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Odette Alegría, a la derecha, se mostró satisfecha con la decisión del juez Víctor Stenger (Foto: La Cuarta, Chile). |
El ex director de la Policía de Investigaciones de Chile, Nelson Mery, fue detenido el martes 24 de agosto en el marco de una querella en su contra por apremios ilegítimos a ex presos políticos en 1973. Todo empezó cuando una ex presa política, Odette Alegría, acusó a Mery de vejámenes sexuales. Pero a ella no le creyeron.
(Mujereshoy) El 11 de julio de 2003, Odette Alegría denunció a Nelson Mery, director de la Policía de Investigaciones entre 1990 y 2003, como uno de los agentes que la maltrataron y sometieron a vejámenes sexuales mientras estuvo detenida en 1973 en la Escuela de Artillería del Ejército, en la ciudad de Linares, a unos 300 kilómetros al sur de Santiago.
Mery rechazó los cargos y presentó una querella contra Odette Alegría, aun cuando se vio obligado a renunciar a su cargo en espera del fallo.
En abril de este año, Lamberto Cisternas, el magistrado que llevó la causa, dictaminó que Alegría no había podido comprobar sus aseveraciones respecto de Mery y la sentenció, en primera instancia, a 60 días de presidio remitido y al pago de dos millones de pesos (unos US$ 3.200) como indemnización, por el delito de injurias y calumnias graves contra Mery.
A Odette Alegría no le creyeron. La realidad muestra que, en este tipo de situaciones, la experiencia vivida por miles de mujeres que se atrevieron y se atreven a denunciar a personajes poderosos o influyentes políticamente, lleva la de perder. Fue necesario que otros hablaran para que la causa, se espera, tenga otro final. La denuncia de Alegría fue descalificada y representó una agresión más a las mujeres que han osado denunciar estos hechos.
¿Qué pasa hoy?
Esta vez, el ministro de fuero Víctor Stenger, de Linares, dictaminó que Nelson Mery debía ser detenido y procesado por el delito de “tormentos a detenidos”, tras la presentación de una querella por la Agrupación de ex Presos Políticos de la zona (de Linares), realizada el 16 de agosto de 2003, poco más de un mes después de la denuncia hecha por Odette Alegría. Además, el juez Stenger procesó y ordenó la detención de otros seis ex uniformados
Las acusaciones incluyen apremios ilegítimos, violaciones a los derechos humanos, torturas y otros crímenes de lesa humanidad.
El 22 de julio pasado, Mery había comparecido ante Stenger en la Escuela de Artillería de Linares, donde fue careado con 10 ex presos políticos de ese recinto en 1973. Los interrogatorios enfrentaron al ex jefe policial con los ex prisioneros Oscar Oróstica, Julio Molina, Pedro Sancho, Aldo Reveco, Mario Cifuentes, Belarmino Sepúlveda y Odette Alegría.
Violencia sexual a mujeres
De acuerdo a diversas fuentes, entre ellas el Informe Rettig, que documentó las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura chilena (septiembre 1973-marzo 1990), la violencia sexual ejercida por los represores incluyó violación anal, vaginal y oral y fue realizada por personas, mediante objetos de tortura o animales.
También un grupo de ex presas políticas señaló que la violencia sexual, en todas sus formas, fue practicada por agentes de la dictadura en diversos centros de detención y tortura, como Villa Grimaldi en Santiago, y Tejas Verdes, en la costa central del país.
La misma práctica se repetía en allanamientos a viviendas, furgones militares, cárceles de mujeres, en cuarteles de la Policía de Investigaciones (civil) y en el estadio Nacional de Santiago, convertido en centro de prisioneros y de torturas entre septiembre y noviembre de 1973.
“Todos estos actos de violencia sexual son difíciles de denunciar y probar en un Estado de Derecho, (...) más difícil entonces es acreditar su existencia en periodos de represión política, por lo que no se puede aceptar que hoy se pongan en tela de juicio testimonios de las víctimas de la represión”, advertía el comunicado de las ex presas políticas.
Ximena Zavala, directora del Instituto de la Mujer de Chile, señalaba en entrevista a Mujereshoy que la razón de no considerar como tortura los abusos sexuales contra las mujeres en periodo de crisis política, era el “estado de subordinación en que aún nos encontramos las mujeres. Cuando hablamos de personas subordinadas, todo lo que les ocurra no es grave, está dentro de la normalidad”.
Agregaba que “es en la sexualidad donde se manifiesta la subordinación por excelencia. Muchas veces a las mujeres se les ‘castigó’ de esta manera por haber osado incurrir en un campo masculino como es la política. La violencia sexual también se ocupó para castigar a nuestros compañeros, padres, hermanos. En vez de torturarlos directamente a ellos, lo hacían a través de nuestros cuerpos. Y como el cuerpo de las mujeres sigue siendo para muchos un lugar de subordinación, también para muchos los abusos sexuales no son tortura”.
Reacciones
Odette Alegría se mostró satisfecha con la decisión del juez Stenger de detener y de procesar a Nelson Mery. Dijo que ella había sufrido las calumnias, por lo que recibía con alegría y entereza la noticia de que, finalmente, se empieza a hacer justicia. Agregó que por fin se sabrá la verdad y quiénes fueron las víctimas de los apremios ilegítimos a los cuales fueron sometidos cuando ella y otras personas estuvieron detenidas en la Escuela de Artillería de Linares, en 1973.
El gobierno chileno reaccionó de manera más cautelosa esta vez ante la detención de Mery. El vocero de la casa presidencial, Francisco Vidal, dijo que la conducta de Nelson Mery como director de Investigaciones fue razonable, transformó y modernizó la institución, “pero esa conducta no es excluyente de una denuncia de situaciones ocurridas en la Escuela de Artillería de Linares en 1973”.
También la directiva del Partido Socialista (PS) mantuvo sus distancias con Mery, pese al respaldo que recibió el ex jefe policial por parte de parlamentarios de esa colectividad cuando fue vinculado a torturas y abusos sexuales.
Por su parte, Teobaldo Peña, presidente de la Agrupación de ex Presos Políticos, valoró la investigación del ministro Víctor Stenger. De esta forma, dijo, la justicia se aplica de manera ecuánime, sin distinción y respetándose los convenios internacionales.
La diputada y abogada Laura Soto, defensora de Odette Alegría, señaló que el procesamiento y detención de Nelson Mery no ha hecho más que confirmar que “la justicia tarda, pero llega”.
A su juicio, la resolución judicial es importante para que Odette Alegría enfrente la querella que Mery interpuso en su contra por injurias y calumnias con publicidad, por haberlo denunciado como autor de vejámenes sexuales en la Escuela de Artillería de Linares.
Este antecedente, dijo, lo hará valer en la segunda instancia que tiene que conocer la causa contra Odette Alegría. “Teníamos derecho a la exceptio veritatis, que significa que podemos probar que los hechos fueron efectivos”.
¿Quién es Nelson Mery?
El ex director de la Policía de Investigaciones de Chile Nelson Mery Figueroa, era quien manejaba las carpetas de los presos políticos que entraban y salían de la Escuela de Artillería de Linares tras el golpe militar de 1973.
Mery también fue reconocido como el jefe policial que logró importantes éxitos en la investigación de los crímenes de la dictadura militar. Fue nombrado jefe de la Policía de Investigaciones, en 1990, por el primer presidente elegido en democracia, Patricio Aylwin, y luego ratificado por los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y de Ricardo Lagos.
Todo un vuelco. Esperemos que, ahora, la justicia se haga cargo y confíe en la palabra de las ex presas políticas.
Fuentes: Agencias, Mujereshoy.
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