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El matrimonio debe ajustarse a la nueva vida profesional de las mujeres (Foto: Sarah Skiba, Istockphoto) |
Después de entrevistar a cientos de mujeres jóvenes y tres años de investigación, la profesora Barbara Dafoe Whitehead escribió el libro “Por qué no quedan buenos hombres”. Su conclusión es que las jóvenes de hoy, a pesar de manejar muy bien la mayoría de los aspectos de sus vidas, como la profesión o los estudios, no saben cómo escoger al hombre con quien compartirán sus vidas.
(Mhoy) La autora, profesora de la Universidad Rutgers, del estado de Nueva Jersey, integra una organización de investigación de estudios de la Universidad Rutgers, llamada Proyecto Nacional de Casamiento, el que se propone “fortalecer la institución del matrimonio”, según lo publicado por el diario O´Globo de Brasil. También trabaja para el Gobierno del estado de Massachusetts, en la Comisión sobre Paternidad responsable y apoyo a la familia, y forma parte de la Campaña Nacional para la prevención del embarazo adolescente.
Barbara señaló, en entrevista con O´Globo, que su libro no busca una vuelta a los tiempos prefeministas, sino que pretende entender por qué las estadounidenses tienen tantas dificultades para encontrar pareja, fenómeno que según ella es semejante a lo que ocurre en Europa occidental: “El problema radica en que cuando estas mujeres están empezando los treintas y quieren establecerse, los hombres deseables, a los que tenían acceso en la etapa universitaria, han desaparecido”.
Para Dafoe, actualmente se da un ambiente complicado para las mujeres con educación que buscan una carrera universitaria, ya que sufren en sus relaciones, son rechazadas, se desilusionan y no tienen valor para encontrar un compañero, de manera que empiezan esta búsqueda mucho más tarde. Otro factor es que si quisieran tener hijos, el reloj biológico es un factor extra de presión. La sociedad está más interesada en ayudar a la mujer a realizar sus objetivos de educación y de carrera, afirma.
Finalmente, la autora sostiene, entre otras cosas, que la sustitución del espacio comunitario de socialización por el anonimato de las grandes ciudades es un elemento que complica la búsqueda del alma gemela. “Las mujeres que entrevisté esperaban tener un trabajo serio y una vida romántica, por lo tanto pienso que hay que ajustar el sistema de matrimonio a la nueva vida profesional femenina”.
Para ella, la comunicación entre hombre y mujer debe ser más objetiva, ya que también ha cambiado la figura del proveedor, que ahora ha perdido importancia. Lo que las mujeres quieren realmente es un compañero capaz de expresar sus sentimientos, explicó.
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