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"María Soledad", óleo de María Maldonado (Foto: artvue.com). |
El aumento de solteros y solteras, la baja natalidad y el envejecimiento de la población, están convirtiendo a España en un país de personas solitarias, donde las mujeres encabezan la mayoría de los hogares uniparentales o monoparentales. Así lo revela un informe de la Fundación Acción Familiar de ese país.
(Mujereshoy) Un estudio realizado por la Fundación Acción Familiar de España indica que más del 45 por ciento de los hogares españoles estaría conformado por una o dos personas, acercándose rápidamente a la media europea, donde el 60 por ciento de los hogares unipersonales parecen ser la tónica.
El texto, apoyado en las cifras del Instituto Nacional de Estadística de España, muestra que mientras que los hogares compuestos por una o dos personas están aumentando, las familias de cinco o más miembros disminuyen en un 30 por ciento.
No sólo eso, porque España envejece aceleradamente y no renueva con la misma velocidad a su población. El estudio proyecta que para el 2020, las personas mayores de 65 años serán el 20 por ciento de la población y la natalidad… en baja. Ya en 1998 se llegó a un mínimo histórico de 1.16 hijos por mujer en edad fértil.
Pero no sólo se trata de “biología”, porque los factores culturales claramente han incidido en este drástico cambio de la configuración social española. De hecho, el estudio de la mencionada Fundación, denominado La Familia en España. Dos décadas de Cambio aborda la cuestión en un análisis multidisciplinario.
Vivir solo está siendo una opción y la concepción de “familia” se ha modificado en apenas 20 años, consigna el informe. Entre 1991 y 2001, más de la mitad de los nuevos hogares que se formaron en la península ibérica fueron creados por una sola persona. Y actualmente, esta cifra alcanza el 46 por ciento del total de los hogares.
Dicho estudio deja en claro que uno de los factores que más inciden en estas cifras, es el aumento en la esperanza de vida y, por ende, el envejecimiento de buena parte de la población. Gran parte de los hogares unipersonales estarían formados por personas viudas y si para el 2020 se calcula en un 20 por ciento los mayores de 65 años, para el 2050 la cifra se proyecta a más del 30 por ciento de la población total española.
Una realidad que no sólo tiene impactos sociológicos, sino también económicos: “El volumen de créditos destinados a atender los derechos derivados de la viudez, que por otra parte proceden cada vez más de pasivos, representaba en 1985 el 9,37 por ciento del total de gasto de la Seguridad Social, mientras que actualmente la cifra es del 15,38 por ciento”, afirmó María Teresa López, coordinadora del estudio.
Pero a estas cifras se suma otra la realidad. Son las mujeres las que estarían encabezando la mayoría de los hogares unipesonales, por viudez o monoparentales, es decir, descendencia que vive solo con un progenitor, generalmente la madre. Y esto no necesariamente por divorcios, porque España se encuentra entre los países con los índices más bajos de divorcios en toda Europa.
De esta forma, el estudio advierte una feminización de la pobreza en estos tipos de hogares que se limitan a los ingresos económicos de un solo sostenedor. De hecho, el texto refleja que 80 por ciento de estos hogares está constituido por mujeres de escasos recursos
Asimismo, el informe indica que el matrimonio ya no es una necesidad social y/o cultural, por lo que un amplio sector de la sociedad española opta por permanecer solter@.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística de España, que se utilizan en el estudio, revelan que el incremento de las personas solteras ha sido exponencial durante la década de los ochenta y, mientras que entre los varones este estado civil aumenta a medida que se desciende de clase social, entre las mujeres ocurre al revés.
En 2001, cuatro de cada diez hombres y una de cada cuatro mujeres de entre 30 y 34 años no habían contraído matrimonio, duplicando casi las cifras de la década anterior.
Según la Fundación Acción Familiar, esta situación retrasa, además, la reproducción, afectando la natalidad de las españolas.
Mientras los países nórdicos elevan sus tasas de fecundidad, España e Italia presentan las tasas más bajas. En el decenio de 1990, nacieron en España menos niños que durante la caótica Guerra Civil y el descenso del número total de nacimientos entre 1975 y 2000, fue de un 46 por ciento. Además, las pocas parejas que se deciden a tener descendencia, optan cada vez más por tener un solo hijo o hija.
Según indica el informe de Acción Familiar, en los últimos años se ha dado una disminución de 261.000 nacimientos, lo que supondría un 40 por ciento de pérdidas y el leve incremento que se logró en 2002 –a 1.26 hijos mujer– fue gracias a la población inmigrante que se procreó en España. De hecho, se calcula que en ese año el porcentaje de niños nacidos de madre extranjera era del 10,44 por ciento y el año pasado supuso el 12 por ciento.
Fuente: La Razón Digital.
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