muerte, torturas, toma de rehenes, atentados contra la integridad sexual y actos de terrorismo (...), sino que han llegado a constituir el grueso de la población sometida a desplazamiento forzado” dijo el diplomático.
Añadió que los conflictos armados no sólo hace víctimas a las mujeres que son parte de la población civil, “sino a muchas de las que son incorporadas, por su propia voluntad o por la fuerza, a los grupos armados”.
El delegado de esa agencia de la ONU recordó que en el informe sobre Colombia correspondiente a 2003 observó cómo “los derechos de las mujeres que participan en las hostilidades, en especial los sexuales y reproductivos, se ven particularmente afectados”.
Precisó que ello obedece “al abuso de poder al interior de los grupos armados” y citó a la guerrilla de las FARC, de la que dijo “persiste en el uso obligatorio de métodos anticonceptivos y en la práctica forzosa del aborto”.
Frühling recordó las recomendaciones formuladas por su despacho y por la Comisión no sólo al Estado colombiano, sino a todos los actores armados sobre las normas de cumplimiento de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
Reiteró a las delegadas de dieciocho países que participaron en la reunión, “la permanente disposición de la Oficina a dar a las mujeres y a sus organizaciones nuestra asesoría y acompañamiento en todos los esfuerzos por constituirse en participantes aún más activas en procesos de paz”.
En la cita participaron mujeres de Costa Rica, España, Rusia, Georgia, Reino Unido, Italia, Palestina, Canadá, Chile, Bolivia, México, El Salvador, Haití, Guatemala, Nicaragua, Sierra Leona, Sri Lanka y Colombia.
Nota: Ver Declaración Final en link externo: Encuentro Internacional de Mujeres contra la Guerra: Declaración y Compromisos.
Fuentes: Agencias, CMI, Orlando Sentinel.
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